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Los viajes de Montenegro

Florencia

Miguel Ángel Buonarroti aportó su genio y arte para convertir a esta bella ciudad en un museo al aire libre

  • ÁLVARO MONTENEGRO FORTIQUE

17/02/2019 06:00 am

Mañana se conmemoran los 455 años de la muerte de Miguel Ángel Bounarroti, el genial escultor, arquitecto y pintor que marcó una huella imborrable en el Renacimiento italiano, con sus dotes artísticas nunca igualadas. Miguel Ángel nació en Caprese, un pueblito muy cercano a Florencia pero siendo muy niño se mudó a la bella ciudad donde creció. El niño se inclinó hacia el arte y estudió con el maestro Doménico Ghirlandaio. Luego Lorenzo de Medicis o Lorenzo el Magnífico, príncipe de la ciudad y mecenas del arte, prácticamente lo adoptó y lo puso a vivir en su palacio no como un invitado o un sirviente, sino como uno más de sus hijos a quienes sentaba en su mesa a comer diariamente. 

Florencia fue capital de Italia entre los años 1865 y 1871, pero su máximo esplendor lo conoció durante el gobierno de la familia Médici, que vino acompañado de un impulso decidido a las bellas artes y la arquitectura. En la edad media Florencia, a pesar de las intrigas políticas y las guerras, era una de las ciudades más prósperas de Europa y llegó a tener su propia moneda: El Florín de Oro. 

Nuestro viaje al renacimiento comenzó cuando llegamos a la Plaza de la Señoría, donde ajusticiaron en una hoguera al monje radical Girolamo Savonarola. En ese mismo lugar unos meses antes el fraile quemó libros, vestidos y otros objetos considerados inmorales, en sus delirantes "hogueras de las vanidades". La fuente de Neptuno, en el medio de la plaza, fue la primera fuente pública de Florencia. Al fondo de la plaza está el Palacio Viejo, sede del poder civil en Florencia desde el año 1299. A un lado está el célebre corredor o "Loggia" de la señoría, que parece un museo al aire libre repleto de esculturas como la de "Perseo con la cabeza de Medusa", hecha por Benvenuto Cellini. En este lugar se encontraba hasta el año de 1910 la estatua original del David de Miguel Ángel, hoy en la Galería de la Academia, allí mismo en Florencia. Un poco más allá se encuentra la Galería de los Oficios, que es el museo más grande de Florencia. 

Fascinados por tanta belleza, caminamos unas cuadras para cruzar el "Ponte Vecchio", lleno de joyerías y tienditas. En este puente repleto de vendedores desde el año 1345, los soldados rompían la mesa del comerciante que no podía pagar sus deudas para que no vendiera más. Por eso dicen que el término "bancarrota" se originó en este lugar.

Esa misma calle nos llevó a la "Loggia del Mercato Nuovo", que es un mercadito libre buenísimo, donde venden objetos de seda, artículos de lujo y unos sombreros característicos. Desde allí caminamos unos minutos para llegar a la "Piazza della República", y luego a la Catedral de "Santa María del Fiore" que es sencillamente bellísima y tiene una cúpula gigante. Al salir caminamos unas cuadras más hasta la Galería de la Academia, para admirar la perfección de la estatua de David, hecha por Miguel Ángel. Hecha entre 1501 y 1504, la figura mide 5,17 metros de alto y es una de las piezas artísticas más famosas del mundo. Compre sus boletos con antelación y reserve la hora que más le convenga para admirarla en la página: www.florence-museum.com. 

Al final de la tarde terminamos en la iglesia de "Santa Croce", enfrente a la plaza del mismo nombre. Allí reposan los restos de Miguel Ángel Bounarroti, de Nicolás Maquiavelo, Galileo Galilei y otros genios florentinos. El escritor francés Stendhal, autor de "La Cartuja de Parma", salió tan emocionado de esta iglesia cuando la visitó por primera vez, que escribió: "Me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme". De esa anécdota nació la expresión "Síndrome de Stendhal", que se usa para describir los delirios originados por indigestión de arte. 

Venga a Florencia apenas esta vida tan bella le de una oportunidad, para que sienta a Miguel Ángel Bounarroti en cada calle y esa intoxicación de arte que a Sthendal tanto marcó.

CÓMO LLEGAR 
La mejor opción para viajar a Florencia es con Air France, teléfono: (0212) 335.76.01, www.airfrance.com, que ofrece su servicio Caracas París y luego muy buenas conexiones a Florencia. Consulte a su agente de viaje para ofertas. 

DÓNDE ALOJARSE 
Si quiere una magnífica ubicación a precios muy honestos, le recomiendo el hotel Dali. Sin lujos ni pretensiones en un tranquilo edificio del siglo XVI a 100 metros del "Duomo". Via Dell'Oriuolo 17, 50122, Firenze. Teléfono: 39(055) 234.07.06, www.hoteldali.com. 

DÓNDE COMER
En el restaurante "Il Vezzo" se sentirá como Lorenzo El Magnífico, en un ambiente informal y muy agradable. Pida el bistec a la florentina o un filete de manzo, que es lomito. Termine con una panna cotta deliciosa que es el postre de la casa. El lugar es pequeño, así que reserve seguro. Via Guelfa, 58/R, 50123 Firenze. Teléfono: 39(055) 28.10.96. 

DÓNDE COMPRAR 
Regálele a su pareja una prenda de recuerdo, escogida en una de las joyerías del Ponte Vecchio. Compre objetos de seda y cuero en el mercado libre de al "Loggia del Mercato Nuovo", que seguro conseguirá muchas cosas que le gusten a su pareja. 

NO OLVIDE 
Antes de su viaje lea la biografía de Lorenzo El Magnífico y la de Miguel Ángel Bounarotti, ambas escritas por el francés Marcel Brión, para que comprenda la importancia histórica y artística de Florencia en toda su dimensión.   

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