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Los cuentos de mi tierra

Sabores Yaracuy

La Ruta Turística y Gastronómica busca la diversidad de opciones para los que visiten la tierra de María Lionza

  • ERIKA PAZ

05/11/2018 05:14 pm

En San Felipe siempre llueve, eso dicen sus habitantes. Aseguran que por eso es fácil reconocer el paso por esta entidad venezolana, dicen ellos que ligeras gotas de agua que caen sobre el carro en que se viaja advertirán que se atraviesa la tierra de María Lionza. Cuentan esto, para agregar después, que sus montañas "tienen un tono azulado", cerros nublados que se tornan grisáceos y que para muchos confirman el misticismo que se le atribuye a esta tierra. 

Debe ser por eso que nuestra visita para conocer la "Ruta de Sabores Yaracuy 2018", comenzó con lluvia y terminó con ella. Me imagino que por tal razón nuestro recorrido dio inicio por el Cementerio Municipal de Independencia. Ya habíamos tenido un abrebocas, la noche de nuestra llegada, de lo que aquí se fabrica, produce, siembra y crea. Una cena de recibimiento con 18 ofertas de comida diferentes que se pasearon por los tequeños de plátano, las empanadas de chigüire, el típico chuchuruchú (postre yaracuyano) y los buñuelos rellenos nos dieron la bienvenida. Nos preparó para la jornada del día siguiente que llevaría los pasos de 16 periodistas, bloggers e influencers al lugar donde yacen los próceres yaracuyanos, 50 tumbas que son consideradas patrimonio cultural e histórico se convirtieron en arranque de nuestro encuentro con este suelo. 

Ellas son también el motor que impulsó el diseño de una ruta turística que cada jueves conduce a estudiantes a través de la historia en forma de enterramientos y diariamente a los turistas que quieran conocer esta particular manera de relatar el pasado. Piezas en mármol, con grandes grabados y esculturas se pueden observar en el recorrido, nombres como el de Severiano Giménez, gobernador del Estado en tiempos de Juan Vicente Gómez, se escuchan en la charla que se dicta mientras se camina entre cruces. Al frente del proyecto y el grupo, va Betty González, experta en museología, con estudios en conservación de este tipo de monumentos. Ella cuenta que ha visitado cementerios en diversas partes del mundo que se ofrecen como un atractivo más de los destinos. Por eso comenzaron desde la municipalidad un proyecto quizás único en Venezuela que ayude a preservar el espacio, a mantener la historia. 

La Ruta Gastronómica busca que todos se unan, que las opciones para quien venga a esta tierra sean diversas, y que se comprenda sobre todo la fertilidad de este suelo, los orígenes de su despensa. Por eso entre una cachapa de maíz, un cabrito al horno y el descubrimiento de la siembra de nueces de macadamia, nos invitaron a pasear por los relatos que levantaron la ciudad. Se hizo necesaria entonces la visita a San Felipe El Fuerte, ruinas de la antigua urbe devastada por un terremoto, territorio que en alguna época fue grande y pujante gracias a la producción de café y cacao que se cobijaba en su espacios verdes. Caminarla también revela retazos del pasado, ese que ahora se busca conectar con el presente para construir un nuevo futuro.

¿Porque hay que volver a las raíces? dice Aura Ovalles, presidenta de este nutrido grupo de emprendedores que comenzó hace tres años con tan solo 5 restaurantes, y que congrega ahora a 21 miembros entre los que se cuentan el Estado mismo y la universidad. Explica, quien también es dueña de Posada Granja Momentos, que esto se trata de descubrir ante los ojos de los locales y de los visitantes todo cuanto hay para ofrecer en esta entidad. "No sembramos solo naranjas como piensa la gente. Aquí tenemos maní que se vende a distintas partes del país y con el que se hace mantequilla, coco con el que se produce crema, leche de cabra para dar vida a exquisitos quesos". Todos estos productores son piezas activas de la ruta que intenta también darle su justo valor a las recetas tradicionales: bollos pelones a la manera san felipeña, una falda nirgüeña y una buena sopa de quinchoncho. "Se quiere generar orgullo por lo nuestro" dice Aura, "además de que nos vean como una opción, una muy buena opción de vacaciones". 

De esta forma entre historias de mesa y relatos históricos transcurrió nuestro paseo, que terminó con la demostración del verde que explota ante los ojos de quien mira esta tierra. El Parque de la Exótica Flora Tropical fue el cierre de una ruta por la cotidianidad en forma de fogones, por el pasado registrado en estructuras. Este bosque conserva más de cinco mil plantas que se conocen en un paseo de una hora a bordo de electro autos. Hay paradas para mirar especies traídas de Colombia, Costa Rica y la India, hay también aquí conservación y vida, un legado que de esta forma también preserva. Cuando pasen los años, la ruta recogerá más frutos de los que aún retira ahora. Sabrá que generó conciencia, abrió un círculo para documentar sabores, congregó a gente que le importa su casa e invitó a muchos a que la disfrutaran y quisieran.

@loscuentosdemitierra

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