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Turismo de paladar

China en Venezuela

Un plan totalmente diferente los fines de semana en Caracas puede incluir viajar fuera de país sin salir de él.

  • RAYMAR VELASQUEZ

14/05/2019 03:19 pm


El sector el Bosque de la capital venezolana se vuelve todo un barullo los días domingo. Los carros empiezan a bajar la velocidad hasta que se encuentran medio trancados en una cola; mucha gente prefiere estacionar lejos y caminar hasta su destino. Los rostros de ojos rasgados comienzan a verse dirigiéndose hacia el Club Social de la comunidad china, que cada fin de semana abre sus puertas para surtir principalmente a sus compatriotas de los ingredientes que les servirán para poder preparar los platos que les permitan preservar o por lo menos intentar conservar algo de su milenaria cultura en otro suelo.

El tumulto es inevitable al cruzar el portón, todos hablan. Los expendedores conversan en su idioma con los clientes de su misma raza, se nota que aprovechan este momento para ponerse al día; a los locales apenas les explican un poco; "pollo, pollo" o "esta es su cuenta". Indican qué ingrediente contiene la masa blanca que envuelve algún tipo de carne o el precio al que venden el producto. 

En el Mercado Chino se consiguen desde periódicos que solo los oriundos de tierras asiáticas entienden, perolitos de todo tipo y, por supuesto, ingredientes para preparar sus platos típicos. Brotes de soja y de frijol, jengibre, cebollín chino, col y otras legumbres están expuestas a la orden del comprador; Nelson Wang viene de Barquisimeto cada fin de semana, ofrece en su puesto mostaza, ocumo chino, acelga, nabo y pepino, que siembra en su finca en la zona centro occidental. Comparte el espacio con unos veinticinco vendedores más que se acomodan como pueden en el patio central del club. Comenta que vienen muchos venezolanos a comprar lo que venden, llegan con recetas escritas en papel buscando el material para preparar una exótica comida.

En esta verbena también se expenden artículos preparados, listos para comer. El pato abunda colgado, la carne de cochino también se vende como pan caliente. Zen Lin pesa por kilo picos de pato, riñoncitos, orejas de cerdo y chinchurria. Un automercado chino muy bien surtido con todas las delicias asiáticas, también se encuentra en la misma zona del Bosque en Caracas y abre todos los días.

El paseo casi siempre culmina con el desayuno. Hay tres restaurantes para degustar, el método que se utiliza se llama Tin Sam, este consiste en escoger entre una gran variedad de posibilidades las pequeñas porciones que se van a consumir. Casa Deli es uno de esos locales que se encuentra en las inmediaciones del jolgorio. La gran afluencia de asiáticos es indicativa de las bondades del sitio. Lo primero que hay que hacer es buscar una mesa, allí los mesoneros llevan un papelito con todas las letras en un idioma incomprensible para los occidentales.

Con esta "tarjeta" se para el comensal frente al mesón, lo mejor es no preguntar mucho sino entregarse al aspecto de las cosas. De todas formas no se obtienen tantas respuestas como uno desea. En cuencas y cestas de metal se ven unas empanaditas rellenas de carne de cerdo y camarones, panes rellenos de vegetales, patas de gallina, gelatinas de frutas, tortas, tartaletas rellenas. Se agarra todo cuanto el estómago crea que pueda recibir y se lleva a la mesa. Allí los mesoneros sirven té verde, pero también hay refrescos de diferentes sabores.

 A los lados del extrañado "turista" que asiste por vez primera los ciudadanos chinos, que se encuentran sentados cerca del visitante comen, y comparten muy cómodamente. Uno piensa que se deben sentir en algo parecido a su casa, pues ríen, se saludan, conversan como si se gritaran, comen, se pasean por todos los platos del menú y por un día se adueñan de un pedacito de Caracas para convertirlo en cualquier región de su lejano país. 
 @menucallejero

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