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Té
verde
Milenario secreto de salud
El té constituye la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. En China se utiliza desde hace casi 3.000 años, no sólo por sus propiedades estimulantes
sino porque ayuda a prevenir y mejorar numerosas dolencias
Ysabel Velásquez.
La planta del té ha sido el secreto mejor guardado detrás de la Gran Muralla China. Esta diminuta y poderosa hoja, fue clasificada por el botánico Linné en 1753 bajo el nombre de Camelia Sinensis. En sus versiones más tiernas, antes de la fermentación que da lugar al té negro (preferido de los ingleses) tiene numerosos beneficios.
El té verde se elabora con las hojas cocidas al vapor y posteriormente secadas de la planta; mientras que el negro se prepara dejando marchitar las hojas, que después se enrollan, se dejan fermentar y se secan. Pero como el té verde está menos procesado que el té negro, contiene más cantidad de antioxidantes y por ello, su acción es más potente.
Lutecia Adam, naturista, investigadora y autora de El gran laboratorio de la naturaleza, entre otros libros que describen exhaustivamente las propiedades de las plantas, afirma que "el consumo de té verde como parte de una dieta saludable ayuda a perder peso por su efecto acelerador del metabolismo sin afectar el ritmo cardíaco normal y es el secreto de la longevidad y salud virtualmente inquebrantable de los japoneses y chinos, grupos étnicos con la menor incidencia de cáncer".
Por su parte, Albertina Bracho, nutricionista del departamento de dietética de la Clínica El Ávila, considera que "el té verde tiene un efecto coadyuvante de la pérdida de peso, ya que ayuda a la correcta metabolización de las grasas y esta propiedad también le da una indicación formal en pacientes con acumulaciones grasas en el hígado".
El oncólogo Eduardo Ibarra indica que "las propiedades anticancerígenas del té verde están probadas en tumores malignos de mama y próstata; yo lo recomiendo junto a la soya, que es otro alimento que forma parte de los hábitos alimentarios de los pueblos asiáticos y también brinda excelente ayuda en la protección contra el cáncer".
Incontables beneficios
Dentro de la medicina tradicional china, el té verde se usa para aliviar los dolores de cabeza, ayudar a eliminar las toxinas y prolongar la juventud. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII que el té se extendió y se convirtió en una bebida popular en Europa. A pesar de que se bebe desde tiempos remotos, las investigaciones científicas para documentar los potenciales beneficios para la salud de este antiguo ritual oriental no tuvieron lugar hasta pasadas décadas.
De estos estudios se ha comprobado que el té verde contiene altos niveles de polifenoles, que poseen propiedades anticancerígenas e incluso antibióticas. Estas sustancias son antioxidantes complejos que ayudan a aumentar las defensas y colaboran en la lucha contra los radicales libres.
Otro antioxidante presente en el té verde es la Epigalocatequina Galata (EGCG), que protege las células del cerebro y previene varios tipos de cáncer. Se ha estimado que esta sustancia es al menos 25 veces más efectiva que la vitamina E y cien veces más efectiva que la vitamina C en cuanto a proteger a las células del ADN de daños que pueden contribuir al cáncer y otros trastornos degenerativos, enfermedades cardíacas y del hígado.
El doctor Ibarra señala que tanto japoneses como chinos presentan muy baja incidencia de cáncer y considera que entre sus hábitos saludables destaca la ingestión diaria de té verde. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature el 5 de junio de 1997, y realizado por un equipo del Colegio de Médicos de Ohio, el té verde posee propiedades anticancerígenas y es capaz de prevenir el cáncer de próstata.
Estudios experimentales sugieren que los componentes del té verde pueden ayudar a prevenir el cáncer de piel, cuando se aplica directamente ella. Por otra parte, por sus acciones estimulantes del sistema nervioso, se emplea para aliviar tanto la fatiga física como la mental. Además puede contrarrestar los síntomas de un ataque de asma, por su actividad broncodilatadora y relajante de la musculatura lisa.
Esta bebida es hipolipemiante, es decir, capaz de reducir los niveles de colesterol "malo" (LDL) y de triglicéridos plasmáticos, al tiempo que eleva los niveles de colesterol (HDL), conocido como el "bueno". Y gracias a sus propiedades antioxidantes, evita la oxidación del colesterol y tiene un efecto antiaterosclerótico, es decir, evita los depósitos de grasa en las arterias. Esta propiedad fue ratificada en 1986, con una investigación realizada en la Universidad de Kunming, en la provincia china de Yunnan, en la cual 86 pacientes con afecciones coronarias que recibieron tres tazas de té verde durante dos meses, disminuyeron en forma considerable sus niveles de colesterol en contraposición con el grupo que no recibió la infusión.
Otro estudio científico que avala la cualidad del té verde para equilibrar los trastornos de los lípidos fue publicado el 18 de marzo de 1995 en el British Medical Journal. Este trabajo fue realizado por dos investigadores japoneses, en el cual examinaron regularmente la población de una pequeña ciudad de Japón y en la que el té verde estaba incluido entre sus hábitos alimentarios. De una población de más de 1.000 personas por encima de los 40 años, el nivel total del colesterol y de triglicéridos era más bajo entre los bebedores de té, con un aumento del colesterol bueno y una disminución del colesterol malo, es decir una reducción en el riesgo de coágulos sanguíneos (trombosis) y afecciones coronarias.
Una investigación longitudinal publicada en 2005, de 11 años de duración realizada al noreste de Japón, en una región donde el 80% de la población entre 40 y 79 años toma té verde y más de la mitad consume tres o más tazas diarias de la infusión, arrojó que estos individuos jamás presentaron episodios de Accidente Cerebro Vascular (ACV), enfermedad cardiaca o cáncer desde que comenzó el estudio en 1994.
La trombosis es la causa principal del ataque cardíaco y angina de pecho, y el té verde ha demostrado ser capaz de reducir la formación anormal de coágulos sanguíneos con una eficacia similar a la de la aspirina, gracias a su actividad vitamínica. El té verde disminuye los niveles de azúcar en sangre, es decir, es hipoglucemiante; y tiene ligeros efectos antibióticos, frente a ciertas bacterias como los estafilococos y algunos virus.
Un grupo cada vez mayor de estudios clínicos sugieren que el consumo regular de té verde puede reducir la incidencia de una variedad de cánceres, incluyendo el de colon, páncreas y estómago. De igual manera es útil en la prevención de la diabetes y la hipertensión; ayudar reducir de peso gracias a sus propiedades termogénicas que aceleran el metabolismo sin incrementar el ritmo cardíaco, previene diversos males típicos del envejecimiento por medio de sus propiedades antioxidantes y provee cierta protección contra las caries dentales.
» Consumir diariamente esta infusión
es el hábito de los longevos asiáticos
Sorbos de salud
con moderación
La nutricionista Albertina Bracho sugiere tomar tres tazas de té verde al día, para disfrutar de todos sus beneficios para la salud. Sin embargo, esta bebida consumida en exceso puede traer algunos desbalances. La especialista lo recomienda en adultos sanos y no en mayor cantidad, ya que los taninos en altas dosis inhiben la absorción de minerales como el hierro y el magnesio, micronutrientes esenciales sobre todo cuando los requerimientos nutricionales se incrementan en etapas como la niñez, adolescencia, el embarazo o la adultez avanzada.
"Los pacientes hipertensos deben tener cuidado" señala Bracho ya que sólo debe ser administrado bajo monitoreo o en versiones libres de cafeína. La especialista también advierte que "como todo producto natural que no ha sido estudiado exhaustivamente, no resulta correcto tomarlo indefinidamente, sino alternado con otras infusiones de hierbas".
Por otra parte, los taninos poseen propiedades astringentes por lo que es útil en casos de diarreas, así que beberlo en cantidad puede producir episodios de estreñimiento. De igual manera, si se toma en infusiones concentradas o en ayunas, los taninos pueden producir náuseas y vómitos, aunque este efecto es más marcado en el té negro.
El té verde tiene una acción diurética, se puede observar un aumento en la orina, por lo que consumido por litros puede producir episodios en los cuales se bajan los niveles de potasio. También contiene cafeína, por lo cual "no debemos olvidar su propiedad estimulante del sistema nervioso central, sin embargo suele ser mucho más suave que en el té negro", indica la naturista e investigadora Lutecia Adam, y acota: "puede producir insomnio y nerviosismo con muchas cantidades y a personas más sensibles, pero ello no significa que los niños no lo puedan consumir, de hecho los chinos lo consumen desde temprana edad".
El contenido de cafeína -y su concomitante efecto de alerta- de la infusión produce interacción en pacientes que consumen antidepresivos del tipo IMAO (inhibidores de la monoaminooxidasa); por ello que debe consultar al médico tratante si este es su caso.
Té blanco: verde tierno
El té blanco, originario de las altas montañas de la provincia china de Fujian, es en realidad un té verde del cual sólo se recogen los brotes, antes de que se abran, que surgen al principio de la primavera. Su color es verde pálido con un finísimo vello blanco, de ahí su nombre.
Su recolección es un trabajo minucioso ya que se necesitan miles de brotes, recogidos a mano, para obtener una pequeña cantidad de té. Luego se dejan secar al aire libre, sobre paños de seda, a fin de que se evapore el agua y se mantengan, en cambio, todas sus propiedades. Es una bebida de un sabor agradable y tiene un sinfín de beneficios.
El té blanco contiene tres veces más polifenoles que el té verde. Si tenemos en cuenta que los radicales libres oxidan las células y que eso favorece el envejecimiento y las enfermedades -incluyendo al cáncer- podemos entender que algunos estudios digan que tomar té blanco aumenta las defensas, combate el envejecimiento celular y es un buen aliado para prevenir el cáncer.
Además el té blanco protege contra las caries dentales gracias a su alta concentración en flúor, combate la fatiga física y mental y aumenta la capacidad de concentración y memoria. Tiene la mitad de cafeína que el té verde, por lo cual es más recomendable para la gente más nerviosa o que no necesitan ese efecto estimulante. Ideal en dietas antiobesidad ya que no tiene calorías, aumenta la energía, es suavemente diurético y favorece la eliminación de grasas. Es un buen aliado ante enfermedades cardiovasculares ya que baja los niveles del colesterol LDL (el malo) y de triglicéridos.
MÁS BELLA |
Las propiedades refrescantes y
antioxidantes del té verde han hecho que la industria cosmética quiera llevar esa ventaja a la piel de los
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RECETAS |
›› Helado de té verde
Mezclar una taza de infusión fuerte de té verde en agua con medio litro de leche descremada, endulzar con fructosa al gusto. Si prefiere el amargor natural del té omitir este paso. Llevar al congelador.
"Estos helados son un postre sencillo y saludable. Aportan calcio, son bajos en calorías y pueden ser consumidos por toda la familia", afirma Lutecia Adam.
›› Té frío a la hierbabuena
Aunque tomarlo caliente potencia su efecto digestivo, frío es una deliciosa bebida con múltiples propiedades. Sólo hay que preparar una infusión con una cucharadita de té verde por taza de agua hirviendo que se deja reposar durante 10
minutos, tapando la taza para
evitar que se pierdan los principios activos volátiles. Transcurrido el tiempo se cuela y momentos antes de tomarlo se agrega un poco de hielo picado y unas hojitas de
menta o hierbabuena. Se puede
endulzar con fructosa o miel.
›› Compresas para los ojos
cansados y el dolor de cabeza
Las bolsitas de té pueden emplearse como compresas sobre los ojos cansados y para reducir las bolsas que se forman a su alrededor.
De igual manera, se puede preparar una infusión y aplicarla también en forma de compresas sobre la frente, para aliviar el dolor de cabeza. |
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Señas:
• Albertina Bracho, nutricionista
Departamento de Nutrición y Dietética Clínica El Ávila. Altamira
Telf.: (212) 276.1392
• Eduardo Ibarra, oncólogo
Instituto de Diagnóstico, Piso 1,
Consultorio 108. San Bernardino
Telf.: (212) 555.1224
• Lutecia Adam,
naturista investigadora y escritora
Telfs.: (249) 808.3398,
0414-499.9616
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