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Pequeños,
caídos
o muy grandes, sus senos pueden transformarse
A lo hecho pecho
Si bien son las más jóvenes
quienes se someten con más frecuencia a una cirugía
mamaria, para cualquier mujer insatisfecha con sus senos, existe
la posibilidad de mejorarlos. Emil
Beatriz Salazar
A fin de optimizar el tamaño, figura
y firmeza de las mamas, profesionales de la cirugía plástica
realizan diversas intervenciones ambulatorias, ajustadas a las necesidades
y anatomía de sus pacientes. A continuación, detalles
de cada práctica, facilitados por los especialistas.
Mamoplastia de
aumento
Es la más común de estas operaciones, consiste en
la inserción de prótesis en los senos, lo que les
proporciona una apariencia distinta "dándoles mayor
proyección y haciéndolos más vistosos y torneados",
explica Sebastián Giuliano, reconocido cirujano plástico.
Las candidatas: Es indicada para todas aquellas
mujeres con senos pequeños, que deseen mejorar su forma y
tamaño. Se recomienda practicarla a partir de los 18 años,
una vez que las mamas estén completamente desarrolladas.
Pacientes diabéticas, con enfermedades
de tipo inmunológico, articulares y, especialmente, reumatológicas
las que afectan el aparato locomotor como la artritis, lupus y osteoporosis,
son de cuidado al momento de colocarse prótesis mamarias,
por lo que conviene conversarlo con el experto seleccionado, indica
Giuliano.
Transformación: En colocación
de implantes, hay tres puntos importantes que cirujano y paciente
deben discutir y acordar según el caso (estado general de
la candidata): la vía de abordaje, el sitio de colocación
y las prótesis como tal.
En cuanto a las vías para introducir
el implante, las más frecuentes son la areolar (porción
inferior del pezón) y la axilar (por las axilas). Por lo
general, las pacientes que acuden con hipotrofia severa -senos muy
pequeños- responden mejor si se abordan por la axila, dice
Giuliano. También existe otra vía de inserción
llamada surco submamario, pliegue entre seno y dorso, que es la
opción cuando la areola es pequeña. Sea cual sea la
vía de abordaje, se buscará generar la menor cicatriz
posible.
El sitio de colocación del implante
puede ser detrás de la glándula mamaria o detrás
del músculo pectoral. Se recomienda que sea este último,
en un bolsillo creado por el cirujano, porque el mismo impide que
la prótesis descienda. El resultado -a la vista y tacto-
es más natural y, cualquier futura lesión, puede detectarse
mejor. Sin embargo, si las prótesis superan un cierto tamaño,
tendrán que colocarse sobre el músculo detrás
de las mamas, donde serán soportadas directamente por la
piel.
Acerca de las prótesis a implantar,
se clasifican de acuerdo a su envoltorio y contenido. El envoltorio
puede ser liso o rugoso (texturizado) y se escoge según la
casuística de cada quien. Sobre la base de toda una serie
de trabajos publicados desde hace algunos años, la prótesis
texturizada, y de hecho por eso surge, presentó menor incidencia
de encapsulamiento (Ver Riesgos). Sin embargo, "la realidad
ha demostrado que de igual forma que la lisa, puede manifestar encapsulamientos
marcados", expresa Giuliano. De tal forma que en la práctica,
las prótesis texturizadas no evitan la contractura capsular.
Las prótesis pueden ser inflables, o
rellenas de hidrogel o gel cohesivo. Las inflabes se introducen,
como lo indica su nombre, sin inflar, usualmente por vía
axilar y se rellenan con suero salino, lo que las hace propensas
a filtraciones y, con el tiempo, a vacíos. Por el contrario,
las ya rellenas no filtran y perduran.
Por otra parte, la forma de la prótesis, aunada a la contextura
de la paciente, definirá el perfil del implante, que no es
más que la proyección del seno. Este puede ser bajo,
alto y extra alto.
La operación es de tipo ambulatorio,
y debe realizarse bajo estrictas condiciones de asepsia. El doctor
Giuliano recomienda la anestesia general, pero también se
emplea la local combinada con sedación endovenosa. Su duración
aproximada es media hora.
Riesgos: Un factor que no es predecible ni
controlable en este tipo de intervención, es el denominado
encapsulamiento o contractura capsular. Es el problema más
común y surge como respuesta a la colocación de un
cuerpo extraño -no todos los organismos responden igual.
Consiste en la contracción de la cápsula que forma
el cuerpo alrededor del implante como mecanismo de defensa. Esta,
que generalmente es delgada y permite un movimiento normal de la
mama, se ensancha e inflama, ejerce presión sobre la prótesis
y ocasiona endurecimiento, inflamación, molestia y deformación
del seno.
Las típicas causas del encapsulamiento
son procesos inflamatorios e infecciosos subagudos, que pueden manifestarse
o no. Según Giuliano, "hay casos en los que la evolución
los primeros meses es perfecta y, quizás al año, e
inclusive más, aparece una contractura capsular". No
siempre requiere de otra intervención, cuando es leve, grados
1 y 2, con fisioterapia y ultrasonidos, tiende a mejorar.
Existen otras complicaciones, pero controlables,
como la formación de hematomas, ceromas, cúmulo de
líquido o infección. Estas pueden evitarse.
Recuperación: Los primeros días, la paciente sufrirá
molestias y tensión mamaria, síntomas que desaparecerán
poco a poco. Tendrá ciertas limitaciones en cuanto al movimiento
de los brazos y a levantar peso. Deberá dormir en una posición
supina, boca arriba, por lo menos durante un mes, así como
usar unas bandas adecuadas o un sujetador especial, que eviten la
migración o desplazamiento de las prótesis. El resto
son indicaciones médicas de rutina.
El momento de reincorporarse a sus actividades diarias es variable,
y suele ser a los pocos días. En realidad, indica el experto,
lo decide la paciente, aunque lo recomendable es no hacerlo antes
de una semana. Al mes, podrá ejercitarse y tomar sol sin
ningún problema.
En el tiempo
Ninguna prótesis
dura toda la vida. Aunque su vencimiento se limita a la esterilización,
se recomienda sustituirlas porque como todo material, van sufriendo
desgaste. Lo sano es hacerlo entre los 15 y 20 años de colocadas,
como explica Giuliano, cuando su cubierta se ha vuelto delgada,
su contenido ha cambiado y son más propensas a reventar.
También con el tiempo y el envejecimiento
del cuerpo, el seno puede descender, por lo que, quizás,
el implante requiera algún retoque. Si no hay variaciones
en el peso, las prótesis pequeñas tienden a conservar
su estado inicial.
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| Ninguna prótesis dura
toda la vida. Aunque su vencimiento se limita a la esterilización,
se recomienda sustituirlas porque como todo material, van sufriendo
desgaste. |
Mastopexia o
Levantamiento
Es la segunda técnica más empleada en cirugía
mamaria, y se práctica con el fin de reconfigurar y levantar
los senos caídos. Si la paciente llega con poco volumen mamario,
se recomienda hacer la suspensión aunada a la colocación
de prótesis.
Las candidatas: Toda mujer con senos caídos,
bien sea por efectos del embarazo, lactancia o la misma gravedad,
puede someterse a este tipo de operación. Generalmente, lo
hacen pacientes que han pasado por uno o más embarazos. Giuliano
aconseja hacerla después de haber amamantado.
Transformación: Se habla de senos caídos cuando la
piel que los recubre se relaja -por efecto de los embarazos o el
gran volumen- y el mismo peso condiciona su descenso. La piel se
ha distendido, explica Giuliano, y hay que eliminar el exceso que
condujo a la caída. Dependiendo del volumen del seno, se
considerará o no colocar prótesis. La vía de
abordaje, usualmente, es la areolar.
Debe realizarse en quirófano con anestesia general, es de
tipo ambulatorio y su duración varía entre hora y
media y tres horas.
Riesgos: En el levantamiento, las complicaciones
más comunes son aquellas asociadas a cualquier intervención
quirúrgica como hematomas, sangramientos e infecciones. Además,
explica Giuliano, podrían manifestarse en el proceso de cicatrización
por el tipo de herida.
Recuperación: Para el postoperatorio,
se indican los mismos cuidados de la mamoplastia de aumento, sólo
que como la incisión es mayor, también lo es la restricción
con el movimiento de los brazos. Los resultados son visibles en
dos meses, aproximadamente.
En el tiempo
Una suspensión bien
realizada, durará toda la vida. El único cambio podría
producirlo un excesivo aumento de peso.
Mamopalstia Reductora
En lo que se refiere a cirugía mamaria, la disminución
es la práctica menos frecuente.
Las candidatas: Es ideal para mujeres con senos
muy grandes y caídos. Se presenta como alternativa para eliminar
problemas físicos: dolores de espalda, nuca y cervical, irritaciones
en el surco submamario y enfermedades respiratorias. Por lo general
se realiza en chicas muy jóvenes -entre 18 y 20 años-
o pacientes que hayan dado a luz.
Transformación: No se trata de una intervención
sencilla. Consiste, en la mayoría de los casos, en una incisión
alrededor del pezón que se extiende hacia abajo, hasta el
surco submamario en forma de "T" invertida, para remover
el exceso de tejido glandular, de grasa y de piel de las mamas.
La areola es colocada en su nueva posición, sobre un seno
reconstruido, con nueva figura y contorno.
Al igual que las operaciones de aumento y levantamiento
del seno, es de carácter ambulatorio y requiere ser realizada
en quirófano, bajo anestesia general. Su duración
aproximada va de dos a cuatro horas.
Algunos especialistas recomiendan suplir la
mamoplastia reductora por una suspensión con colocación
de prótesis, siempre y cuando la paciente cumpla con el perfil
indicado.
Riesgos: Por tratarse de heridas mayores, como
en el caso del levantamiento, las complicaciones más frecuentes
tienen que ver con la cicatrización. Asimismo, están
aquellas que pudieran presentarse en cualquier proceso quirúrgico
-sangramientos, hematomas, etcétera.
Giuliano explica que "de pronto las cicatrices
tienden a ensancharse más, y, dependiendo del grado de tensión
que se produzca en el postoperatorio, algún punto pudiera
abrirse, retrasando el proceso de cicatrización". Es
lo que más suele ocurrir en los casos de disminución.
Recuperación: El reposo recomendado
para el postoperatorio también es de una semana. Suele colocarse
un vendaje que será retirado a los pocos días, y,
en ocasiones, es acompañado por drenajes. Los puntos generalmente
son internos y absorbidos por el cuerpo. Entre los dos y tres meses
siguientes a la operación, podrá percibirse la nueva
imagen.
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