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Los cuentos de mi tierra

Mérida

El 9 de octubre la señorial Mérida estuvo de cumpleaños. Es esa ciudad que evoca un aire de galantería y respeto

  • ERIKA PAZ

22/10/2018 01:25 pm

Caminar la ciudad de Mérida es una pausa que se agradece, es transitar entre un pasado que se imagina y un presente que se transforma cada cierto tiempo para renovarse. Recorrerla significa caer en cuenta de su profunda creación inspirada quizás por esa postal permanente que representan sus montañas. Para conocerla hay que recurrir a sus personajes, esos habitantes que descienden de los indígenas tateyes o, que viniendo de otros lugares adoptaron sus habilidades, para erigir en cualquier ámbito. Es entonces esta pequeña urbe con aires de nostalgia una combinación de belleza física y espiritual.

La creación de los espacios 
Es algo que han sabido hacer los merideños con su tierra, como una forma de darle una utilidad más allá de la mera admiración de sus acuarelas. Así surgen dentro de la ciudad y alrededor de ella sitios que hacen mucho más bonita la vista de una montaña. 

Desde el teleférico reinaugurado hasta ciertos centros de diversión forman parte de las alternativas de visita en suelo andino. 

Un jardín botánico bien conservado que se convierte en un importante pulmón vegetal en una comunidad que cada vez es más cemento, un zoológico que trata de preservarse con las dificultades propias de un país como Venezuela y un trío de parques que su creador se niega a llamar así, tal vez sean las primeras visitas que se realicen en este territorio. 

Sobre estos últimos diría su padre, Alexis Montilla, “son territorios para dejar volar la imaginación”, así fueron concebidos. Los Aleros, La Venezuela de Antier y La Montaña de los Sueños son pasaportes al pasado, las tradiciones y las ilusiones donde la fantasía en la mente de un hombre creó mundos para la diversión y el reencuentro con la cultura. 

Las manos que dan forma 
El arte es un elemento que no se muestra indiferente en esta ciudad, se aprecia en forma de artesanía en su mercado principal, los niveles superiores de su edificio ofrecen una variada muestra de lo que las manos aquí moldean. 

Se ve en el diseño que cada día se abre paso como una nueva alternativa de trabajo para esta generación, afanados artistas que dan forma al cuero para fabricar zapatos, a la lona para hacer morrales, a las piedras para confeccionar zarcillos, a las telas para ver como resultado final un hermoso vestido. 

Cada uno tiene su nombre y su sitio y cada quien su especialidad, como la de Mario Calderón, que decidió no sólo dedicarse a coleccionar juguetes y exhibirlos en su taller como una especie de museo, sino también a crearlos a partir de la madera para así hacerse sentir no solo en Mérida sino en el mundo que admira sus obras; carruseles, malabaristas, músicos que se convierten en piezas únicas que crean historias, que abren paso a otra forma de creatividad. 

La cocina como arte 
En los últimos años esta es la actividad que mayor relevancia le ha aportado a Mérida y ha atraído gran número de visitantes. Restaurantes, cafés, pastelerías, heladerías saltan en cada esquina, cada una con sus diferencias y aportes especiales con respecto a la otra. Muchas utilizan los elementos que brotan de esta tierra como ingredientes principales de sus creaciones, como una manera de conexión especial con el suelo que tanto ofrece en esta zona del país. 

Las propuestas gastronómicas son tan originales como la de Valentina Inglessis, botánica que en la sala de su casa abre un comedor cada mediodía para hablar de hortalizas a través de platos, o la de Teo Zurita, que honra en su Capellanía Café el producto que cosechan sus padres, o tan honestas como las del joven chef Iván García que en el Bosque Bistró decidió crear un rincón para rendir tributo a los sabores tradicionales, a ese sabor que produzca un recuerdo y que lleve al momento vivido, restaurante dedicado a la interpretación de los olores de las cocinas de las casas merideñas, de los hogares venezolanos. 

Así se va recorriendo entonces, una Mérida original que se empeña en ser conocida por algo más que un centro bucólico de calles angostas, una antigua Catedral y una plaza con nombre de pianista. 

Esta, la que hoy se ofrece al turista es una localidad de contrastes que se deslizan entre la tradición y las ideas innovadoras, que ha abierto el camino a los jóvenes que alguna vez salieron de las aulas de esta gran ciudad universitaria para renovar los espacios de su acogedor mundo, pero que aprendieron de los primeros creadores y de las generaciones que vinieron luego que la creatividad es el mejor instrumento con el que cuentan para hacerse sentir con fuerza en el turismo venezolano. 

Datos para alojarse en Mérida
Hoteles: 
- La Abadía Hotel Boutique: Ave. 3, entre calles 17 y 18 (274)2527560 info@abadihotelboutique.com
- Hostería & Spa La sevillana: Final carretera Pedregosa Alta (274)2663095
- Hotel Belensate: Ave. Humboldt, urbanización La Hacienda con calle 5 (274)2663722  

 @loscuentosdemitierra

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