Guía Turística
domingo 04 de marzo, 2012
Azerbaiyán

Es un país para descubrir que se encuentra entre Europa y Asia Central. Visitarlo es recorrer la historia, pasando por los recuerdos de la Edad de Piedra en las Cuevas de Gobustán hasta llegar a Bakú, la capital moderna, donde están los rascacielos típicos del boom petrolero

Una definición amplia de Europa pondría su frontera con el Asia Central en Azerbaiyán en el mar Caspio, al sur de la cadena de los Cáucasos. Es precisamente en el mar Caspio, el lago salado más grande del mundo, donde Azerbaiyán está renovando su exploración petrolera. Su producción actual es de más de un millón de barriles por día.

A principios del siglo XX era el productor más grande del mundo y su riqueza petrolera siguió siendo importante hasta finales de la Segunda Guerra Mundial.

En 1941, a Hitler para su cumpleaños se le presentó una torta con la forma del mapa de Azerbaiyán y una vela sobre una torre petrolera. El funesto führer se comió la torta con la anticipación de tomar el país en un futuro próximo y con ello sus reservas petroleras para asegurar a su régimen una fuente de gasolina para alimentar su maquinaria de guerra. Para alivio de la humanidad, las tropas alemanas estaban distraídas en su fracasada campaña rusa y no llegaron hasta el mar Caspio.

Azerbaiyán está poblada desde la Edad de Piedra. Muestra de ello son las cuevas en Gobustán. Hasta allí llegaron los griegos y luego los romanos, cuyo imperio alcanzó hasta las fronteras del Azerbaiyán moderno.

El cristianismo llegó en el siglo III. Luego en el siglo VIII Azerbaiyán fue conquistado por los árabes y con ello llego el Islam. En 1828, como resultado del tratado de Turmenchay, Azerbaiyán fue divido en dos: la parte norte pasó al Imperio Ruso y la parte sur a Persia.

El Azerbaiyán moderno es la parte norte del país que había pasado a los rusos. Irán ha conservado, hasta nuestros días el sur de donde extrae una parte importante de su producción petrolera y por supuesto su producción de caviar. En 1917, con la caída del régimen zarista, Azerbaiyán se independizó de Rusia. Aprovechó este periodo de independencia, muy corto, para establecer sus símbolos patrios, como la bandera y su himno nacional.

Asimismo sin abandonar el Islam, adoptó para su escritura el alfabeto romano, y estableció el sufragio universal tanto para los hombres como para las mujeres. Lamentablemente en 1920 volvió a caer en manos rusas, esta vez bajo la figura de la Unión Soviética.

Se independizó definitivamente en 1990, para caer en una guerra con Armenia que tuvo como resultado la pérdida de 20% de su territorio.

Por fin en 1994 firmó un cese al fuego con Armenia, el cual puso fin a las hostilidades. En 1995 Azerbaiyán adoptó una constitución democrática y comenzó el desarrollo de su industria petrolera.

Bakú
Es la capital y la ciudad más importante del país. La riqueza petrolera de finales del siglo XIX se refleja mucho en la arquitectura de Bakú, con preciosos edificios de corte francés que datan de finales del siglo XIX y principios del siglo pasado.

En Bakú estuvieron de visita personajes como los Rothschild, Nóbel y J.D. Rockefeller. La casa de los Rothschild en Bakú está convertida hoy en día en un museo y representa una joya de arquitectura de influencia típica francesa de finales del siglo XIX de la época. También se encuentran de esta época de oro la mezquita Ajdar Bek (Mezquita Azul) y el Palacio de Gobierno. Estas joyas fueron pagadas con petróleo y muestra de ello es que aún se ven torres petroleras en las afueras de la ciudad de Bakú.

La ciudadela de Bakú fue construida en el siglo XII. Rodeada de un muro que data de la misma época, dentro se encuentra la conocida Torre de la Doncella, con una altura de 30 metros. La ciudadela está en excelente estado de construcción. Recorerla ciudadela traslada al visitante a una ciudad medieval donde se observa una mezcla de lo europeo y el Asia Central.

Cuenta una leyenda que el rey se enamoró de su hija e insistía en desposarla. Ésta, horrorizada por la propuesta, le pidió que primero le construyera una torre alta desde la cual podría ver la ciudad. Habiéndose terminado la torre, la doncella corrió hasta su parte superior y se tiró hacia el mar precipitándose a la muerte que prefería a tener que aceptar la propuesta del rey.

Como efecto de su prosperidad petrolera, en Bakú encontramos igualmente una ciudad nueva en construcción.