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“Cocinar es igual que el perfume, a cada quien le queda distinto”

Para volver al origen del sabor ancestral con José Antonio

  • ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

06/09/2019 05:39 pm

Por Osmelia Díaz-Granados B. 
Especial para El Universal 

Así con nombre masculino y todo, pero manejado por una mujer única, es José Antonio, el restaurante que nos ocupa hoy en nuestro seriado "Los de siempre", en un apasionante viaje de vuelta a sus orígenes. Vamos guiados por la pasión gastronómica de Virgina Lau, quien preserva los orígenes de las recetas familiares pero con su propio PH, como el perfume. Porque…“Cocinar es igual que el perfume…a cada quien le queda distinto” asegura su actual directora y propietaria. 

El nombre del restaurante proviene de tradicionales descendencias peruanas. Uno de ellos fue José Antonio de Lavalle, criador de caballos de paso muy reconocido socialmente en Perú y que, hasta Chabuca Granda le compuso un vals convirtiéndolo en todo un símbolo del gentilicio peruano. 


El nombre se posicionó en una cadena de restaurantes famosos, hasta el boom gastronómico de la marca “Perú” para el mundo. Pero, el “José Antonio” peruano nuestro, sí sigue en Caracas por más de 30 años. Ceviche, chupe, papas a la huancaína, arroz chaufa, causa limeña, pisco sour, son solo algunos de los platos que conforman su menú. Pero cuando la pasión dispara el alma a un viaje ilimitado hacia los orígenes de los sabores, de los fogones familiares y a recónditas regiones peruanas, entonces estamos hablando de un lugar único en nuestra ciudad: El Restaurante “José Antonio”, donde hace 30 años, más que sabores se cocinan pasiones. 

“Nuestro orgullo siempre fue una carta con más de 100 platos”, expresa Virginia hinchada de orgullo por la herencia y el celo con que resguarda cada una de la recetas. Es así, más de 30 años en nuestra ciudad complaciendo paladares, primero a los peruanos y luego, nos contagiamos los venezolanos. 


Son muchas las creaciones de José Antonio pues, Virginia, heredó de su papá la emoción que produce la atención y la generosidad al servir en la mesa. Se trata de brindar más allá de los platos ya conocidos. Es compartir el orgullo de las recetas familiares y de esas zonas poco exaltadas del Perú.

"Cuando comenzamos con el restaurante teníamos muchos platos tipo composiciones con rondas frías y calientes. Hoy mantenemos la carta con platos consentidos como el Arroz con Pato con papas a la huancaína, el Ají de gallina, el Arroz Aguadito, el Piequo José Antonio. pero, mi especialidad es el ceviche y especialmente el ceviche frito…creo que no me gana nadie!.”. Virginia tiene razón, los probamos y en ceviches ¡no la gana nadie! 

El Mejor plato: Las anécdotas 

En los años 80, la situación económica peruana obligó a la familia Lau a radicarse en Venezuela. La pequeña, Virginia Lau, desde muy niña ya trabajaba con su papá Mario Lau haciendo repartos a domicilio. Para completar el salario cocinaban para la comunidad peruana en Caracas, pero, para Virginia, cocinar con su papá no era un trabajo, ya era una pasión. El Restaurante José Antonio nace en Plaza Venezuela, Caracas. 


Es sencillo, de coloridos manteles en su decoración, y exquisito en sabor. Allí, desde temprano, luego de los deberes escolares Virginia aprendió a hacer de todo. A la pregunta que le hacían a la pequeña "¿Qué haces tú en el restaurante? Depende de quién falte”, respondía Virgina, quién hasta hoy, no ha dejado de hacer e innovar para el placer gustativo caraqueño. 

Mario Lau, su padre que tanto le enseñó, es ahora el que falta, y Virgina cocina. Pero él, sigue presente en cada acción y receta que ella preserva y desarrolla para deleitarnos en el mismo lugar en Plaza Venezuela y ahora, también en las alturas del Ávila el hotel.

“Vente.. ¡Yo te pago más! ” (…) “Y ahora, que hago con mi vida?”

Virginia estudió Administración en la Universidad Metropolitana en Caracas. Al graduarse, fue una flamante empleada ejecutiva en una empresa de tecnología. Cada día almorzaba con su papá en el Restaurante José Antonio, y Mario le decía, "vente conmigo, yo te pago más”. Virginia no estaba convencida, pero los aromas, sabores y la pasión que salían de la cocina le susurraban al corazón. 

Tomó la decisión y se entregó al restaurante en cuerpo y alma. La presión del trabajo un día ocasionó una gran discusión fuerte con su papá, se fue, lloró durante tres días; hubo disculpas por ambas partes y se enfrentó a la gran pregunta “¿Y ahora, que hago con mi vida? En ese momento me di cuenta que no sabía hacer otra cosa con tanto amor. Yo crecí en el restaurante, me di cuenta que estaba en el sitio correcto haciendo lo que yo quería", así nos lo contó. Esas son las razones que salen del alma para mantener un restaurante de siempre ¿Hay clave de éxito para mantenerse por más de 30 años? Sí, en “José Antonio” hay claves, nada fáciles pero sí de mucha fuerza.


Al despedirse Mario Lau, su padre, Virginia quedó sola al frente del restaurante. Pero siempre supo que, la brigada le acompañaría de forma leal. ¿Por qué?...Porque se trata de lo que más le gusta a Virginia y lo que vive al cocinar. Es su compartir y enseñar constantemente a sentir hasta la forma de cortar o rebanar la cebolla, es su forma de amasar la harina, es como lo lleva en la yema de sus dedos. Para ella el secreto del éxito es que lo que cocina tenga su sello.

¿Cuál plato escoger? 

De sus tantos platos, su propuesta bandera que se mantiene a más de 30 años, es el "Piqueo José Antonio", ideal para degustar y compartir entre varios: ceviche de pescado, chicharrón de pescado, papa rellena, conchitas a la parmesana causa de atún, papas a la huancaína, anticuchos de corazón.. ”Este es un verdadero paseo por nuestra genuina gastronomía peruana, por nuestra historia y lo que somos”, explica.


Son ocho entradas, ideales para disfrutar el deleite de la mesa que sirve el José Antonio para varios comensales. Es como la vida, va entre platos fríos y calientes. El resto de la variedad se pasea por platos como la causa de camarones, pollo o atún, anticuchos de corazón de res a leña. Papas rellenas y huancaína. 

Los Ceviches de todo tipo son de primera; el frito es imperdible! Del pulpo: Resaltador aparte muy especial se merece el Pulpo a la Oliva: Lajas de pulpo o calamar; aderezado con aceite de oliva y cilantro, acompañado con una salsa de aceitunas negras de botija peruana hecha en casa. De su sabor, la recomendación es ir a degustarlos.


Su carta es tan variada, multisápida y, hasta preparan los Picarones, postre caliente peruano muy difícil de encontrar. 

Infaltable la refrescante chicha morada. Su gastronomía con gran presencia de la fusión Nikei (Japonesa y peruana) se exaltan en el Arroz Chaufa, Los Tallarines con el acento peruano y muchos más. 

Regresar al origen de sus sabores peruanos, en un reencuentro genuino, es el estandarte de Virgina; por eso, vuelve cada año a Perú, para traer más y más sorpresas gustativas de regalo a los paladares venezolanos. Pero ella tiene más regalos, “ A Venezuela le regalo mi familia, le he regalado mi vida y todo lo que sigo aprendiendo aquí“, dice. 


“Cuando vuelves a tu tierra, el aprecio el valor de haberla tenido, esos sabores que añoras son un recuerdo que tu guardas. Y te reencuentras tus raíces. Eso es lo que me emociona dar”, continúa. El resto para los comensales, es disfrutar guiados por Virginia y el aura gastronómica de sus ancestros que siempre la cubren, cómo espíritus en plena faena de cocina. Es como si, diáfanamente caminaran a su lado diciéndole al oído cada receta para nosotros.

Para volver al origen del sabor y la pasión gastronómica peruana, con Virginia Lau y José Antonio es volver a los de siempre.

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