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Ojos sobre la ciudad

Yaracuy Gastronómico

Su fértil tierra inspira a sus residentes a iniciar interesantes y deliciosos emprendimientos que la convierten en exquisito destino turístico

  • CLAUDIA HERNÁNDEZ

20/02/2019 05:10 pm

La verde vegetación de los estados Carabobo y Yaracuy se entre mezclan, mientras nos acercamos cada vez más a San Felipe a través de la autopista Centro Occidental Cimarron-Andresote. Las gigantescas imágenes religiosas de ángeles y santos católicos, que se encuentran a la orilla de la vía nos dan la bienvenida a una tierra de enigmáticas montañas que conservan durante todo el año las diferentes tonalidades de verdes, como estampas sacadas de los cuadros de reconocidos pintores paisajistas de Venezuela. Mientras nos trasladamos por la vía aprovechamos de respirar ese aire fresco tan típico del campo venezolano en el que se mezcla el olor de tierra húmeda y el mastranto. La presencia de vendedores de flores exóticas como riqui riqui, aves del paraíso y bastón del emperador, a ambos lados de la carretera, anuncian que ya estamos cerca de la capital yaracuyana. 

Para el visitante que tiene tiempo sin recorrer las calles de San Felipe, es una sorpresa pasar por sus estrechas calles y palpar su desarrollo comercial, al igual que encontrarse con las amplias instalaciones deportivas utilizadas para los juegos nacionales de 1997; un aporte arquitectónico del entonces gobernador Eduardo Lapi. 

La razón de nuestra visita, además de ser para saludar a familiares, fue conocer de cerca una serie de exitosos proyectos liderados por jóvenes yaracuyanos en el que destacan su arte culinario, su creatividad en la manufactura de ropa y en el desarrollo de planes agrícolas, que están sonando en todo el país, dando crédito a la inventiva que caracteriza a los venezolanos. 

Una de esas iniciativas que cada año gana más auge y reconocimiento a nivel nacional, por el impulso y la fuerza que le han imprimido sus organizadores, es la Ruta Gastronómica del Estado Yaracuy, que ya ha llegado a su tercer aniversario, convirtiéndose en la vitrina de los platos autóctonos y la creatividad de sus cocineros al fusionar sus ingredientes buscando ofrecer sabores deliciosos en sus comidas. 

Parte de ese proyecto de renombre es El Tibón, un restaurante familiar especializado en carnes, acompañadas de exquisiteces elaboradas con maiz como la cachapa, las tortas y los tequeños. La atención esmerada de sus propietarios, el ambiente ameno y la calidad de sus cortes con un sabor único que sorprende al comensal, lo convierten en una excelente opción para desayunar, almorzar o cenar. Cuando visitamos un restaurante de carnes, siempre buscamos un producto suave, fresco, con un sabor muy autentico, pero lo que me impactó del solomo que escogí en el Tibón fue el sabor a ahumado con un toque cítrico. Su propietario y cocinero Wilmer Rodríguez nos develó el secreto que hace de este plato diferente. "La leña que usamos para asar la carne es del árbol de la naranja. En esta zona habían muchos sembradíos de esta fruta que han sido abandonados y tenemos acceso a adquirirla para darle un mejor uso. Por esa razón la carne, tiene ese sabor y aroma tan especial", indicó Rodríguez. 

Pero no solo el sabor y la consistencia de la carne nos sorprendió en este restaurante, también, el uso del maíz como protagonista en muchos platos del menú, como en los tequeños. Ese pasapalo que a todos los venezolanos nos encanta probar en las fiestas y que es preparado con una fina masa de harina de trigo rellena de queso blanco duro, tiene su propia versión en San Felipe. En el Tibón lograron obtener esa fusión del dulce y el salado con sus tequeños preparados con una delicada masa de maíz, rellena del queso blanco Tibón, especialidad de la casa, con una textura muy parecida al queso de mano con el sabor del queso telita. 

La Tentadora, una cachapa rellena de cochino frito y queso telita, con crema de leche y queso duro rallado esparcido por encima, nos dejó extasiados por el dulzor extremo de la masa, mezclado con el sabor de la carne de cerdo y por su generoso tamaño. Rodríguez explicó que ofrece una gran variedad de cachapas con nombres diferentes por ser un alimento favorito de los yaracuyanos, gracias a sus costumbres y la alta calidad del jojoto que se cosecha en esa región, "en Yaracuy tenemos el oro nuestro, que es el maíz. La calidad de nuestro maíz no se parece a ninguno en el interior del país".

Wilmer Rodríguez con mucho orgullo recuerda como este sueño que tenía desde adolescente, se hizo realidad hace doce años. Un negocio exitoso que ha logrado gracias al apoyo de su familia y por su experiencia en el ramo de los restaurantes. "Nací aquí en San Felipe, pero me preparé en Maracay donde estudié cursos de servicio y tuve una larga trayectoria trabajando en el negocio de los restaurantes, como mesonero y barman, experiencia que me ha ayudado a hacer realidad este sueño, este emprendimiento. Los caminos no son fáciles. Lo mas importante es la constacia y la perseverancia". 

Destaca que, a pesar de las dificultades en la obtención de los productos tratan de conseguir los mejores cortes de carne para brindarle calidad a sus clientes, como, lomito, ganso y solomo, "tratamos de adquirir la carne de Yumare donde llevan el ganado de afuera para pastisarlo porque su pasto es muy bueno". 

Rodríguez considera importante reinventarse, y por eso ha ampliado su negocio realizando eventos musicales con conocidos cantantes del folklore venezolano. @restauranteltibón Av. José Joaquin Veroes, San Felipe. 

La casita de los golfeados 
Al salir de San Felipe con rumbo a Barquisimeto no podíamos evitar disfrutar de un delicioso postre con sabor a Yaracuy. El aroma a pan recién horneado y el olor a café a punto de colar alborotaron nuestros sentidos y nos atrajeron a una pequeña y pintoresca casa en la urbanización Altos de Yurubi de San Felipe, donde tuvimos la oportunidad de degustar una exquisitez de golfeados, con esas características que buscamos los amantes de la panadería; una masa esponjosa y suave con un contraste entre el dulce y lo salado, por la frescura de sus productos como el queso y el melado del papelón que tiene un sabor a caña recién cortada. 

Yanice Mujica encontró el amor y el empuje para iniciar su emprendimiento como productora artesanal en la capital yaracuyana, "soy amante de la cocina y cuando llegué a San Felipe necesitaba una entrada extra para cubrir mis gastos y comencé a preparar pasapalos para fiestas, hace 8 años. Como me encantan los golfeados y para conseguirlos tenía que viajar a otra población, decidí iniciar mi emprendimiento: La Casita de los Golfeados, hace 5 años, gracias al apoyo de mi familia y amigos". 

Entre la variedad que ofrece en su propuesta están, los tradicionales bañados con papelón, los que tienen queso de mano, con topping de arequipe o con topping de chocolate y una quinta versión para consentir al cliente, según el gusto de cada comensal. 

Yanice es muy exigente a la hora de escoger los productos , "el éxito de mi emprendimiento es mantener la calidad de los golfeados. Si no consigo la mantequilla o el papelón, u otro ingrediente, simplemente no los hago. Mis clientes me piden que conserve la calidad, sin importar el costo que tengan que pagar". 

@Claudiaher_1

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