Una copia ilegal sobre el Centro Penitenciario del Estado
Aragua anda rodando por la calle. Envuelta en un estuche con
fotos de encapuchados, edificios mugrientos y presos con chuzos
tras las rejas, los buhoneros de Caracas han estado incluyendo
en los últimos meses un video "100% real" sobre la cárcel
de Tocorón, en un repertorio que va desde Batman
y Sex and the city hasta Kung Fu Panda y Wall-E.
Con unas letras rojas que dicen el nombre de "Tocorón"
y el lema de "lucha por la libertad y la vida", el documental
muestra pinceladas de lo que significa vivir en una prisión
venezolana. Instalaciones deterioradas, presos haciendo cola
a pleno sol de mediodía para servirse el almuerzo en
potes y envases de alimentos, y familiares que se concentran
a las puertas del penal esperando la hora de las visitas,
se mezclan en un material de más de hora y media, en
el que el hilo conductor está a cargo de testimonios
de reos que viven en celdas comunes, junto a otros que tienen
el privilegio de dormir en un espacio privado.
El documental, sin embargo, no es exactamente lo que parece.
Aunque la oferta de los buhoneros promete imágenes crudas,
en este caso no hay riñas, trifulcas o asesinatos. Lejos
de los linchamientos y masacres carcelarias que algunos celulares
y portales electrónicos han dejado colar en los últimos
tiempos, las imágenes de Tocorón son más bien
una apuesta que salió de los mismos actores que trabajan
en el penal, para advertir a la población de un país
con delitos diarios sobre los riesgos de caer preso.
El psicólogo del penal, Marco Castellanos, fue el autor
de la idea. Convencido de que los medios de comunicación
y la sociedad, en general, sólo voltean la mirada a las
cárceles cada vez que aparecen huelgas, linchamientos
o reyertas, el funcionario propuso a la directiva del Centro
Penitenciario de Aragua hacer un video que diera cuenta de
las actividades deportivas, culturales y de desarrollo personal
que hay en el penal, pero que al mismo tiempo mostrara en
palabras de los propios reclusos y sus familiares lo difícil
que es vivir tras los barrotes.
Graduado hace menos de dos años, el autor del video
ha ejercido la psicología en este tiempo en las celdas
de Tocorón. En ese tiempo ha conocido muchos reclusos
arrepentidos, que a pesar de las carencias del sistema penitenciario
nacional, asegura que cumplen con las condiciones para reinsertarse
en la sociedad. El video que hasta hace una semana ofrecían
los buhoneros entre las colas de la autopista Francisco Fajardo,
y las aceras de La Hoyada y la avenida Urdaneta partió
de esa experiencia personal, en la que el psicólogo de
29 años optó por grabar las situaciones de Tocorón
que más le han llamado la atención.
Fue así como en diciembre del año pasado obtuvo
el permiso para introducir su videocámara en las celdas.
De la Navidad a la Semana Santa engranó una serie de
tomas que captó con una videocámara amateur y en
abril Castellanos ya había terminado de editar un material
en el que desfilan los diferentes grupos religiosos, clases
sociales y pabellones en los que viven los más de 1.000
reclusos de Tocorón.
Aunque el documental no tenía fines comerciales, ha
sido vendido dentro y fuera de Aragua. La idea original planteaba
mostrar los testimonios de los reos en universidades, escuelas
y organismos públicos de la entidad regional, por eso
el autor sólo repartió copias en la cárcel
durante la hora de la visita y en instituciones como la zona
educativa y la Policía de Aragua, pero el material se
filtró en la calle.
Fue así como los buhoneros de Maracay, Caracas y otras
ciudades del país encontraron un negocio en las imágenes
de Tocorón. Aunque Castellanos denunció el comercio
ilegal del video en la Unidad Táctica de la Policía
del Estado Aragua, aún hay varios vendedores informales
que piden entre 3 y 5 bolívares fuertes por un documental
que ofrecen junto a copias de películas de la cartelera
cinematográfica.
Escenas del presidio
Los curiosos han visto desde entonces una retahíla de
entrevistas que muestran a los líderes de los reclusos;
historias de familiares que pasan los 31 de diciembre a las
puertas de la cárcel para compartir el primer día
del año con los cautivos; denuncias de retardo procesal;
casos de presos que están entrando en la tercera edad
y testimonios de policías procesados, que se han encontrado
en la cárcel de Tocorón con delincuentes a los que
anteriormente habían metido presos.
Esta lectura de Tocorón se ahorró, sin embargo,
imágenes del hacinamiento que caracteriza a los 30 penales
venezolanos. El documental de la "lucha por la libertad y
la vida" no se refiere a la falta de servicios como agua potable
o tuberías de aguas servidas que presentan muchas de
las prisiones del país; tampoco menciona las mafias que
controlaban el ingreso de drogas y armas. El autor, de cualquier
modo, no niega ese y otros problemas, pero advierte que la
intención de su trabajo era mostrar desde el interior
del centro penitenciario que más allá de los vicios
del sistema carcelario, en la cárcel de Tocorón
también hay actividades artesanales, un plan antidrogas
que partió de una iniciativa de los propios reclusos
y, sobre todo, que "las cárceles no son un cementerio
de personas vivas".
El último informe del Observatorio Venezolano de Prisiones
señala que en el primer semestre del año han muerto
249 reclusos en los penales del país. de las cuales 26
corresponden a Tocorón. Aunque el Centro Penitenciario
de Aragua no es precisamente el más peligroso del país,
las estadísticas de ese penal indican que 20 presos han
muerto de forma violenta en el transcurso de este año
y otros 6 por razones de salud.
En Tocorón de hecho comenzaron el año con una riña
que dejó varias víctimas fatales. Fueron al menos
ocho las granadas fragmentarias que se lanzaron en una reyerta
que el pasado 21 de enero dejó siete internos muertos
y cinco heridos. Castellanos destaca, no obstante, que la
intención de su documental era mostrar que más allá
de esos sucesos, en la cárcel donde trabaja hay personas
de todas las edades y estratos sociales que lamentan haber
cometido delitos.
Añade que el video de cualquier modo ya ha dado algunos
resultados: mañana empezará la construcción
de un nuevo comedor. Aunque en Tocorón había uno,
los galpones en los que se encontraban sus instalaciones mutaron
en celdas comúnes que dieron espacio a más presos.
Las imágenes de reos haciendo cola al aire libre con
potes y envases que hacen las veces de vajillas tocaron algunas
teclas, porque al penal llegaron viandas para los internos
y una orden que autoriza levantar un nuevo comedor.
jpoliszuk@eluniversal.com