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Explora, conocer es conservar

Serranía de La Neblina

Esta serranía está ubicada en los límites de Brasil y Venezuela, y alberga mas de 50 mil especies en sus suelos

  • ALBERTO BLANCO

18/06/2018 02:21 pm



Algunos científicos y exploradores de gran renombre aseguran que el Cerro o Serranía de La Neblina es uno de los lugares más remotos y biodiversos del planeta, ubicado en el extremo más sur de Venezuela en el estado Amazonas haciendo límite con Brasil. 

La Serranía de La Neblina fue declarado como Parque Nacional en diciembre de 1978, abarcando una superficie de 1.360.000 hectáreas. De nuestros más de 90 tepuyes que existen en el territorio venezolano el Cerro de La Neblina es el más alto alcanzando un altura de 3.040 metros que representa la mayor elevación de Suramérica, al este de la Cordillera de Los Andes. La Neblina al igual que todo el territorio que ocupa los estados Amazonas y Bolívar forma parte de la formación Roraima cuyo origen es de la era precámbrica con una antigüedad estimada de unos 3.500.000 millones de años, y como todos nuestros tepuyes su formación está constituida principalmente de arenisca y cuarcita. 

Su topografía, posición y acceso es sin duda impresionante por lo que lo hace el lugar más remoto de Venezuela y quizás uno de los más remotos del mundo. Su forma no representa las características comunes de los demás tepuyes de Venezuela, pero si es considerado un tepuy. Su forma es la de una meseta muy irregular pareciendo una estrecha herradura de unos 55 Km de largo por unos 20 Km de ancho con valles impresionantes y picos muy encarpados y agudos, en cuyo centro se abre la gran garganta o cañón por dónde atraviesa el río Baría. 

 El Cerro de la Neblina presenta uno de los cañones más profundos del planeta (el Cañón Grande del río Baría) y que supera en profundidad al Gran Cañón del Colorado de Estados Unidos. La Serranía de La Neblina actúa como una divisoria de aguas que separa la cuenca de nuestro Brazo Casiquiare con la cuenca del río Cauaburí perteneciente a Brasil, ambas cuencas son afluentes del río Negro, que este a su vez es afluente del río Amazonas.

 El explorador Charles Brewer Carías que fue quién organizó a La Neblina las expediciones más ambiciosas y grandes de la época moderna de la ciencia explica sobre el descubrimiento de este impresionante cerro o tepuy, "nadie, excepto los indígenas de las selvas circundantes, pensaron que pudiera existir alguna montaña en medio del Amazonas, hasta que algunos pilotos quienes volaban sobre la selva que tapiza la frontera entre Venezuela y Brasil durante la Segunda Guerra Mundial, vieron un extraño promontorio asomándose entre las nubes". 

 Brewer Carías recordó que recomendaron entonces incluir en los mapas de navegación una advertencia para que los aviones pasaran por esa zona por encima de los 3.000 metros. Pero todas las dudas y mitos se despejaron cuando el 10 de abril de 1953 el botánico Bassett Maguire, acompañado por el botánico John Wurdack, subieron a la Piedra del Cocuy que queda cerca del punto triple donde se encuentran las fronteras de Venezuela, Colombia y Brasil a orillas del Río Negro, y apreciaron como, justo antes de la puesta del sol, aparecía por el horizonte del naciente un brillo extraño.

 "Sin lugar a dudas (pensaron ellos) que aquel habría sido el mismo brillo que había visto el gran botánico y explorador Richard Spruce exactamente cien años antes, cuando desde esa misma atalaya de granito notó una lejana montaña brillando", indicó el explorador. 

 Según Brewer Carías Maguire, considerado el más tenaz de los exploradores de las selvas de Guayana decidió organizar de inmediato una expedición con el propósito de colectar las plantas que pudiera encontrar en aquella montaña que nadie había visitado antes. Siete meses más tarde, Maguire emprendió una larga expedición que duraría 149 días en la que logró abrirse paso hacia las cabeceras del río Yatúa (afluente del Pasimoni) cargando con un equipaje de 4.500 kilos, "desde allí hizo una pica para alcanzar la cumbre del flanco norte de esta meseta aún sin nombre el día del año nuevo de 1954". 

El nombre del más majestuoso y remoto de nuestros tepuyes se le debe al famoso explorador Maguire, quién junto al ornitólogo Billy Phelps y su esposa Kathy cuando vieron esta majestuosa montaña cubierta de nubes la bautizó como "El Cerro de La Neblina" en el año de 1954.

Cómo mencioné anteriormente una de las mayores expediciones que se han realizado en el mundo en la era moderna para el estudio de la biodiversidad fue la realizada y lideralizada por el explorador y descubridor Charles Brewer Carías entre los años 1983 y 1987 a la Serranía de La Neblina, expedición que organizó para la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (FUDECI). 

Los resultados obtenido de estas expediciones fueron de tanta magnitud que el famoso científico Dr. Paul Spangler en una entrevista en 1985 le declaró a un periodista: "Muchos de los especialistas que van a estudiar y clasificar el copioso material que hemos colectado en la expedición al Cerro de la Neblina organizada por Charles Brewer Carías, aún no han nacido…" 

Para dar una breve visión de la magnitud de esta expedición Charles Brewer logró organizar y liderar a un equipo multidisciplinario de unos 144 investigadores de los más importantes del mundo que representaban a todas las ramas de las ciencias biológicas en dónde establecieron 12 campamentos bases ubicados a diferentes rangos altitudinales en el transcurso de 2 años. El resultado de esta expedición se publicó un libro de mucho más de 900 páginas en dónde se informa sólo una parte del materia colectado de las 10 expediciones que se organizaron. 

Brewer Carías en una comunicación personal dio un balance de las especie recolectadas. Esta expedición logró colectar en sólo dos años más del doble de especies que en más de 50 años de expediciones se hicieran por el Amazonas venezolano. 

"Considerando solamente el trabajo de los 27 botánicos, estos lograron colectar 53.172 muestras y duplicados representadas por 13.986 números de colección. Pero para tener una mejor idea del volumen y la logística que fue necesaria para la movilización de esas muestras hasta el Instituto Botánico de Venezuela, basta decir que el peso de esa colección de muestras de plantas sobrepasó las 14 toneladas", apuntó Brewer Carías. 

Hechos como estos que sólo pasan por debajo de la mesa en nuestro país y que no se les da el merecido reconocimiento, sí se les ha dado la importancia y la difusión en el exterior. En nuestro país muy lamentablemente por mezquindad, egoísmos y egos no son divulgados y aplaudidos. Tampoco se les da el sitial que merecen. 

Debemos sentirnos orgullosos y debe ser de conocimiento público que esta expedición a La Neblina ha sido la que más ha arrojado resultados en relación con la cantidad de especies nuevas que cuentan con gran importancia para la ciencia en la era moderna y que hasta los momentos ninguna otra expedición ha superado sus resultados. 
 blancoalb@gmail.com
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