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Turismo del paladar

Sabores de Yaracuy

La Ruta Gastronómica de Yaracuy tiene un poco más de dos años formando parte del atractivo turístico de este estado.

  • RAYMAR VELASQUEZ

02/07/2018 02:29 pm


Cada vez es más evidente que el mal llamado rescate de los sabores en Venezuela ha dejado de ser una moda para convertirse en una realidad, una muy bonita experiencia que invita a conocer de la historia de nuestros platos y de los ingredientes que aún se usan en los lugares más alejados pero que la vida moderno alejó de nosotros. Eso está ocurriendo en Yaracuy, donde varios prestadores de servicio decidieron unirse para ofrecer turismo gastronómico, uno que le permita al visitante venir a conocer posadas, parques y montañas, pero además se conecte con las siembras, las haciendas ganaderas y con los restaurantes de la zona. Por eso llamaron a su emprendimiento La Ruta Turística Gastronómica Yaracuy, Tierra de Mágicos Sabores. 

La idea surgió de esa necesidad de reinventarse turísticamente, de ofrecer algo diferente, pero también de trabajar con lo que se tiene a la mano, de solucionar en tiempos de crisis. Así fue como descubrieron que el quinchoncho se come en las casas yaracuyanas desde hace cientos de años, que el cochino es proteína fundamental de la alimentación de este Estado, que servir platos con sardinas lejos de apenar, enorgullecen. 

Pero este trabajo no lo hicieron solos, los interesados tenían que unirse y buscar orientación para lograr un proyecto exitoso, esto permitió que sector público y privado emprendieran un camino juntos y bajo la orientación del profesor Juan Alonso Molina, cocinero y cronista gastronómico concibieron el siguiente recorrido que toca los cuatro puntos cardinales de la ciudad de San Felipe. 

Platos de Lujo 

Cinco restaurantes componen esta ruta en su primera etapa, Tres de ellos ofrecen versiones gourmet de platos tradicionales de la comida yaracuyana. El primero de ellos es el comedor de Granja Posada Momentos, una de las más prestigiosas opciones de alojamiento de la ciudad. Aquí la propuesta se compone de cinco platos que tienen como ingrediente principal el quinchoncho, la longaniza y la panza, dispuesta en combinaciones que se desviven en halagos para el paladar. Una hallaca de granos que sabe a navidad y un plato de falda que rinde honor al poblado de Nirgua pueden dar inicio a la degustación, desde estos primeros bocados el ADN del paladar advierte un recuento con el pasado, reconfortante. Los dulces merecen un punto y aparte, ponquesitos y manjar de naranja, fruta representativa del Estado, todo un bocado de felicidad. 

En el centro de la ciudad pasa inadvertido un pequeño sitio, pero si usted pregunta por La Sazón de Belkis es muy difícil que no le indiquen la dirección; desde el primer plato se comprueba la grandeza del sitio. Belkis tiene marcado su nombre en la gastronomía venezolana por ser una de esas cocineras de la que todos los chef quieren probar su comida, su aporte a la Ruta gastronómica lo representan sus famosos bollos pelones, esos que dice nacieron en Yaracuy, unas cestitas de plátano con chicharon y pipi rana; funche de longaniza y un inmejorable quesillo de café. Termina el paseo de sabores cinco estrellas en el salón del Hotel El Fuerte, donde se extendieron en su menú de inspiración, donde se atrevieron a usar ingredientes que para muchos pueden resultar ordinarios. El riesgo y la evocación de los recuerdos son su mayor característica, reinterpretan el pasticho agregándole caraotas, enaltecen los canelones sustituyendo carne por sardinas, presentan con orgullo una arepa típica de los colegios sanfelipeños de antaño.

Comida Criollita 

Dos restaurantes de la ruta se encargan de conectar al comensal con el arpa, cuatro y maracas; El Tibón y Cantaros, nacieron bajo conceptos de consumo masivo, de complacencia al carnívoro, de mucha bulla. El profesor Molina los capacitó para que reorientaran su oferta y suavizaran sus sabores. Por eso ahora cuando invitan al cliente a probar su menú de inspiración yaracuyana le explican sobre la ternura de la carne de cochino que utilizan, que beneficia un mismo productor para los cinco restaurantes afiliados, porque este proyecto también involucra al sector agropecuario y agrícola, y a cultores gastronómicos que guardan bajo sus brazos las recetas de las abuelas. Comer en cualquiera de estos dos restaurantes se traduce en platos generosos, carnes tiernas, maíz fresco, combinaciones donde se aprovechan los recursos de este suelo. Una recomendación, no deje de pedir las costillas de cerdo de Cantaros y no se pierda los tequeños de jojoto y la torta de cambur con coco del Tibón.

A su Salud

La ruta no puede tener mejor broche de oro que la participación de la Cerveza Yaracuy como acompañamiento de sus comidas; este es el emprendimiento de dos jóvenes caraqueños cuyas raíces se formaron en la tierra de María Lionza, que comenzaron por buscar una alternativa de negocio con una olla en la cocina de su casa y que hoy se muestra en un gran galpón en el centro de la ciudad de San Felipe, donde se producen unos diez mil litros de cerveza artesanal al año que se distribuyen en algunas ciudades del país y que por supuesto se puede encontrar en cada restaurante de la ruta identificado con el símbolo del proyecto. La idea es que se sumen más emprendedores, más prestatarios de servicio, más gente creyente del turismo de Yaracuy y de las potencialidades de su tierra, para mostrar a los visitantes que la magia de este suelo no solo proviene de su montaña, sino de la riqueza de sus sabores.   

@menucallejero

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