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CARACAS, domingo 22 de enero, 2012 | Actualizado hace
 
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EL UNIVERSAL
domingo 22 de enero de 2012  12:00 AM

A las 11:30 p.m., luego de pasar casi un día entero entre aviones, finalmente aterricé en el aeropuerto internacional Chhatrapati Shivaji de Mumbai, emocionado, ansioso y asustado a la vez. Había planeado el viaje con mi amiga Gaia, quien viajaba desde Londres y aterrizaría un día después. Apenas bajas del avión empiezas a sentir el calor intenso, la humedad y la actividad.

Una vez pasados todos los controles de seguridad y sellado mi pasaporte cambié algo de dinero y pedí un taxi. Un señor de 70 años con barba súper larga y blanca me llevó a mi hotel en el distrito de Juhu Beach, muy popular por sus hoteles lujosos y restaurantes de comida típica.

No paras de mirar y sentir todos los altibajos de esta ciudad, con la mezcla de olores, las vacas por la calle, carros muy lujosos y muchas personas en una misma moto. Allí, por cinco días, disfrutamos una gastronomía increíble y arquitectura muy moderna de influencia inglesa. Fuimos a varios templos, uno de ellos queda en la mitad del mar, para llegar hay que caminar un puente muy largo, que en la época de lluvias queda cubierto de agua e incomunica al templo. Hombres y mujeres tienen secciones diferentes, y hay que entrar descalzo. Se debe hacer cola para entregar ofrendas a los dioses.

Luego nos fuimos al distrito de Colaba a comprar cosas típicas, muy baratas y bonitas. De Mumbai fuimos al sur, hacia Cochin en el estado de Kerala, con mucha influencia portuguesa e iglesias católicas; allí nos quedamos en una posada atendida por las personas más amables y sencillas que hemos podido conocer. Disfrutamos de mucha naturaleza, gente amigable y de la danza de "Kathakali"; que narra leyendas hindúes donde dioses se enfrentan con demonios.

Viajamos luego a Varkala en un tren de India, con cinco veces más gente que el Metro de Caracas. Fue bastante divertido, te mezclas con los locales y aprendes un poco más de su cultura. Seis horas luego llegamos al pueblo costero, con imponentes vistas y atardeceres llenos de mucho color. Por último visitamos Kovalam, con playas hermosas, llenas de turistas y vendedores.

Nos sorprendió que los locales le tomaran fotos a las chicas extranjeras en bikinis. Definitivamente, venir a este país lleno de gente maravillosa y espiritual, y lugares impactantes es toda una aventura.

Adolfo Silveira

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Comentarios (1)
Por Vladimir Ochoa
22.01.2012
6:00 AM
Buen artículo, ameno, interesante.
 
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