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Los cuentos de mi tierra

Altamira de Cáceres

A 30 minutos de Barinas, se encuentra un pintoresco lugar de casas coloniales y un punto estratégico para realizar actividades extremas en sus ríos

  • ERIKA PAZ

31/07/2018 05:31 pm

Se dice que Altamira de Cáceres fue la primera ciudad fundada en Barinas, por allá en el año 1577. A ella se llega por una carretera angosta y más llena de curvas que de rectas, con un paisaje donde el verde domina la serpiente gris que atraviesa la montaña y el sonido de unas doscientas cincuenta especies de aves que circundan la franja.

Al pisar el poblado, la primera impresión que se tiene es aquella que hace sentir que se detuvo el reloj en algún lugar del tiempo, pues las pequeñas calles, tapizadas a ambos lados de viviendas coloridas de techos de teja roja permiten al visitante sentirse como en una imagen de aquellas que quizás ha leído en algún libro de época o visto en una película de la etapa independentista. Caminar esas vías por las que ocasionalmente pasan algunos carros permite conocer de cerca la labor del bodeguero, escuchar las historias del calzado que ha fabricado el zapatero, comer una empanada en las mañanas en medio de plaza central, cuando pase por allí el pastelero, chuparse los dedos después de probar una torta casera a golpe de cuatro de la tarde cuando se instale la señora de los dulces afuera de su fachada con su mesita y una deliciosa variedad de recetas convertidas en dulzuras. Todo esto pasa en cámara lenta, en absoluta paz.

El aire de tranquilidad del cual goza Altamira solo se ve ligeramente interrumpido por el sonido de las aguas del río Santo Domingo; esto y los gritos de victoria de los osados que se aventuran a deslizarse por sus aguas en una actividad que se ha hecho famosa por estos lares y que ha permitido que el poblado se conozca entre los amantes de los deportes extremos. 

A Goyo Montilla le gustó la naturaleza desde chiquito, con ella convivió y de ella aprendió. De esta forma nació su Campamento Grados, empresa que se dedica a ofrecer hazañas que permitan a quien venga conectarse con la naturaleza. El rafting es la más famosa de ellas. Goyo explica que su pasión por el medio ambiente le llevó a encontrar el literal hueco donde se encuentra su posada en un sector llamado Las Lajas, ubicado un poco antes de llegar al pueblo de Altamira. Allí junto a su tío, el escultor Efrén Montilla, se dedicó a diseñar una posada que conviviera con el río y los árboles. El espacio cuenta con cuatro cabañas que permiten alojar a ocho personas cada una. Durante los meses que comprenden mayo y noviembre estas se hacen insuficientes para atender a la cantidad de personas que desean practicar la actividad en las aguas del río que según comenta Goyo es de nivel tres. Es decir, que resulta perfecto para aquellos que se están iniciando en el deporte o simplemente quieren probar de qué se trata. Los paseos recorren once kilómetros del paisaje de la montaña barinesa y permiten que el cuerpo de los participantes genere la suficiente adrenalina como para disfrutar el recorrido. Pero no es lo único que ofrecen. 

Con el pasar del tiempo los hijos de este aventurero se fueron involucrando con el negocio, le inyectaron sangre joven a la empresa y crearon nuevas actividades para que los viajeros repitieran la visita. Un canopy recorre ahora los espacios del campamento, el barranquismo es la recompensa luego de una larga caminata que sigue la ruta del río y en ocasiones hasta la pesca forma parte de la oferta de Grados a sus clientes. El punto de calma de tanta adrenalina ocurre al final de la tarde cuando todos llegan nuevamente al campamento, pues el anfitrión ha sabido combinar la rudeza del deporte con la placidez del descanso. La casa se viste de tenues luces y flores silvestres, la mesa principal se engalana con la vajilla y comienza el festín de sabores; recetas sencillas pero sabrosas, frescos productos locales y una velada que cierra con broche de oro las travesías. Goyo y su esposa disfrutan de la compañía de sus huéspedes, de compartir con ellos su amor por estas tierras. Cuentan que se sienten orgullosos de pertenecer a este trozo del estado Barinas. 

DATOS DE INTÉRES
Se encuentra a unos 20 minutos de camino de Barinitas. En el centro del poblado hay un museo llamado "José Ángel Angarita" donde se exponen piezas antiguas.

 @loscuentosdemitierra 

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