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Tradición culinaria y de servicio a los pies del Ávila

Tarzilandia se mantiene con su atractiva decoración y rica gastronomía

  • Diario El Universal

18/10/2019 04:22 pm

Osmelia Díaz-Granados B.
Especial para El Universal 

Por su vegetación, flora, fauna, sabores y aromas de buena mesa, damos un hoy un paseo al pasado en el Restaurante Tarzilandia, invitado a nuestra serie #LosdeSiempre. 

Hay íconos que identifican a las ciudades. A Caracas, por supuesto, es el Ávila. Nuestra montaña. La que nos separa y nos une al mar. El Ávila de Cabré. Allí, desde el año 1950, en sus faldas, está Tarzilandia, otro monumento que identifica a la ciudad y a quienes la vivimos. Era la Caracas "De los techos rojos”, La de "mientras tanto y por si acaso", como diría el poeta Cabrujas. Por los años ´60, los números telefónicos eran de apenas cinco dígitos (02-32880) Era muy normal marcar y fácilmente reservar. 

Con gran amabilidad la mesa ya estaba lista. Así era Caracas y aún hoy así es Tarzilandia la de siempre. Su estructura sigue intacta. La entrada hace reverencia al majestuoso Ávila. El aroma a mastranto y la tupida vegetación abren paso triunfal acompañado de cántico cual fanfarria de las guacamayas, eternas visitantes. Adentro espera el festín de sabores de siempre para un apetitoso viaje al pasado. Reciben con amabilidad los señores de valet parking. 


Al entrar pareciera que no estamos Caracas pues, de inmediato se respira la conexión con la naturaleza. Allí, evocamos a esa hermosa época de la Caracas vibrante de otrora, cuando debíamos ir con abrigos a Altamira porque nos decían, “vamos a Tarzilandia ”. Impresiona ver cómo conservan el buen estado de sus instalaciones y reliquias que adornan paredes y estantes. Igualmente, aún mantienen sus platos emblemáticos de siempre. 

Recibe la parrillera imponente, como su maestro parrillero de amplia sonrisa. Salen al paso el gerente y la brigada activa para, escuchar con amabilidad y respeto, cuál es el gusto de los comensales para ubicarle en el lugar ideal, no muy común en estos tiempos Aún hoy no se sabe a ciencia cierta el origen de su nombre “Tarzilandia” que le dio su fundador, Werner Hormann quien fuera un renombrado chef alemán. 

Se conoce que, para 1950 las faldas de Cerro Ávila era un tupido terreno selvático, por lo que, intuimos que se inspiró en el personaje de Tarzán como rey de la selva. La colonia alemana que ama nuestros sabores, clima y tierra de gracia, continúan ocupando sus mesas fijas en el lugar pero, como todas las situaciones importantes en la vida, el lugar tiene varias anécdotas. La que nos parece más creíble es esta: En esa área del Parque Nacional El Ávila llamada Sabas Nieves, hoy hubo un parque llamado Tarzilandia. De ahí probablemente su nombre. 

Siguen los platos de siempre 

Al nombrar Tarzilandia, hemos escuchado con frecuencia frases “Ah. Nos llevaban de pequeños y veíamos bellos animalitos y comías sabroso” Seguro que, a muchos de nuestros lectores, en estos momentos se les activa la memoria gustativa si les nombramos para comenzar: clásicas bebidas como el Bloody Mary o Bull Shot. Luego saborear generosas porciones en de langostinos flambeados al curry, cóctel de camarones, champiñones al ajillo, alcachofas con champiñones, pavo con salsa especial de Mango, steak pimienta, róbalo de eneldo, filet de trucha ahumada con crema de rábanos, los miniberros hidropónicos cultivados en el propio restaurante, sus especialidades en carnes y más.

También cuenta con un aparte que es la barra. Allí encontramos excelentes especialidades a la parrilla, croquetas de pescado y pollo, los champiñones (son supremos), el infaltable buen tequeño. Altamente recomendado el solomo picado. Todo en combinación con buenos cócteles de la casa. 

Al dulce final: Llegan el strudel de manzanas en honor a su fundador, las bananas flambeadas o mousse de chocolate. Y entra triunfal la protagonista de Tarzilandia desde 1950: Las inefables "Crepes Suzette" flameadas,  Paramos de contar, es mejor ir a Tarzilandia, degustar y recordar. 


La fórmula desde 1950

Casi cinco generaciones y las nuevas administraciones de @tarzilandia1950 mantienen su servicio y mística de primera de antes, unido a la exquisita carta. ¿Cuál es la fórmula que mantiene vigente este tesoro gastronómico en Altamira? El gerente general con 71 años tan dinámico como el más, expresa sobre la atención y servicio , “Cuando se abre la puerta, se abre o no se abre. No hay servicio a la mitad”, Y lo certificamos. 

Desde el primer contacto telefónico, proyectó su tipo de gerencia: Sabe dar valor y ubicación a cada situación. No atiende a nadie “más o menos”, atiende completo de principio a fin. Sólo promete y ofrece lo que va a cumplir. Captó de inmediato el objetivo de nuestro espacio #LosdeSiempre y lo mejor, muy dispuesto a mostrar a las nuevas generaciones de restauradores la verdadera raíz del buen servicio, atención y excelente gastronomía. 

Eso habla muy bien del arduo trabajo que lleva día a día para mantener activo el restaurante al día de hoy. ¿La fórmula? Su actitud positiva, de elegante caballerosidad y expresar sus amplios conocimientos al público y a su descendencia inmediata para continuar con el eterno Tarzilandia. Nos sorprende su hijo, el más joven, él es de gerencia moderna, tan moderna que más que empleados siente que tiene amigos, “Para nosotros, trabajar aquí, es como para nuestros clientes, un centro de recreación y esparcimiento. Claro que nos toca muy duro pero lo logramos con mucha paciencia. En mi caso sacrifico mucho de mi tiempo, pero, me recompensa la cara de satisfacción de mis empleados y clientes”, afirma.

En efecto es una gran sorpresa que, el más joven de la actual administración, -pertenece a la edad de los millennian- maneje con tanta pericia un restaurante tradicional de 69 años. Aunque trabaja en un espacio tradicional, si lo enriquece con nuevas tecnologías y métodos para consumo interno y atención a su público de hoy. 

Por eso nos llama la atención muy especialmente la relación calidad-precio-valor. Nos encontramos con altísima calidad gastronómica a precios razonables frente a la situación actual. 

Tiene que ver mucho con el tipo de proveedores y remuneración de empleados. ”Pagar, siempre pagar bien. Si eres un buen pagador, tienes el camino abierto y eso te lleva a mantener el equilibrio. Eso es éxito”.  Más sorprende cuando expresa que no cambiaría nada en absoluto; funciona lo que hacen y cómo lo hacen desde años, "No arreglo lo que no se ha descompuesto. Desde 1950 estamos para dar buena atención y aún hoy, ¡estamos para dar servicio personalizado!”. He allí la fórmula Tarzilandia de éxito sostenido. Gran motivo por lo que desde ya, forma parte de nuestra gran colección ¡Los de Siempre!

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