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Los cuentos de mi tierra

Maracay, ciudad jardín

Tiene historia, buena gastronomía y ha buscado ajustarse a la contemporaneidad en sus espacios

  • ERIKA PAZ

27/07/2018 01:19 pm

Conquistada la independencia de Venezuela, Maracay, como casi todas las ciudades de este país, sufrió los embates de una economía maltrecha, pero esta particularmente, tuvo la suerte de toparse con el General Juan Vicente Gómez y que él se enamorara de su clima y de ese aire que le recordaba a las cercanías del lugar donde nació. La convirtió para aquel momento en una entidad cosmopolita y adherida al progreso, y en la actualidad, en un museo a cielo abierto que cuenta los relatos de su paso por el tiempo. Es allí donde se hace más interesante la visita a suelo maracayero, porque restauradas o derruidas, muchas de sus estructuras hablan del pasado y porque de alguna forma la cercanía con entidades como Caracas y Valencia le obligan a no quedarse atrás y ofrecer algo que invite a propios y visitantes a estacionarse en ella. 

Su Plaza Bolívar, con sus 320 metros de largo, puede ser el comienzo de un recorrido que hable del ostento que se pretendía para este pueblo. En 1930 ante cientos de personas el Benemérito inauguraba el parque de su tipo más grande del país, pero también de Latinoamérica. Este formaría parte de un conglomerado que se llamaría Centro Cívico Simón Bolívar y que estaría conformado por varias estructuras que se encontraban en el centro de la urbe y que incluirían al Cuartel Sucre, al Hotel jardín y al Teatro de la Ópera, cuya construcción se inició en 1932. 

Solo las actuales generaciones han podido disfrutar de este edificio, porque este que pretendía ser una réplica del Charles Garnier de París vio paralizadas sus obras durante mucho tiempo. Incluso después de su inauguración final en 1971. Luego de haber pasado por las manos de varios arquitectos, en el 2015 las salas de esta institución abrieron sus puertas. El lugar hoy muestra 900 impecables butacas, y tiene uno de los sistemas acústicos más modernos del continente. Si se visita cuando cae la tarde se podrá apreciar en su exterior un bonito juego de luces y al abrirse las grandes puertas de madera de su fachada, contemplar el único salón que se asemeja a la estructura original del teatro. El resto de los salones y pasillos, obra de José Alberto Pulido, conjugan modernidad y lujo.

En el mismo centro, de una forma más modesta, se puede comulgar con un acto de fe al ingresar al Santuario de la Madre María de San José. En este complejo religioso se celebran misas, se puede conocer un poco de la vida de la Beata, y llevarse un recuerdo de la visita. Pero sobre todo, apreciar el cuerpo incorrupto de la religiosa que se exhibe en una especie de urna transparente que permite ver su figura intacta, contando así otro lado de la historia de la ciudad.

Maracay puede así dibujarse de varias maneras y muchas veces esas formas van a estar relacionadas con la recuperación que se pretendió para ella y con el legado que quiso dejar constancia en forma de edificaciones. El Museo Aeronáutico de la ciudad es prueba de esto. Allí se explica de los avances de la aviación venezolana entre 1920 y 1970, y los aviones que colman sus espacios son los que dejan escapar curiosidades que permiten conocer este sector a medida que se recorre. Hay allí, por ejemplo, una réplica del avión de Jimmy Ángel, también está el primer aeroplano de la fuerza aérea venezolana, un Mirage 50EV y al que llaman la Vaca Sagrada, aeronave presidencial en que Pérez Jiménez abandonó el país después de los sucesos contra la dictadura venezolana en 1958. 

En 1915 Maracay tenía zoológico, banco e hipódromo e iba por la construcción de una plaza de toros que se asemejara a las monumentales de España. Hoy en día la ciudad apunta hacia lo que muchas entidades venezolanas han volteado a mirar.

La gastronomía es una de las principales ofertas de la capital del estado Aragua, tanto que el Círculo Militar se convirtió en un espacio dedicado a exaltar variedad de sabores. Carnes en brasas, pizzas, pastas, sushi son tan solo algunas de las especialidades que se ofertan. En otros puntos de la ciudad, se combina la comida con la fiesta, y en algunos muy bohemios que se anotaron en la moda del café y los postres, creando plazas que se pongan en boca de quienes andan cazando nuevas opciones de entretenimiento.

La visita a Maracay no tiene que ser el simple paso por la localidad para dirigirse hacia las playas de Choroní. Esta tierra plantea entretenimiento para quedarse y disfrutarla, relata varios capítulos de la historia de esta nación, y presenta un tanto de aquello en lo que se ha convertido un país que busca reinventarse desde las tristezas. 

Si Quieres Recorrer Maracay 
Sorocaima Tours realiza Citi Tours por la ciudad de Maracay para mostrar historia, gastronomía, fe y diversión. 
Teléfono: 0424-3576836 
Instagram: @sorocaima.tours                                   

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