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En la avenida Casanova de Caracas, Calzados
Ezio ha confeccionado una trayectoria de más de 40
años en nuestro país. Esta empresa familiar
tiene su historia: la de los Damiani; es decir, la de Don
Cesare Damiani, su esposa Luisa, sus dos hijas, Daniela y
Bruna, y Ronnie Finlay, esposo de Bruna, quien se encarga
del departamento de carteras y marroquinería.
Los inicios
Cuenta Daniela: "Ezio, el fundador de esta tienda era
tío de mi mamá. Un día mi tío
tuvo que regresarse a Italia por razones de salud y mi mamá
quedó al mando de Calzados Ezio, sola con los obreros
y manejando todo, hasta que tiempo después mi papá
decidió integrarse. Mi papá aprendió
el oficio a los 11 años en la región italiana
de Lemarque, famosa por los calzados y la marroquinería.
Cuando llegó a Venezuela comenzó como obrero
en una fábrica de zapatos y terminó dirigiendo
a 300 personas ".
Laborar en familia
Sigue Daniela: "Tiene su encanto trabajar en familia,
aunque a veces no es fácil. Hay muchas ventajas y algunas
desventajas. Al principio nos costó un poco porque
mi papá nos podía regañar sin importar
quien estuviera acá. También a nosotras nos
costó un poco porque se prestaba a que pensáramos
que no teníamos un horario estricto. Por supuesto,
hay un poco de flexibilidad, pero sin abusar, porque primero
es el trabajo".
A la medida
Bruna explica el complejo proceso de elaboración del
calzado: "Tenemos muestras de modelos, pero si el cliente
trae su propia idea, hacemos todo lo que esté en nuestras
manos para complacerlo".
Su mamá, la señora Luisa,
acota: "Nosotros somos complacientes. Tenemos un modelista
muy bueno y la experiencia de tantos años en el oficio
ayuda mucho. Es algo que llevamos en la sangre. En la práctica,
la elaboración de un calzado puede tomar entre 24 y
48 horas, pero por lo general el volumen de trabajo hace que
los tiempos de entrega sean de un mes aproximadamente".
Agrega Daniela: "Mucha gente nos
pregunta por qué no hemos crecido más. Económicamente
estaría perfecto, pero la calidad y exclusividad no
serían las mismas. La mayoría de nuestras clientas
sabe que bien vale la pena tomarse el tiempo necesario".
La voz de la madre
La señora Luisa no puede esconder su sangre italiana
de mujer recia, trabajadora, constante y muy presente. Da
gracias a Dios de que Cesare se vino a Venezuela, ya que siente
que en cualquier otro lugar no hubieran tenido el apoyo y
la acogida que tuvieron en este país: "La gente
venezolana es muy buena, nos ha dado mucho cariño y
nos quiere muchísimo".
Dice Daniela, la hija: "Mamá
siempre me dice que nosotros trabajamos con el corazón
y no con la cabeza. Si viene una señora con algo que
parece imposible, siempre buscamos la manera de que salga
satisfecha, porque sabemos que confía en nosotros.
A veces decimos que sí a peticiones especiales y luego,
cuando las llevamos al taller, los obreros nos regañan,
pero sentimos que cumplimos nuestra labor de satisfacer las
necesidades y gustos de nuestras clientas".
Y Don Cesare
El señor Damiani también contó su versión
de la historia. El pasado 6 de junio él cumplió
51 años viviendo en nuestro país. Vino porque
tenía ganas de salir de Italia en busca de nuevos horizontes:
"Me fui con un amigo a una agencia y nos preguntamos
¿A dónde vamos? Y mi amigo me dijo: '¡Vamos
a Venezuela!' '¿Dónde queda?', pregunté
yo. Y él me lo mostró en un mapa. Le dije a
mi papá -quien también era inmigrante- que me
venía por un año. El me dijo: 'Si te vas no
regresas'. Tuvo razón".
¿Cómo describiría
la experiencia de todos estos años trabajando con su
esposa?
"Ya tenemos 34 años trabajando juntos y 43 de
casados. A los dos nos gusta hacer las cosas bien. Para mí
no fue difícil trabajar en familia. Creo que ha sido
porque mi mujer es muy inteligente (más que yo). Puedo
hablar con mi esposa y explicarle si algo no me parece y ella
nunca se pone brava. Hay mujeres que se ponen trágicas.
Mi esposa no".
Se le nota que sigue muy enamorado
de su esposa
"Hay que estar siempre enamorado. Del trabajo, de la
esposa, de los hijos
".
¿Cómo se acostumbró
a ver a sus hijas como compañeras de trabajo?
"El trabajo fue aumentando y las hijas entraron para
darnos una mano. Tal vez las regañaba un poco al principio,
pero siempre sin ninguna mala intención, sólo
para enseñarles. Yo creo que les gustó el trabajo
y por eso siguen con nosotros. Yo me apoyo mucho en mi familia".
¿Cuál cree usted que
es la virtud más importante que debe tener una persona
para lograr el éxito en lo que se proponga?
"Paciencia, dedicación y querer lo que se hace.
De esta forma uno logra la satisfacción personal. Gracias
a esta manera de pensar mi trabajo me gusta cada vez más".
¿Qué siente por Venezuela?
"Me siento más venezolano que nunca, pero sin
olvidar mis raíces. Yo quiero más a Venezuela
que a Italia, porque me dio satisfacción y salud. Tengo
51 años trabajando todos los días, nunca he
faltado a mi trabajo. Cuando me levanto en la mañana
y veo este sol que tenemos acá, me digo: '¿Cómo
me voy a quejar?'. De las quejas no sacamos nada".
¿Qué recomendaría
a aquellos que piensan abrir un negocio familiar?
"Que le pongan buena intención y elijan algo que
les guste realmente a todos, porque si a uno no le gusta lo
que hace, eso no funciona".
Calzados Ezio
Sabana Grande. Avenida Casanova. Edif. Villa Luisa. Local
C. Telf.: 763.0358.

En el taller ofrecen
varios modelos de calzado,
pero si el cliente lleva
su propia idea, el modelista
la adapta y la lleva a cabo.
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