Amaneció muy temprano. Al ver el sol, Valentina sintió que no había descansado ni un solo minuto aquella noche. Hace varios meses que no duerme bien, exactamente desde que fue diagnosticada con culebrilla (Neuralgia Postherpética). Ese hormigueo que sentía desde hacía días se estaba convirtiendo en algo doloroso y constante. Sin embargo, como es habitual, se levantó y caminó hacia la cocina para preparar el desayuno a su hija Andreína que debía ir a la universidad.
Una semana después, Valentina no se levantó de la cama. El dolor no se lo permitió -cada día empeoraba un poco- y más que eso, el agotamiento que tenía la obligó a permanecer debajo de las sábanas. Su hija le había dado un analgésico común pero no era suficiente. El dolor se estaba haciendo parte de su vida, pero Andreína pensaba que eran exageraciones de ella y no la entendía. Al cabo de un tiempo su madre volvería al médico y un nuevo huésped se instalaba en casa sin ser muy bien recibido: el dolor neuropático (crónico), y lo más lamentable era que amenazaba con quedarse una larga temporada.
La explicación
Un gran porcentaje de las personas que están a su alrededor -sean familiares, amigos o conocidos- pueden tener la misma realidad que el personaje principal de este pequeña historia. Hoy, el dolor neuropático (sus causas y tratamiento) son objeto de estudio por parte de muchos médicos a nivel mundial, que día a día se vuelcan a los laboratorios para saber los orígenes de esta aflicción difícil de erradicar y que afecta la calidad de vida de miles de individuos que padecían o no una enfermedad específica anteriormente.
Este tipo de dolencia se presenta cuando los receptores nerviosos se encuentran hipersensibilizados y la información que reciben segundo a segundo no se traduce como es verdaderamente. El dolor neuropático suele ser crónico, persistir en el tiempo y según las palabras del doctor Juan Vicente Gómez, farmacéutico, "Se inicia porque hay algún problema, disfunción o anormalidad metabólica que afecta al sistema nervioso central o periférico, o una enfermedad que influye el sistema somato-sensorial, que es el que permite tener la percepción táctil de lo que la persona tiene a su alrededor".
Lo más crítico de esto es que viene a convertirse en prácticamente un compañero de vida del paciente y muchas veces en el centro de esta, y aunque es muchísimo menos frecuente que uno de tipo somático, aquellos que lo padecen realmente se ven afectados tanto en sus tareas habituales como en sus responsabilidades y momentos de distracción. Tanto es así, que la doctora Sabina Romero, médico anestesiólogo y especialista del dolor, dice que "Ya cuando una dolencia pasa a ser crónica y transcurre en el tiempo no cede tan fácilmente. En una neuralgia postherpética no se puede decir 'yo voy a regenerar ese virus, vamos a tamizar nuevamente y poner nuevas conducciones nerviosas y eso va a desaparecer.' Tampoco podemos decirlo porque cuando ya nuestro cerebro ha cambiado su forma de contestar ante un estímulo, cualquier respuesta va a ser anormal y no podemos afirmar que el dolor va a ceder en un mes, una semana y dependiendo de la patología, mucho más".
El por qué
Existen muchas patologías que dan origen a este tipo de afecciones y en la mayoría de los casos los dolores neuropáticos son secuelas de algún tipo de enfermedad que padece el paciente. Así, encontramos que enfermedades como diabetes, sida, culebrilla, estados de déficit asociado al consumo de alcohol y exposiciones tóxicas, así como el síndrome de túnel carpiano y la esclerósis múltiple, pueden venir acompañadas de estas dolencias crónicas.
La causa más frecuente de una neuropatía es la diabetes y una alta proporción de pacientes diabéticos durante algunos años la sufrirán ligera o moderadamente, junto a una sensación de calambre u hormigueo, dolorosa y quemante. Pero también un responsable común de un dolor neuropático podría ser el tan renombrado y conocido Síndrome del Túnel Carpiano (por flexión o hiperextensión de la muñeca) y a menudo aparece sin ningún trauma externo. Al progresar la enfermedad, el dolor aumenta y se extiende a todos los dedos, la muñeca y el antebrazo y realmente puede ser difícil de soportar. Reconociendo el dolor
Existen varios síntomas que lo ayudarán a reconocer si su dolencia es de carácter neuropático. Es característica de este tipo de dolor una sensación anormal y desagradable que habitualmente no se tiene y que puede percibirse como ardor o quemadura; esto es lo que se conoce en el mundo médico como disestesia. Otra característica es el aumento de cualquier estímulo doloroso, el cual puede ser mecánico; por ejemplo, al pellizcar a una persona o pasar sobre su piel algo frío o caliente, el doliente lo sentirá muchísimo más que en condiciones normales. Existe también como síntoma la alodinia, definida como un dolor producido por un estímulo no doloroso; por ejemplo, al rozar con una pluma o algodón una zona la persona se quejará de un dolor intenso, lo que normalmente no haría si estuviera en otra situación.
El tratamiento
Los procesos de cura en este tipo de situaciones suelen ser complejos y los especialistas aconsejan sean multimodales, de manera que se puedan atacar varios focos que estén siendo afectados. Por lo tanto, no es algo insólito que un paciente que presente una neuropatía sea tratado no sólo con fármacos sino mediante un seguimiento psiquiátrico.
Actualmente son muchísimos los medicamentos utilizados en el tratamiento del dolor neuropático. Y tal como lo señalan Gómez y Romero, los del tipo antidepresivo tricíclico, anticonvulsivantes y opioides se encuentran en la lista para tratar a los pacientes; por lo menos así es en nuestro país, debido a que en la realidad mundial son aceptados también los canavinoides, que en Venezuela no están disponibles.
Es importante saber que el tratamiento suele ir poco a poco. No necesariamente la persona con dolor neuropático va a responder favorablemente a la primera elección de medicamentos, sino que muchas veces hay que ir cambiando y probando varios hasta dar con el adecuado para su dolencia. Así también es vital que las personas afectadas sepan que los antidepresivos y anticonvulsivantes son utilizados en estos casos médicos debido a que, aparte de servir para su fin principal (combatir estados de depresión y epilepsia), sus componentes ayudan a mejorar y disminuir las neuropatías. Por lo tanto, si su médico tratante le receta algún fármaco de estas descripciones probablemente lo haga por estar enterado de las bondades de la medicina y no simplemente porque se equivocó o no sabe lo que está haciendo.
Al igual que es válido hablar de los medicamentos utilizados, se debe mencionar algunos efectos secundarios que pueden producir en la persona este tipo de sustancias en la medida en que se desarrolla el tratamiento. Entre los efectos colaterales se pueden encontrar situaciones como estreñimiento, náuseas, vómitos (en el caso de los opioides) y sedación, boca seca, mareo, visión borrosa, problemas gástricos, retención de líquidos, aumento del apetito y dependiendo de la patología del paciente, hay que tener cuidado con los problemas cardíacos (en el caso de estar consumiendo los otros dos tipos de fármacos recomendados). Recomendaciones a los afectados
Los especialistas coinciden en aconsejar inicialmente que no tenga miedo de preguntarle a su médico absolutamente nada, desde qué medicamento es, cómo funciona y para qué sirve hasta cualquier otra duda que esté rondando su mente en esos días o se le ocurra al momento de la consulta con el galeno.
Además, el paciente debe comunicarle al especialista si está tomando algún otro fármaco o sustancia (aspirina o cualquier otro) y si aparte del tratamiento médico está utilizando otro procedimiento que sea benéfico para su proceso; tal es el caso de la acupuntura, muy utilizada por muchas personas con este tipo de dolencias.
De igual manera, siempre es recomendable asistir a sus consultas regulares y sobre todo, si siente que se le olvida algo, anotar en una libreta qué observa cada día en su tratamiento (si siente náuseas o algo por el estilo) y comunicarlo al especialista cuando lo examine, porque si algo debe tener presente el paciente es que el doctor más que un profesional debe ser su amigo y la relación médico-paciente tiene que ser lo suficientemente estrecha como para que las cosas fluyan y el tratamiento se lleva a cabo de la mejor manera.
Es imposible culminar sin antes decir que todos estos fármacos que ayudan y colaboran en el tratamiento y terapia del dolor neuropático deben ser prescritos por un especialista de la medicina. Por ningún motivo en este tipo de situaciones la automedicación es recomendada .
» consulte a su especialista sobre el tratamiento farmacológico a seguir»
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EN ESTUDIO |
El dolor neuropático es una de las condiciones más estudiadas e
investigadas a nivel mundial. Segundo a segundo, alrededor de todo el globo, hay especialistas dedicados a este tipo de dolencias y cada día surgen mejoras para tratarlas. Los estudios recientes han permitido reconocer los mecanismos que lo producen, lo que favorece el uso de medicamentos más eficaces para combatirlo, pero es algo paulatino y además, los efectos de las medicinas no se ven en lapsos de horas sino de días. Por otro lado, los galenos
interesados pueden también
informarse a través de distintos protocolos disponibles como la Guía Latinoamericana para el
manejo del dolor neuropático. |
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QUÉ ES |
El dolor neuropático es definido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) como un dolor iniciado o causado por una lesión primaria o disfunción en el sistema nervioso periférico o central. Es decir, originado por un daño físico, cambios bioquímicos o fisiológicos, que logran afectar estructuras nerviosas, las cuales alcanzan la medula espinal, ascienden a centros superiores (bulbo raquídeo, mecencéfalo, tálamo, entre otros) hasta llegar a la corteza cerebral. |
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Señas
• Juan Vicente Gómez, farmacéutico.
Telf.: 0416-822.4977
• Sabina Romero, médico anestesiólogo especialista en dolor y
cuidados paliativos.
Hospital Pérez Carreño.
Telfs.: 0414-291.0791, 0412-261.0791
• Gratificados.com
• Dolorneuropatico.com
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