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De un mono Kushú a una galleta de yuca crujiente

Con doce años en el mercado venezolano, los cazabitos Yekuana siguen deleitando por su presentación delgada, crocante, como una galleta que se parte

  • YAMILETH ANGARITA

21/07/2018 04:48 pm

De la leyenda de cómo un pícaro e inquieto mono venezolano salvó del hambre al pueblo indígena Yekuana fueron bautizados los cazabitos que con el mismo nombre siglos después acompañan ricas preparaciones, en todo tipo de ocasión. 

Así, escritos con “z” pero degustándose con la “s” de sabrosos, los cazabitos Yekuana (@cazabeyekuana_ve) son muy delgados y crujientes. Tienen tres tipos de presentaciones: forma triangular que proviene de la torta original picada en cuatro; uno circular como con 9 cm de diámetro al cual llaman tipo restaurant, y los que son pequeños discos de 5 cm de diámetro, que se pueden comer solos o como canapés con el dip de la noche. De estos últimos hay tres tipos de sabores: natural, con delicado toque de ajo y con lluvia de ajonjolí. 

“El que hacemos es tipo galleta. El tradicional es el casabe grueso, duro, que se come mucho en oriente y en el estado Bolívar; es el que se come mojado en sopa o en café guarapo. El de nosotros es más delgado, crocante, como una galleta que se parte”, describe Juvenal Camero, creador de los cazabitos Yekuana. 

Además de que cualquiera de ellos es una delicia por lo agradable su sabor y frescura, quienes conocen de las propiedades saludables que aporta la yuca agradecen su aporte de vitaminas C, B1, B2 y B5, así como de potasio y calcio. Y lo mejor es que las personas alérgicas al gluten los pueden comer sin ningún tipo de riesgo porque es un alimento que no lo contiene. 

Representan una tradición

“El casabe es el pan tradicional venezolano, hecho por los aborígenes con la técnica más antigua en el mundo para elaborar pan”, comienza por decir Juvenal, con el mismo tono pausado y envolvente de quien sabe mucho de lo nuestro, lo difunde, y se enorgullece de llevarlo en la sangre. Hace doce años tomó el nombre Yekuana, en honor a una leyenda de esa tribu de la familia Caribe, unida a la historia del casabe. 


Juvenal Camejo orgulloso de difundir lo mejor de la gastronomía venezolana (Yamileth Angarita)

Pero la narración de Juvenal termina de darle sentido a la importancia que le da a nuestro “pan venezolano”: “cuenta la tradición que en tiempos cuando los aborígenes eran muy pobres, pasaban hambre porque no caía del cielo en forma de lluvia el maná con que se alimentaban. Entonces uno de ellos se transformó en mono Kushú, subió a lo alto del cielo donde consiguió grandes extensiones de la planta bendita que guardaba, la yuca amarga. Muy ágil como era, tomó una astilla de la yuca y se la guardó en una uña. Al bajar se la dio a los Yekuana quienes confiaron a las mujeres que la plantara, porque solo ellas le entregan su fertilidad a la tierra”. 

Entonces, desde ese momento, no hubo más hambre entre ellos. 

 En la misma sintonía con esta historia, el logo le rinde honor a la cestería indígena venezolana que, inspirada en el mundo mágico religioso, representa con finas líneas al mono sagrado. 

Los cazabitos Yekuana son hechos en el pueblo El Rincón, del estado Carabobo. Se encuentran en bodegones y algunos supermercados importantes del país. 

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