ir a eluniversal.com  
  Un producto del grupo   
- ¿Comer sin carbohidratos?
- Tiempos de inquietud
- Vitamina C + Zinc
- El dolor sitiado
- Lo último en entrenamiento
- Hábitos renovadores
- Piel refinada
- Ejercicio + Relax
- Equipos a la vanguardia
- Superpoderosas
- Al vino vino
- Consejos precisos para una mejor calidad de vida
- Direcciones y teléfonos
revista Estampas
Caracas, sábado 03 de julio de 2004  


Tiempos
de inquietud

¿Cómo saber cuándo la ansiedad es saludable
y normal, y cuándo deja de serlo? Este trabajo explica los diferentes trastornos, sus tratamientos y ofrece claves para controlar esa zozobra.
Adriana Gibbs

Todas las personas conocen a viva piel lo que es sentir ansiedad: los hormigueos en el estómago antes de la primera cita, la tensión que se siente cuando el jefe está enojado, la forma en que el corazón late cuando se está en peligro. La ansiedad incita al individuo a actuar, lo anima a enfrentarse a una situación amenazadora y lo mantiene alerta cuando está dando un discurso, por citar un ejemplo. Pero si se padece de algún trastorno, esta emoción puede dar un resultado contrario: evita que la persona asuma una situación y perturba su cotidianidad.

"La ansiedad es la reacción ante un peligro o amenaza que se manifiesta mediante respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales que ejercen, de algún modo, una función protectora. Estos cambios no tienen por qué ser patológicos, sino que por lo general se consideran modos de adaptación del individuo a las demandas de la situación. Ahora bien, si los síntomas se mantienen por largo de tiempo, la ansiedad puede derivar en un trastorno, afectando seriamente a la salud", advierte el doctor Alfonso González, profesor de la cátedra de Psiquiatría en la Escuela Vargas de la Universidad Central de Venezuela.

Más de un 15% de la población general llega a sufrir alguna vez, a lo largo de su vida, algún trastorno de ansiedad, que consiste en una serie de reacciones muy intensas o demasiado frecuentes o, simplemente, poco ajustadas a una determinada situación. Las más frecuentes son las siguientes:

Area cognitiva: preocupación, temor, inseguridad, dificultad para decidir, miedo, pensamientos negativos, temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar o concentrarse.

Area fisiológica: sudoración, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, temblor, molestias en el estómago, dificultades respiratorias, sequedad en la boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo y náuseas.

Area motora: fumar, comer o beber en exceso, intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etcétera), ir de un lado para otro sin una finalidad concreta, tartamudear, llorar y quedarse paralizado.

La ansiedad está presente como síntoma en varios trastornos mentales, en algunas enfermedades físicas, en dolencias del estado de ánimo -está vinculada con la depresión-, en algunas adicciones -cigarrillo, alcohol, cafeína, derivados del cannabis y cocaína- y en trastornos de alimentación -anorexia y bulimia-, entre otros.

 
NO SE AUTOMEDIQUE

González advierte que la automedicación en el país, tanto de antidepresivos como de benzodiazepinas, parece ser frecuente, hecho preocupante dados los efectos de una equivocada administración de medicinas: por una parte, el desarrollo de la dependencia al medicamento y, por otra, el efecto tolerancia, que ocurre cuando deja de tener efecto y la persona sube la dosis. El recomienda:

››Apoyo médico
Cuando se busca a un profesional del área es importante preguntar qué tipos de terapia usa generalmente o si propone medicamentos disponibles en el mercado.

››Confianza
Es vital que la persona se sienta cómoda con la terapia; de no ser éste el caso, se sugiere buscar ayuda en otro lado.

››Supervisión
Si la persona ha estado tomando medicamentos, es importante no cortar abruptamente el uso de algunos de ellos, sino irlos rebajando bajo la supervisión del especialista. Hay que preguntar al médico cómo se debe dejar de tomar un medicamento.

››Equipo
Cuando la persona se siente cómoda con el profesional del área que la asiste, debe tomarse en cuenta que los dos están trabajando en equipo.

 
¿NORMAL O PATOLOGICA?


ANSIEDAD NORMAL ANSIEDAD PATOLOGICA
CARACTERISTICAS GENERALES Episodios poco frecuentes
Intensidad leve o media
Duración limitada
Episodios repetidos
Intensidad alta
Duración prolongada
SITUACION O ESTIMULO ESTRESANTE Reacción esperable y común Reacción desproporcionada
GRADO DE SUFRIMIENTO Limitado y transitorio Alto y duradero
GRADO DE INTERFERENCIA EN LA VIDA Ausente o ligero Profundo


Sus maneras
Estas dolencias están frecuentemente relacionadas, de acuerdo con González, con la estructura biológica así como las experiencias en la vida del individuo, y con frecuencia son hereditarias. Existen varios tipos. El especialista los explica:

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): La persona se siente ansiosa casi todo el tiempo sin ninguna causa aparente. Puede ocurrir que las sensaciones sean tan incómodas que, para evitarlas, quien las padece llega a suspender algunas de sus actividades diarias, pues se aterroriza e inmoviliza. Los que sufran esta dolencia suelen anticipar siempre un desastre, preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo, aun cuando generalmente comprenden que su intranquilidad es más intensa de lo que la situación justifica. No pueden relajarse y frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente de temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, mareos e irritabilidad. El TAG se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia a personas en la edad adulta. Es más común en las mujeres que en los hombres.

Trastorno de pánico: Quienes lo padecen experimentan sensaciones de terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo aviso: palpitaciones, dolores en el pecho, mareos o vértigos, sofocos o escalofríos, sensación de irrealidad y temor a morir. No pueden anticipar cuándo les va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa, pues existe la continua preocupación de que en cualquier momento se va a presentar otro ataque. Casi todos los episodios tienen su intensidad máxima durante los primeros diez minutos; en casos raros pueden durar un poco más. El trastorno de pánico es doblemente más común en las mujeres que en los hombres. Puede presentarse a cualquier edad, en los niños o en los ancianos, pero casi siempre comienza en los adultos jóvenes.

Fobias: Se manifiestan en distintas formas. Está la llamada fobia específica que se traduce en un miedo a algún objeto o situación determinada, y la fobia social que es el recelo a colocarse en condiciones vergonzosas en presencia de otras personas. Otro tipo es la agorafobia, que frecuentemente acompaña al trastorno de pánico y es el temor que siente la persona de encontrarse en un contexto que pueda provocar el ataque o en uno difícil de escapar si éste llegara a ocurrir. Las fobias atacan a una de cada diez personas. Generalmente aparecen primero en la adolescencia o en la edad adulta. Nadie sabe exactamente qué las ocasiona aunque parece que son hereditarias y más comunes en las mujeres.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): Quien lo sufre suele estar plagado de imágenes persistentes o sentir de manera incontrolable la necesidad de celebrar ciertas prácticas. La persona puede estar obsesionada con los gérmenes y, en ese caso, se lava las manos una y otra vez; puede estar llena de dudas y sentir la necesidad de reconfirmar las cosas repetidamente; puede pasar largos períodos de tiempo tocando las cosas o contando; o puede estar preocupada por el orden y la simetría. Muchos individuos saludables pueden tener algunos de estos síntomas, pero el trastorno se diagnostica cuando dichas actividades consumen una o más horas al día, son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria. El TOC afecta a hombres y mujeres aproximadamente en igual número y aflige a más o menos una de cada 50 personas. Puede aparecer en la niñez, en la adolescencia o en la edad madura pero como promedio se detecta en los jóvenes o en los adultos jóvenes.

Estrés postraumático: El evento que desata este trastorno puede ser algo que haya amenazado la vida de esa persona o la de alguien cercano a ella. Frecuentemente, los que lo padecen tienen persistentemente memorias e imágenes de la experiencia vivida y se sienten emocionalmente paralizados; vuelven a vivir el trauma en forma de pesadillas y recuerdos inquietantes durante el día. Pueden también experimentar problemas de sueño o depresión, y se sobresaltan fácilmente. Pueden perder el interés en cosas que antes les causaban alegría y les cuesta trabajo sentir afecto. Es posible que se sientan irritables, más agresivos que antes o hasta violentos.

Bajo tratamiento
El psiquiatra Alfonso González explica que muchas personas confunden estos trastornos y piensan que los individuos deberían sobreponerse a los síntomas usando tan sólo la fuerza de voluntad. "El querer que los síntomas desaparezcan no da resultado, pero hay tratamientos que pueden ayudar. Las investigaciones han demostrado que los pacientes responden mejor a una combinación de medicamentos y psicoterapia; la terapia conductual y la terapia cognitivo-conductual pueden ser efectivas", afirma.

La primera se concentra en cambiar conductas específicas y usa varias técnicas para disminuir o detener un comportamiento indeseable. Por ejemplo, una técnica entrena a los pacientes en un ejercicio especial de respiración que consiste en respiraciones lentas y profundas para reducir la ansiedad. Esto es necesario porque las personas que la padecen frecuentemente sufren de hiperventilación, respirando rápidamente cortas cantidades de aire que pueden provocar latidos rápidos del corazón, mareos y otros síntomas. Otra técnica es la terapia de exposición que enfrenta gradualmente a los pacientes a aquello que los asusta y les ayuda a vencer sus miedos. La terapia cognitivo-conductual enseña a los pacientes a reaccionar en forma diferente ante las situaciones y sensaciones corporales que desatan los ataques de pánico y otros síntomas de ansiedad.

Los dos tipos de medicamentos que se ha comprobado son seguros y efectivos, son los antidepresivos y las benzodiazepinas. Entre los antidepresivos figuran los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina, citalopram, escitalopram y sertralina), y otros son mirtazapina y venlafaxina. Estos no hacen efecto rápidamente, pero lo bueno es que no causan dependencia, lo que sí puede ocurrir con las benzodiazepinas. En casi todos los medicamentos antidepresivos que se recetan, el médico suele iniciar al paciente con una dosis baja y gradualmente se la aumenta hasta llegar a la adecuada. Cada medicamento tiene efectos secundarios, pero éstos, por lo general, se llegan a tolerar o disminuyen con el tiempo. Si los efectos secundarios llegan a ser un problema, el doctor puede aconsejar al paciente que deje de tomar el medicamento y que espere una semana, o más tiempo en el caso de ciertas drogas, antes de probar uno nuevo. Cuando el tratamiento está por terminarse (generalmente tiene un tiempo de duración de 12 meses) el doctor puede disminuir la dosis gradualmente.

"En ocasiones -afirma González- si la dolencia lo amerita, se prescriben también las benzodiazepinas, un grupo de fármacos que producen enlentecimiento de las funciones nerviosas, que pueden producir relajación o sensación de calma inmediatamente, a diferencia de los antidepresivos que tardan varias semanas para ser efectivos. Se utilizan para tratar cuadros de pánico, contracturas musculares, síntomas de nerviosismo, insomnio y ansiedad".

Entre las benzodiazepinas figuran alprazolam, fluracepam, loracepam y clonazepam, entre otras. Causan dependencia por lo que deben usarse en tratamientos cortos de tiempo, de cuatro a ocho semanas aproximadamente. No deben administrarse con alcohol, ya que se potencia su actividad ni son aconsejables durante el embarazo y la lactancia.

Otras fuentes consultadas: http://www.nimh.nih.gov (página oficial
del National Institute of Mental Health, de Estados Unidos).
David Sobel y Robert Ornstein, autores del Manual de la salud del cuerpo y la mente.

 
PREGUNTAS MAS FRECUENTES

››¿Es la ansiedad un fenómeno normal o patológico?
La ansiedad es una emoción normal que se experimenta en situaciones en las que el sujeto se siente amenazado por un peligro externo o interno. Hay tres evidencias de la ansiedad excesiva: 1) Cuando es intensa y desproporcionada respecto al peligro real; 2) Cuando causa interferencias en el trabajo, el ocio y las relaciones; 3) Cuando dificulta la resolución eficaz de un problema.

››¿Por qué se produce?
Se debe a un conjunto de factores: personalidad y actitudes; entorno familiar y experiencias de la infancia; herencia biológica; uso de estimulantes y cafeína; situaciones de estrés; falta de confianza y seguridad; desconocimiento de técnicas de relajación y falta de control sobre los estados de ánimo.

››¿Cómo se presenta la ansiedad?
Existen distintos cuadros clínicos en los que la ansiedad es el síntoma fundamental. Entre ellos estaría el trastorno de pánico, en el que la ansiedad se presenta de forma episódica como palpitaciones, sensación de ahogo, inestabilidad, temblores o miedo a morirse; el trastorno de ansiedad
generalizada, existiendo un estado permanente de angustia; el trastorno
fóbico, con miedos específicos o inespecíficos; el trastorno obsesivo-compulsivo, con ideas desagradables que pueden acompañarse de actos rituales que disminuyen la angustia de la obsesión (lavarse muchas veces
por miedo a contagiarse, comprobar las puertas o los enchufes, dudas continuas); las reacciones de estrés agudo o postraumático; y los trastornos de adaptación a situaciones vitales adversas.

››¿Cómo es la evolución de estos cuadros clínicos?
En general, el curso es crónico con fluctuaciones y, en particular, en el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo y el fóbico es
especialmente fluctuante. Sin tratamiento, el 80 por ciento de las personas sigue presentando síntomas tres años después del inicio. Si la ansiedad
es crónica pueden presentarse con frecuencia estados de depresión. Con tratamiento, un 50 por ciento no vuelve a presentar crisis de angustia.

Fuente: Doctora Pilar López García, especialista y docente del Departamento
de Psiquiatría de Navarra.
 
[an error occurred while processing this directive]