México
Los comercios centenarios, ricos en historia y tradición, del centro histórico de la capital atraen nuevos visitantes
|
|
El café Tacuba es uno de los locales más antiguo y con más tradición de la capital mexicana (Sáshenka Gutiérrez/Efe )
EL UNIVERSAL
domingo 12 de agosto de 2012 11:14 AM
Se imagina comprando pinceles donde lo hacía Diego Rivera, camisas en la tienda en la que las adquiría Cantinflas o apoyado en el barandal usado por Pancho Villa para atar su caballo. Todo ello es aún posible en el centro histórico de Ciudad de México, donde sobreviven numerosos comercios centenarios. Son lugares cuya historia está más cerca de los ciudadanos gracias a la Guía de comercios centenarios del centro histórico, publicada recientemente, que recopila unos 40 comercios centenarios.
"La guía tiene como objetivo difundir la memoria, el enorme valor que tiene este conjunto de comercios que tienen cerca de cien años y que son parte del patrimonio intangible de la capital", dijo Inti Muñoz, director general del Fideicomiso del Centro Histórico.
Se trata de restaurantes, ferreterías, pastelerías, mercerías que, en opinión de Muñoz, están jugando un papel importante en este reencuentro de la sociedad con el centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Después de que esta zona dejara de visitarse, gracias a un proceso de regeneración urbana el centro capitalino es hoy "un espacio intensamente vivo", que es transitado por 2,5 millones de personas al día, explicó Muñoz.
Un ejemplo de local con una historia intensa y larga es el Café Tacuba -ubicado en la calle del mismo nombre- que en sus 100 años de historia ha sido el set ideal para bodas, escenas de películas y hasta un asesinato.
Allí se casó el pintor Diego Rivera con su segunda esposa, Guadalupe Marín; el actor Anthony Queen rodó la película "Los hijos de Sánchez", y allí, sentado en una silla, estaba el político Manlio Fabio Altamirano cuando fue abaleado en 1936.
A pocos minutos de este café, en la calle 5 de mayo, se encuentra la dulcería Celaya, fundada en 1874 y cuya esencia -contó su gerente Jorge Huguenín- no ha cambiado: dulces artesanales y tradicionales hechos con las recetas originales de los conventos novohispanos, cuyo sabor pasa de padres a hijos.
"Recuerdo un día que entró un señor con su hijo de siete u ocho años y le empezó a narrar al niño la dulcería, tal cual como era cuando lo había traído su padre. Se estableció una conversación muy hermosa a través de los dulces. Le contaba lo que se compraba, lo que le llevaba a su abuelita... fue un momento muy especial", relató Huguenín, quien lleva más de 20 años trabajando allí.
Aleluyas, picones, mazapanes, suspiros, cajetas o rollos de guayaba reposan en las vitrinas de este comercio cuyo letrero es un verdadero patrimonio histórico.
A la medida
Toda una vida lleva Ramón Sánchez trabajando en la Camisería Bolívar (desde 1953) cuando entró a ayudar a su tío. Es español y llegó a México siendo un niño tras la Guerra Civil española (1936-1939).
Esta tienda de ropa de caballeros fundada en 1898 y que Sánchez acabó heredando, ha visto entrar a personajes de la talla de Mario Moreno "Cantinflas" o el Premio Nobel de Literatura Octavio Paz. Y desvela el secreto: "una atención personalizada, que es algo muy importante".
Así lleva casi 60 años vendiendo camisas confeccionadas a la medida a señores y a jóvenes que también entran en la tienda, renovándose su clientela.
Ubicada también en la céntrica calle Bolívar está la Casa Serra, una tienda de materiales para artistas que aún conserva facturas de grandes pintores mexicanos que acudieron a comprar óleos, pinceles, acuarelas o lápices, como Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siqueiros.
Un poco de historia
Con una fachada imponente de azulejos de talavera poblana (típica del estado de Puebla), ubicada en la calle Francisco I. Madero, está la casa de los azulejos que hoy es una tienda de la cadena Sanborns.
Se dice que en su interior, no menos fastuoso, Pancho Villa y Emiliano Zapata tomaron café y chocolate caliente en 1916, tras su entrada triunfal en la capital mexicana. Y a pocos metros de este edificio está la tienda de La Palestina, que en su fachada todavía conserva el barandal de bronce decorado con cabezas y patas de caballos donde -según cuentan- ataban los caballos estos revolucionarios, mientras se reunían a discutir en el Palacio Nacional.
En este establecimiento fundado en 1884 antes se vendían sobre todo sillas de montar y otros artículos de charrería, pero ha tenido que actualizarse y ofertar otros objetos de piel como maletines o carteras.
La zapatería "El Borceguí" o la mercería "El Refugio" son otros de los lugares que han logrado sobrevivir al paso del tiempo, reinventándose o reivindicando su autenticidad, frente a los grandes almacenes y empresas multinacionales que arrasan a diario con los pequeños comercios y que le otorgan un toque de modernismo a zonas de la ciudad donde aún se vive de la tradición.
Paula Escalada Medrano/Efe
"La guía tiene como objetivo difundir la memoria, el enorme valor que tiene este conjunto de comercios que tienen cerca de cien años y que son parte del patrimonio intangible de la capital", dijo Inti Muñoz, director general del Fideicomiso del Centro Histórico.
Se trata de restaurantes, ferreterías, pastelerías, mercerías que, en opinión de Muñoz, están jugando un papel importante en este reencuentro de la sociedad con el centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Después de que esta zona dejara de visitarse, gracias a un proceso de regeneración urbana el centro capitalino es hoy "un espacio intensamente vivo", que es transitado por 2,5 millones de personas al día, explicó Muñoz.
Un ejemplo de local con una historia intensa y larga es el Café Tacuba -ubicado en la calle del mismo nombre- que en sus 100 años de historia ha sido el set ideal para bodas, escenas de películas y hasta un asesinato.
Allí se casó el pintor Diego Rivera con su segunda esposa, Guadalupe Marín; el actor Anthony Queen rodó la película "Los hijos de Sánchez", y allí, sentado en una silla, estaba el político Manlio Fabio Altamirano cuando fue abaleado en 1936.
A pocos minutos de este café, en la calle 5 de mayo, se encuentra la dulcería Celaya, fundada en 1874 y cuya esencia -contó su gerente Jorge Huguenín- no ha cambiado: dulces artesanales y tradicionales hechos con las recetas originales de los conventos novohispanos, cuyo sabor pasa de padres a hijos.
"Recuerdo un día que entró un señor con su hijo de siete u ocho años y le empezó a narrar al niño la dulcería, tal cual como era cuando lo había traído su padre. Se estableció una conversación muy hermosa a través de los dulces. Le contaba lo que se compraba, lo que le llevaba a su abuelita... fue un momento muy especial", relató Huguenín, quien lleva más de 20 años trabajando allí.
Aleluyas, picones, mazapanes, suspiros, cajetas o rollos de guayaba reposan en las vitrinas de este comercio cuyo letrero es un verdadero patrimonio histórico.
A la medida
Toda una vida lleva Ramón Sánchez trabajando en la Camisería Bolívar (desde 1953) cuando entró a ayudar a su tío. Es español y llegó a México siendo un niño tras la Guerra Civil española (1936-1939).
Esta tienda de ropa de caballeros fundada en 1898 y que Sánchez acabó heredando, ha visto entrar a personajes de la talla de Mario Moreno "Cantinflas" o el Premio Nobel de Literatura Octavio Paz. Y desvela el secreto: "una atención personalizada, que es algo muy importante".
Así lleva casi 60 años vendiendo camisas confeccionadas a la medida a señores y a jóvenes que también entran en la tienda, renovándose su clientela.
Ubicada también en la céntrica calle Bolívar está la Casa Serra, una tienda de materiales para artistas que aún conserva facturas de grandes pintores mexicanos que acudieron a comprar óleos, pinceles, acuarelas o lápices, como Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siqueiros.
Un poco de historia
Con una fachada imponente de azulejos de talavera poblana (típica del estado de Puebla), ubicada en la calle Francisco I. Madero, está la casa de los azulejos que hoy es una tienda de la cadena Sanborns.
Se dice que en su interior, no menos fastuoso, Pancho Villa y Emiliano Zapata tomaron café y chocolate caliente en 1916, tras su entrada triunfal en la capital mexicana. Y a pocos metros de este edificio está la tienda de La Palestina, que en su fachada todavía conserva el barandal de bronce decorado con cabezas y patas de caballos donde -según cuentan- ataban los caballos estos revolucionarios, mientras se reunían a discutir en el Palacio Nacional.
En este establecimiento fundado en 1884 antes se vendían sobre todo sillas de montar y otros artículos de charrería, pero ha tenido que actualizarse y ofertar otros objetos de piel como maletines o carteras.
La zapatería "El Borceguí" o la mercería "El Refugio" son otros de los lugares que han logrado sobrevivir al paso del tiempo, reinventándose o reivindicando su autenticidad, frente a los grandes almacenes y empresas multinacionales que arrasan a diario con los pequeños comercios y que le otorgan un toque de modernismo a zonas de la ciudad donde aún se vive de la tradición.
Paula Escalada Medrano/Efe
¡Participa!
Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Acceso rápido a:
04:21 PM.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Denuncian que Conatel obligó a cable operadoras sacar a ATEL de su parrilla
ESPACIO PUBLICITARIO
Lo más...
- RUNRUNES
- Las 20 frases comentadas de Mario Silva
- Cinco funcionarios de la PNB fallecieron en...
- El simpático Mario
- Las cuitas de Mario Silva
- Hitler en Venezuela
- Maduro destaca que Globovisión contribuirá ...
- Fiscal puede abrir averiguaciones de oficio...
- ¡Croac, croac!
- Impugnación internacional de la elección
- Maduro destaca que Globovisión contribuirá ...
- RUNRUNES
- Fiscal puede abrir averiguaciones de oficio...
- Las 20 frases comentadas de Mario Silva
- Cinco funcionarios de la PNB fallecieron en...
- Se duplicó población cubana en Venezuela en...
- "Simón Bolívar no era socialista"
- Respaldarán investigación por "traición a l...
- El simpático Mario
- Sundecop: nivel adquisitivo sobrepasa la of...
Alianzas
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2012
