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Los cuentos de mi tierra

Ahete: Ahora le toca al turismo

Segundo encuentro de promotores, prestadores de servicios y periodistas especializados en periodismo sustentable

  • Diario El Universal

03/06/2018 05:00 am

ERIKA PAZ

Nueva Esparta es el estado menos extenso de Venezuela, y la famosa Aruba es tan solo la quinta porción de esta entidad que forma parte de los más de 916 mil kilómetros cuadrados de nuestro suelo. Con esta precisión Juan Carlos Guinand, presidente de la Red de Turismo Sustentable, Ahete, explicaba en su intervención el motivo del encuentro que reunió una vez más a promotores del turismo, prestadores de servicio, agencias de viaje, periodistas y enamorados de esta tierra. Nuevamente gente que siente el país más allá de lo que dicen las palabras se congregó, en esta oportunidad en el estado Lara, para intercambiar ideas, generar propuestas y abrazar el concepto de alegría a través del desarrollo. 

Basta con comparar una vez más a la pequeña nación caribeña con esta mega diversa patria como lo hizo el también gerente turístico, para saber que durante mucho tiempo los esfuerzos de los gobiernos estuvieron orientados a generar riqueza a través de lo único que se pensaba teníamos para ofrecer. Los números indican que ni siquiera el millón de turistas pisa suelo venezolano al año y eso se convierte en un motivo más que válido para que quienes por una u otra razón se encuentran cercanos a esta área sientan la necesidad de mostrar una tierra más allá de los paisajes, beneficiar por ese concepto a las comunidades locales, generar un impacto positivo en la naturaleza y definitivamente ayudar a que este deje de ser un lugar con inmenso potencial para ser un destino tangible, que pase por encima de la crisis que sufre y que sea parte de la solución a la salida de la misma atrayendo cada vez más visitantes. 

Uno a uno los ponentes convocados para hablar del turismo desde su experiencia en el salón de eventos de la Estancia Las Mercedes fueron explicando su estrategia de éxito, o sus motivos para aferrarse a este suelo. Para David Ascanio, considerado el mejor observador de aves de Venezuela, la apuesta está en esa naturaleza que nos rodea, la incansable emprendedora y chef María Fernada Di Giacobbe aseguraba que el cacao sigue siendo nuestro oro negro, el piloto Ricardo Sanabria contaba que desde las alturas se aprecia mejor la belleza de Venezuela, la artista de Choroní, María Nuitter, bailaba con una burriquita a cuestas para demostrar que la cultura es lo último que una patria puede perder, el empresario Roberto Smith hacía comparaciones entre los cascos históricos de Panamá y Cartagena con el de La Guaira para demostrar que sí se puede. Así se fue llenando el día de pensamientos positivos, de sonrisas encontradas y de una que otra lágrima al imaginarse lo posible. 

En los pasillos externos de esta hacienda del siglo XVII de la población de Cabudare, que sirvieron como locación para esta fiesta en homenaje al turismo el ambiente no era muy diferente. Expositores presentaban quesos madurados hechos en el llano, obras de arte con material reciclable realizadas por manos larenses adornaban los espacios, música con toque tradicional hacía bailar a los presentes, catas de vinos, chocolate y rones locales eran esperadas con largas colas de asistentes. Durante un día se creyó en Venezuela, durante una jornada las expectativas se abrieron, porque la intención de este organismo es que se crea más allá de ese día. 

María Fernanda Di Giacobbe narraba en su exposición cómo durante el paro petrolero había quebrado ocho de los nueve negocios que tenía en Caracas, para muchos resultaría difícil creer que quien cuenta esta historia sea la misma persona que en el año 2016 ganara el Basque Culinary World Prize, un importante reconocimiento europeo para iniciativas transformadoras. Creer en el cacao como herramienta, en la siembra como elemento de progreso, en los productores como personas que pueden contribuir al mejoramiento de la sociedad la llevó a conseguir que un país se escuchara en el mundo por algo más dulce que sus protestas. Su ejemplo demostró y demuestra que seguir apostando a Venezuela no debe ser una frase vacía que se dice porque no hay más remedio que quedarse en ella. Trabajar aquí es un compromiso que nace desde el amor a la tierra, que habla de la pertenencia con el suelo, que indica que se confía en el futuro. Eventos como el que el pasado fin de semana se registraron en Lara, recuerdan que el corazón late al ritmo de Caribe y el alma sigue siendo tricolor.

@loscuentosdemitierra    

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