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El
dolor sitiado
Más del 30% de la población
mundial padece de dolor crónico o agudo. Es un desorden que
afecta al individuo en todas las facetas de su vida, razón
suficiente para que la ciencia médica trabaje incesantemente
en la búsqueda de su cura definitiva. Betzy
Barragán
Sólo el que padece de dolor puede saber
y describir su intensidad. Es distinto en cada persona, así
se trate de una misma patología. Está determinado
por una serie de variables como la edad, el sexo, el grupo étnico,
la personalidad, experiencias previas, la educación, la cultura
y el estado anímico. Todas estas razones dificultan tener
una definición precisa; sin embargo, la Asociación
Internacional para el Estudio del Dolor lo describe como "una
sensación física y emocional desagradable asociada
a una lesión tisular (del tejido) potencial o real, o bien
descrita en términos de este tipo de lesión".
El dolor se convierte en una enfermedad en
sí mismo cuando limita el movimiento, interfiere en el sueño,
altera el estado de ánimo y dificulta las relaciones interpersonales.
Cada individuo, tarde o temprano, tiene un encuentro con él.
Por ello, científicos de todas las áreas se dedican
a tiempo completo a su estudio e investigación.
Recientes análisis han aportado nuevos
datos para profundizar en el conocimiento que se tiene en cuanto
a la percepción del dolor. Gracias a los avances tecnológicos
y a estudios específicos, se ha logrado demostrar que el
sexo, las hormonas y la genética, están estrechamente
relacionados con el grado de sensibilidad y respuesta que tienen
las personas ante un estímulo desagradable.
Un estudio coordinado por el investigador Jon
Kar Zubieta, de la Universidad de Michigan, determinó que
la mujer es más sensible al dolor y tiene menos capacidad
para activar su propio sistema de opiáceos (calmantes) durante
la menstruación y la ovulación cuando el nivel de
hormonas es bajo. Sucede lo contrario después de la ovulación
hasta el día anterior de la menstruación, ya que el
nivel de hormonas es más alto y la resistencia mayor. Igualmente,
al momento del parto, el nivel de tolerancia es más alto
puesto que los niveles hormonales están elevados, condición
que ayuda a sobrellevar las fuertes contracciones. A diferencia
de las féminas, los hombres poseen un menor número
de receptores y tienen más capacidad para activar su propio
sistema analgésico; se podría decir que son un tanto
más "insensibles".
Pero la investigación no termina aquí.
En una entrevista publicada por la revista Science, el doctor Zubieta
reveló que los especialistas habían identificado el
gen que codifica la enzima llamada catecol-0-metilo, "la cual
hace una gran diferencia en la tolerancia al dolor y las emociones
y sentimientos relacionados con él". De esto se deriva
que existen tres tipos de configuraciones genéticas: una
normal, una muy baja, y una intermedia, donde se ubica el 42% de
los seres. Esta es una de las respuestas al por qué ciertas
personas toleran mejor el dolor, cuando otras ni siquiera soportan
un pinchazo.
¿Cuál
es el suyo?
Existe una división de tipos de dolor que pretende proporcionar
una base general en los estudios epidemiológicos y científicos.
Estos son:
Dolor agudo:
Comienza habitualmente de forma repentina, inducido por un daño
o enfermedad específica, por lo que provoca un signo violento
de alarma. Aunque no suele durar más de lo que tarda la lesión
en curarse, su intensidad puede ocasionar reacciones generalizadas
en el cuerpo. Ejemplos típicos son el dolor menstrual, el
de origen odontológico, una fractura de huesos, o la cefalea
o jaqueca.
Dolor postoperatorio:
Es un tipo de dolor agudo que a diferencia de los otros puede
predecirse y calcularse en cuanto a su intensidad de acuerdo con
la gravedad y extensión de la cirugía. Suele ser intenso,
invalidante y delimitado al órgano o zona intervenida.
Dolor oncológico
o asociado al cáncer: La enfermedad cancerosa puede
producir molestias de muchas formas debido al crecimiento local
de un tumor que puede afectar las más diversas estructuras
corporales como huesos, nervios o cualquier órgano interno.
Estas manifestaciones pueden alcanzar todos los grados de intensidad,
desde una simple molestia, hasta dolores muy intensos, continuos
o episódicos. Este tipo de dolor también es causado
por tratamientos como cirugía, radioterapia o quimioterapia.
Dolor crónico
no oncológico: Se asocia a padecimientos que por definición
tienen características crónicas como la artrosis,
la artritis reumatoidea, las fibromialgias, y los dolores crónicos
de columna.
Dolor neuropático:
Se origina en algún punto de la vía nerviosa y se
caracteriza por ser intenso, episódico, tipo ardor o quemazón,
asociado muchas veces con alteraciones de la sensibilidad. Dolores
neuropáticos típicos son la neuralgia del trigémino
(tipo de jaqueca que afecta la cara), la neuralgia postherpética
(persistencia del dolor luego de haber padecido herpes Zoster o
culebrilla) o el dolor neuropático posterior a una amputación.
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| Un estudio coordinado por
el investigador Jon Kar Zubieta, de la Universidad de Michigan,
determinó que la mujer es más sensible al dolor
y tiene menos capacidad para activar su dolor y tiene menos
capacidad para activar su propio sistema de opiáceos
(calamantes) durante la menstruación y la ovulación |
Una lucha de varios
siglos
Mucho tiempo ha transcurrido desde que Hipócrates, 300 años
a.C., tratara a sus pacientes con los derivados de la corteza de
sauce blanco (ingrediente activo de la aspirina) y otras sustancias
químicas como la belladona, la mandrágora o el beleño.
En esa época, un dolor de muelas o el agudo malestar causado
por una caída, quemadura o cortada, había que sobrellevarlo
con gran valentía.
Después de varios siglos, el uso de
la corteza de sauce como antipirético y analgésico
quedó un poco en el olvido, y fue sustituido por el opio,
sustancia química utilizada por los médicos durante
la Edad Media, e incluso, transcurridas varias décadas del
siglo XVIII. Nada digno de resaltar sucedió hasta el momento
en el que Laboratorios Bayer patenta e inicia la comercialización
del ácido acetilsalicílico, conocido con el nombre
de aspirina, a finales del siglo XIX.
Luego de un período de aparente inactivad, se dieron a conocer
avances considerables en el campo de la analgesia; después
de la aspirina, surgen una variedad de calmantes como los antiinflamatorios
no esteroideos (AINE), muy eficientes en el manejo del dolor, pero
con efectos colaterales indeseables en el caso de uso prolongado
en pacientes crónicos. Ulceras, perforación o sangrado
gastrointestinal, disminución de la función renal
y el bloqueo de la agregación plaquetaria, son algunas de
estas inevitables molestias.
Las cifras de enfermos que padecen de dolor
son alarmantes. Es un problema que afecta a millones de personas
en todo el mundo, y el índice de consumo de calmantes es
equivalente. Cada año, solamente en Estados Unidos, mueren
aproximadamente 16.000 personas a causa de hemorragias gastrointestinales,
un número similar a los fallecimientos producto del virus
del sida.
Ante este retador panorama el trabajo de los
investigadores se centró en desarrollar medicamentos con
iguales beneficios pero sin las complicaciones anteriormente mencionadas.
Este esfuerzo conjunto dio como resultado lo que hoy se conoce como
tecnología COX-2, llamadas también drogas de diseño,
que se caracterizan por tener efectos específicos y selectivos
en donde se origina el dolor.

Infografía: Amadeo Pereiro
Tecnología COX-2
"Mucho tiempo tomó determinar el mecanismo de acción
que tienen los analgésicos en el control del dolor",
según lo explica la reumatóloga Verónica Liendo.
Esta función radica en la inhibición de una enzima
conocida como ciclooxigenasa, de cuya síntesis se derivan
otras sustancias químicas como las prostaglandinas, que son
responsables de la inflamación, el dolor y la fiebre.
Con el avance de los estudios se descubrió que la ciclooxigenasa
estaba presente en dos formas: COX-1 y COX-2. También se
lograron identificar los efectos específicos que tienen cada
una de ellas. La COX-1 tiene una función protectora en el
organismo; entre otras cosas, ayuda a mantener protegida la mucosa
gástrica, mantiene el flujo sanguíneo en los riñones
y facilita la agregación plaquetaria. Por otra parte, la
COX-2 es la que favorece la formación y mantenimiento de
la inflamación y, por ende, del dolor.
Los AINE comunes, como, por ejemplo, el ibuprofeno
e incluso la aspirina, bloquean estos dos tipos de enzimas, pero
tienen efectos secundarios cuando son suministrados por largos períodos
de tiempo a pacientes con dolores o patologías crónicas
como la artritis, quienes, en la mayoría de los casos, son
personas de edad avanzada con algún otro tipo de complicaciones
en su salud.
Con el conocimiento preciso de la función de estas sustancias,
el reto consistía en desarrollar medicamentos que lograran
inhibir solamente la enzima causante del dolor y la inflamación,
y no la COX-1; es así como se llega a la tecnología
COX-2. Los fármacos resultantes tienen la capacidad de ser
selectivos y específicos, porque identifican y actúan
particularmente en la ciclooxigenasa 2. De estas drogas, las más
conocidas son el etericoxib, celecoxib, rofecoxib y valdecoxib.
La eficacia de estas medicinas ha sido comprobada
en tratamientos de procesos inflamatorios reumáticos, procesos
postquirúrgicos, dismenorrea y dolores odontológicos,
entre otros. También se tiene información acerca de
su acción beneficiosa en el manejo del Alzheimer y en el
cáncer de colon. Sin embargo, las investigaciones continúan
en pro de desarrollar nuevas sustancias que logren mejorar la calidad
de vida de las personas que padecen de dolores crónicos sin
que tengan que sufrir los efectos secundarios de consumir ciertos
medicamentos.
Fuentes consultadas
- Doctora Verónica Liendo. Reumatóloga.
- Gabriel Gutiérrez Giraldo y Laura del Pilar - Cadena Afanador.
Breve reseña histórica sobre el estudio del dolor.
Universidad de - Bucaramanga. Colombia.
- Doctor Jorge Dagnino Sepúlveda. Definiciones y clasificaciones
del dolor. Universidad Católica de Chile.
- Dpto. de Prensa de Merck Sharp & Dohme
- www.bayer.com
- www.eluniversal.com
- www.diariomedico.com
- www.odontored.cl
- www.odontocat.com
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