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Valencia

El Centro Histórico de la capital carabobeña resguarda un patrimonio arquitectónico, artístico y cultural

  • EDUARDO MONZON

25/11/2018 06:00 am

Valencia ha tenido una relevante participación en la historia de Venezuela, fue ahí donde nació la República, luego de que José Antonio Páez liderara el movimiento conocido como "La Cosiata", que desencadenó en la desintegración de La Gran Colombia. La evidencia de ese episodio es La Casa Páez, ubicada en la avenida Boyacá, el domicilio presidencial entre 1830 y 1831, cuando Valencia fue capital provisional del país. 

Esta casona de estilo colonial, hoy convertida en museo, destaca por su valor artístico, ya que fue decorada, casi en su totalidad, con obras del pintor Pedro Castillo, abuelo materno del célebre Arturo Michelena. En las paredes están registradas las batallas en las que Páez participó y venció durante la época independentista. 

Destaca por su elegancia y majestuosidad "El salón del sol y sus amigos", donde se mezclan enormes pinturas de referencias mitológicas, con los nombres de los héroes de la independencia, encabezados por Simón Bolívar. Hay otra sala con pisos de madera y una colección de objetos de valor histórico. La casa está conectada a un bonito patio central con piso de piedra. 

Es así que la historia y los datos curiosos se van abriendo paso entre estas calles que desembocan todas en la Plaza Bolívar, donde se levanta un imponente monolito dedicado a El Libertador, inaugurado en 1889. Lo particular es que, a diferencia de las otras plazas de Venezuela, en la de Valencia, Bolívar no está sobre su caballo, se encuentra de pie y señalando hacia el inmortal Campo de Carabobo. 

En esta plaza también hay registros de episodios imborrables, como el fusilamiento que lideró el realista José Tomás Boves en 1814, en el que murieron 78 patriotas. También aquella vez que Francisco de Miranda enarboló por primera vez en esa plaza la bandera de Venezuela, aprobada por el congreso de 1811. 

Es justo en la Plaza Bolívar donde se puede iniciar un interesante recorrido para apreciar las edificaciones emblemáticas como el Hotel Carabobo, una construcción moderna de la década de los 50, aunque se encuentra fuera de servicio, su estructura marca un llamativo punto de interés en el paisaje urbano. Hay entusiastas de la ciudad que sueñan con su rescate. 

Sin duda alguna la gran protagonista de la zona es la Catedral de Valencia, con una fascinante historia de evolución que inició con la creación de la ciudad. Este templo religioso no tuvo una construcción puntual, ha sido, en cambio, una sucesión de largas modificaciones las que han dado lugar al estilo neoclásico y ecléctico que hoy luce, según Sara Atiénzar, arquitecto a cargo de su más reciente restauración. 

Hay registros de que en 1641 un terremoto destruyó buena parte del primer templo edificado y se inició luego una nueva construcción, que demoró 25 años. Se desencadenó después el extenso proceso de restauraciones y ampliaciones, que tuvo dos hitos claves: en 1818, a cargo del Gral. Pablo Morillo; y en 1942, liderada por Mons. Gregorio Adam. Bajo el suelo de la Catedral reposan los restos de personajes célebres como monseñor Montes de Oca y Atanasio Girardot, prócer colombiano que luchó junto a Bolívar durante la época independentista, hasta su muerte en Bárbula en 1813. 

Al salir de La Catedral y caminar un par de cuadras por la calle Colombia, se llega a la que tal vez sea la esquina más llamativa y elegante del centro de Valencia. Se trata de la Plaza Sucre, rodeada por imponentes estructuras. 

El Capitolio, sede del Gobierno de Carabobo, es lo primero en destacar, por ocupar una manzana entera y contar con gigantes paredes, aunque lamentablemente no sea posible visitar el interior de este emblemático edificio. 

En la otra acera frente a la plaza se encuentran la icónica Iglesia San Francisco y el Centro de Interpretación Histórica, Cultural y Patrimonial de la Universidad de Carabobo, dos edificaciones hermanas que han compartido una importantísima tradición histórica desde la década de 1640, cuando fueron construidos para ser el Convento de San Buenaventura. Posteriormente gran parte de la obra fue modificada para ser un Colegio Federal, después la Universidad de Valencia y, finalmente, la Universidad de Carabobo. 

Actualmente en el Centro de Interpretación se encuentra Galería Permanente del Salón Nacional de las Artes del Fuego, también se mantiene magistralmente el Paraninfo de la Universidad de Carabobo, con un gran dato artístico y curioso: las dos pinturas casi iguales de Joaquín Crespo, presidente de la época durante la creación de la Universidad de Valencia. Se dice que en 1890 le encargó la primera obra a Carlos Rivero Sanabria, pero nunca se sintió a gusto con su apariencia, por eso en 1895 encargó una segunda pintura, muy parecida, a Arturo Michelena. 

La imponente vista desde la Plaza Sucre se completa con la fachada del Teatro Municipal de Valencia, elegantísimo, pulcro y romántico; de estilo neoclásico y neobarroco, muestra de la influencia francesa que Antonio Guzmán Blanco le impregnó a las obras durante sus mandatos. Su construcción inició en 1879 y se demoró varios años. Hoy en día es la sede de numerosos eventos culturales de la ciudad, con una sala única y un emblemático plafón adornado por Antonio Herrera Toro.

El recorrido por el Centro Histórico de Valencia no puede finalizar sin visitar La Casa de la Estrella y la Casa Celis, dos museos donde la historia sigue brotando y sorprendiendo con sus particularidades. 

@eduardomonzn

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