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revista Estampas
Caracas, sábado 30 de abril de 2005  


¿Y que nombre
le pondremos?

Durante el embarazo, una de las tareas que emprenden los futuros padres es encontrar el nombre ideal para el bebé. Aquí, la importancia de una buena elección y el significado de algunos de los nombres más populares. Idalia De León

Algo con lo que no nacemos pero que nos acompaña durante toda la vida es nuestro nombre. Es lo que nos identifica y nos proporciona identidad. Dos personas pueden llamarse igual, pero cada uno lo incorpora a su personalidad de manera diferente; podría decirse que cada quien lo lleva a su manera. Un niño, Adrián, no entendió cuando a la escuela llegó al maternal otro chico con su nombre. Se preguntaba ¿cómo otro podía llamarse como él?, lo cual es un buen ejemplo de cuanto representa para un individuo su nombre.

La Organización de las Naciones Unidas, en su Declaración de los Derechos del Niño, establece que "El niño tiene derecho desde su nacimiento, a un nombre y a una nacionalidad", y pese a la importancia que tiene, no todos se detienen a pensar concienzudamente los nombres que les colocarán a sus hijos. Muchos asumen que se trata de un apéndice necesario debido al aspecto funcional que le corresponde dentro de la sociedad: identificarnos y distinguirnos de las otras personas.

Dando grandes saltos en la historia, se detecta que cada momento histórico importante, implicó que muchos nombres mudaran de región o se popularizaran otros. Con el cristianismo se pusieron de moda los nombres bíblicos, o más exacto sería decir que se impusieron, pues el Concilio de Trento, impulsado por el Emperador Carlos V y el Papa Paulo III (siglo VI), contempló la obligatoriedad de bautizar a los nuevos cristianos únicamente con nombres de santos.

En la Edad Media, al nombre de pila (llamado así por la pila bautismal), se le agregaba una palabra que identificara el oficio o lugar de procedencia que, a la postre, se convirtió en apellido. De allí vienen esos que hoy nos resultan singulares como Zapatero, Gallego, Bueno o Torres. Otro rasgo preponderante, que coloca la lupa en la repercusión de un nombre, lo explica el hecho de que los seguidores de determinadas doctrinas religiosas debieron su nombre, a la derivación del nombre de su máxima figura. A los partidarios de las ideas de Cristo se les denominó cristianos, a los de Buda, budistas y a los de Mahoma, mahometanos.

 
DE DONDE ESCOGER

A la hora de elegir el nombre que acompañará a su bebé, piense bien la repercusión que tendrá en su persona. Tenga siempre presente que su hijo algún día crecerá.
Para ayudarle en la selección de alguno o para simplemente motivarlo
a saber más de los nombres y sus significados, acá le presentamos una lista.

Hembras
Abigaíl (hebreo): Alegría del padre (en mi nacimiento)
Adriana (latino): Localidad ubicada en la costa del Mar Adriático
Aída (italiano): Inventado por Piave para la protagonista de la obra de Verdi
Alejandra (griego): Defensor del hombre
Alicia (griego): Verdadera
Amalia (germano): Valiente
Ana (hebreo): Compasiva, misericordiosa
Anastasia (griego): La que tiene fuerza para resucitar
Angela (griego): Mensajera
Araceli (latino): Altar del cielo
Astrid (germánico): Estrella bella
Aurora (latino): Amanecer
Bárbara (griego). Extranjera
Beatriz (latino): Bienaventurada, que hace feliz
Belén (hebreo): Casa del pan
Berta (germánico): Brillante, famosa
Camila (latino): Servidor, sacerdotisa
Carla (germánico): Fuerte
Carmen (latino): Canción, poesía
Cecilia (griego): Encantamiento, fascinación
Daniela (hebreo): Justicia de Dios
Diana (latino): La divina
Elena (griego): Divinidad de la luz
Emilia (latino): Amable
Eugenia (griego): Bien nacida
Helga (germánico): Sana, feliz
Irene (griego): Portadora de la paz
Iris (griego): Arco iris
Isabel (español): Consagrada por Dios
Judith (hebreo): Princesa guerrera que defendió a su pueblo
Laura (latino): Laurel o victoria
Lucía (latino): Luz
Margarita (latino): Perla
María (hebreo): Amada
Matilde (germánico): Lucha con fuerza
Melissa (griego): Abeja
Mercedes (latín) Recompensa
Natalia (latín): Relativo al nacimiento
Noemí (hebreo): Mi gracia, mi alegría
Ofelia (latino): Ayuda, socorro
Paola (latino): Pueña
Patricia (latino): De padre libre o noble
Regina (español): Reina
Rosalba (latino): Rosa blanca
Sara (hebreo): Princesa
Silvia (latino): Bosque
Sofía (griego): Sabiduría
Valentina (latino): Fuerte, valiente
Vera (latino): Verdad, justicia
Virginia (latino): Doncella, virgen
Zulema (árabe): Paz

Varones
Aarón (hebreo): plenitud
Abelardo (hebreo): Fuerte como el jabalí
Abraham (hebreo): Padre es excelso
Adolfo (germánico): Lobo noble
Adrián (latín): De Hadria, ciudad italiana
Agustín (latino): De la familia de Augusto
Alberto (germánico): Noble y brillante
Alfonso (germánico): Guerrero
Alvaro (germánico): Muy sabio o precavido
Andrés (griego): Viril, varón, valiente
Armando (germánico): Hombre valeroso
Augusto (latino): Respetado, exaltado
Benjamín (hebreo): Hijo predilecto
Bernardo (germánico): Guerrero ilustre
Boris (eslavo): La gloria de la batalla
Carlos (germánico): Hombre fuerte
Damián (latino): Domador
Daniel (hebreo): Dios es mi juez
Dario (hebreo): El que mantiene al Dios
David (hebreo): Amado. También, comandante
Domingo (latino): Consagrado al señor
Edgar (germano): Lanza valiente
Eduardo (latino): Guardián de los bienes
Efraín (hebreo): Ser fecundo
Eleazar (hebreo): Dios ha socorrido
Ernesto (alemán): Serio, grave
Federico (germánico): Señor rico, señor de la paz
Félix (latino): Feliz
Fernando (germánico): Paz, alianza.
Flavio (latino): Amarillo, dorado, rubio
Francisco (germánico): Relativo a los francos
Gabriel (hebreo): Hombre fuerte
Gerardo (germánico): Que domina con lanza
Gregorio (griego): Vigilante
Héctor (griego): Que tiene fuerza
Hermes (griego): Intérprete de los dioses
Isaías (hebreo); Yahveh es salvación
Ismael (hebreo): Dios escucha
Javier (vasco): Casa nueva
Jesús (hebreo): Dios es salud
Juan (hebreo): Compasivo, misericordioso
Laureano (latino): Coronado de laurel
Leonardo (germánico): Fuerte como un leño
Leopoldo (germánico): Pueblo audaz
Manuel (hebreo): Dios con nosotros
Miguel (hebreo): Quien es como Dios
Rodrigo (latino): Poderoso
Rogelio (germánico): El de lanza gloriosa
Samuel (hebreo): El nombre de Dios
Sebastián (latino): Venerable
Sergio (latino): Esclavo
Teodoro (griego): Don de Dios
Tomás (latino): Gemelo
Vicente (latino): Vencedor
Víctor (latino): Conquistador
Wilfredo (germánico): Aquel cuya voluntad favorece la paz

Cuestión de estilo
Curiosamente, a pesar de la repercusión que tiene, el recién nacido no puede participar en su elección. Es responsabilidad de quien lo trae al mundo decidir cómo se llamará durante los años que tenga de vida.

Muchas veces esa elección satisface plenamente a su usuario, pero otras no resulta muy feliz. Tal es el caso el escritor español Gonzalo Torrente Ballester, quien citado en el libro Los nombres de pila españoles (Ediciones del Prado) señala con una agudeza no exenta de humor, su experiencia en este sentido: "¿Le hubiera gustado a mi madre el nombre de Filomeno?. Imagino que no. Me atrevo incluso a pensar que, de haber vivido, aunque fuera sólo un mes, después de su nacimiento, se habría opuesto a que encima de su hijo, y para siempre, echaran semejante marbete, por mucho que el recuerdo de mi abuelo lo impusiese desde su oscura ultratumba. Pero de verse obligada a transigir, lo más probable hubiera sido que me encontrase algún diminutivo aceptable y al mismo tiempo cariñoso y ocultador (...) Mi abuela lo resolvió llamándome siempre por el segundo nombre, Ademar. Si Filomeno fue imposición de mi padre, Ademar lo fue de mi abuela, con amenaza de desheredarme si no lo aceptaba (Gonzalo Torrente Ballester, Filomeno, a mi pesar)".

Pero, ¿cuáles elementos prevalecen a la hora de elegir un nombre? En Venezuela, por ser un país conformado por diferentes grupos de inmigrantes, la paleta de nombres que se escuchan en la calle, y que llenan los registros de identidad, tiene los más diversos orígenes.

Por un lado predomina, principalmente, la corriente que llegó a través de la inmigración europea, y que trajo toda suerte de apelativos de diferentes raíces y fuentes. Están los que responden a advocaciones marianas (Fátima, Caridad, Lourdes, Concepción); los muy populares bíblicos (Ruth, Abraham, Miriam, Raquel, Aarón); o los que proceden del santoral y que se le asignan al niño de acuerdo con la fecha de su nacimiento. Aunque esta práctica ha caído en desuso todavía hay quien echa una ojeada al almanaque cuando la elección del nombre adecuado se ha puesto difícil.

Igualmente, los nombres mitológicos (Aquiles, Circe, Hermes, Talía, Osiris) y los fitóminos (Amapola, Lirio, Violeta, Azucena) todavía, a pesar de las modas que hoy se tranzan por los de artistas o celebridades, encuentran arraigo entre los grupos más intelectuales. Aquí en Venezuela, en los años setenta, las niñas empezaron a llamarse Carolina, por la princesa de Mónaco, y de los ochenta para acá, el nombre Oriana se puso de moda gracias a la película de Fina Torres. Otros como Vanesa, Adriana, Lucía, Alejandra, Verónica y Andrea, se encuentran entre los más populares, así como las combinaciones de dos: Ana Gabriela, María Corina y María Fernanda, entre otros.


 
PALABRAS MAYORES

En el mercado existen publicaciones que le facilitan la tarea seleccionar el nombre de su bebé. Algunos, explican el origen del nombre, otros su onomástico, y para aquellos que quieren profundizar más sobre el tema, se encuentran los que se adentran en la historia de los nombres.
He aquí algunos de ellos:

Nombres. Su origen y significado
Editorial Panamericana

Los nombres de pila españoles
Ediciones del Prad

Cómo escoger el nombre de su bebé
Edicomunicación S. A.

El nombre de mi bebé
Editorial Bonum

Libros disponibles en:
San Pablo. Red de Librerías
Edificio Jardín Infán. Ferrenquín a Cruz de Candelaria
Telfs.: 572.0891/ 3697/ 2736

 

 
EN LA LEY

En Venezuela no existen restricciones legales a la hora de elegir el nombre del bebé. El país, como el Caribe en general, es el paraíso de los nombres exóticos. Hay a quienes les gusta inventarlos, otros, prefieren los de ciudades anglosajonas, apellidos de
artistas o celebridades también suelen ser los preferidos entre un gran número de personas.

Los zulianos, por ejemplo, se han ganado la fama de inventar nombres. Sin embargo, en otra latitudes, antojarse de un nombre no convencional encuentra obstáculos ante las leyes. En Dinamarca, por ejemplo, es toda una historia encapricharse con el nombre de la bisabuela hindú o llamarse River, Summer, Rain Juana de Arco, o Liberty, tales son los nombres de los hermanos del actor Joaquim Phoenix. En la tierra danesa existe una lista de siete mil nombres (tres mil de varón y cuatro de hembra) admitidos, que fue aprobada por el Ministerio de Asuntos Eclesiásticos y el Ministerio de Familia y Asuntos del Consumidor. La razón por la que el Ministerio de Justicia se involucra en este asunto, es para salvaguardar los intereses de los bebés, quienes, al no poder decidir sobre su propio nombre, pueden verse perjudicados por los caprichos de los padres.

En Argentina, la cosa tampoco es tan fácil, aunque más recientemente, han comenzado a dar muestras de apertura, permitiendo más allá de los muy populares Sofía, Camila, Matías y Tomás.

 
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