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Su
primera mordida
Son pequeños y,
cuando salen, causan algunas molestias;
deben cuidarse y limpiarse con regularidad:
son los primeros
dientes. Nahir Márquez
El proceso de la dentición tiene sus
historias e interrogantes: ¿Cuándo se inicia la primera
dentición?, ¿y cuándo termina?, ¿cuáles
suelen ser las molestias más comunes?, ¿qué
debo dejar que mi hijo se lleve a la boca cuando aflora el primer
dientecito?, ¿por qué sube la temperatura de mi bebé
en este período?, ¿por qué llora?, ¿cuándo
debo llevarlo al odontólogo por primera vez?, ¿cómo
debo cepillar sus primeros dientes?, ¿qué alimentos
darle para que sus dientes sean más fuertes?. Son muchas
las preguntas que los padres, especialmente los primerizos, siempre
se hacen en relación con la primera dentición de su
hijo. Todas tienen respuesta, tomando en cuenta, eso sí,
el hecho de que en cada niño este proceso puede presentar
sus variaciones.
Primeros brotes
El promedio de edad para que salga el primer diente de su hijo son
los seis meses. Sin embargo, tomando en cuenta el organismo de cada
niño, el lapso para esperar la llegada de los dientes debe
ser amplio y lo importante es que comiencen a salir antes del primer
año.
El orden de aparición suele ser así:
Incisivos inferiores:
Entre los 5 y los 12 meses
Incisivos superiores:
Entre los 7 y los 10 meses
Laterales superiores e inferiores:
Entre los 18 y los 24 meses
Primeros molares superiores e inferiores:
Entre los 12 y los 18 meses
Caninos superiores e inferiores:
Entre los 18 y los 24 meses
Segundos molares inferiores y superiores:
Entre los 24 y los 30 meses
Entre los dos y los dos años y medio
de edad, el niño debería tener todos sus dientes en
boca. La primera dentición consta de 20 piezas y la misma
durará aproximadamente hasta los seis años.
Molestias inevitables
Al principio de la salida de los dientes es posible que el niño
comience a sentirse mal, incómodo, con mucha salivación
y picor en las encías, las cuales pueden estar muy congestionadas
por el proceso inflamatorio. El niño babea mucho y se lleva
objetos a la boca. Todo esto forma parte de un ciclo normal; sin
embargo, hay que supervisar en lo posible que lo que el bebé
meta en su boca se encuentre lo más limpio y esterilizado
posible. Pueden ofrecérsele al niño esos objetos diseñados
especialmente para ser mordidos por el bebé. Los de mayor
edad que se encuentran en este proceso pueden morder rebanadas de
manzana peladas o pedacitos de zanahoria crudos muy bien lavados.
Entre los 12 y los 18 meses, cuando salen los
cuatro primeros molares, los problemas de la primera dentición
pueden acentuarse. Es posible que se presenten fiebres ligeras,
falta de apetito, irritabilidad y sueño irregular.
Como aclara María Alejandra Paredes,
especialista en Odontopediatría de la Unidad Odontológica
Campo Alegre, "los síntomas de la primera erupción
son inevitables. Se puede hablar de un proceso inflamatorio de las
encías, donde habrá dolor y calor en la zona, y la
única manera de aliviar estos malestares es con antiinflamatorios,
aunque hay sustancias en gel que pueden colocarse sobre la línea
de las encías y que insensibilizan un poco la molestia. El
bebé experimenta estos malestares hasta que el diente rompe
la encía. Una vez sucede esto, la aparición del resto
de la pieza no dolerá ni producirá otros síntomas".
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| A TOMAR
EN CUENTA |
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Más
limpieza, menos dulces, menos caries
La caries es una infección producida por bacterias.
Una de las principales recibe el nombre de estreptococos
mutans.
Todos los seres humanos vivimos con bacterias en la
boca, las cuales pueden volverse patológicas
o vivir con nosotros para siempre sin hacernos daño.
Las bacterias se vuelven un problema cuando dejamos
alimentos sobre nuestros dientes, reaccionando con el
azúcar y formando un ácido que corroe
el esmalte de la dentadura y puede llegar a destruir
el diente.
Hay que tratar de evitar los dulces y postres en los
niños tanto como sea posible y cepillar sus dientes
después de comerlos. El futuro dental del pequeño
lo agradecerá.
Buena
asesoría
Desde que el bebé cumple aproximadamente los
dieciocho meses puede comenzar a visitar a su odontólogo;
y dentro de esta óptica de salud dental preventiva,
donde hay que cuidar los dientecitos aun antes que salgan,
se encuentra la Clínica del bebé. Este
centro de atención y formación, ubicado
en Caracas, en la Universidad Santa María, está
diseñado para que las madres comiencen a cuidar
la dentadura de su bebés desde el período
de gestación y desde las más tempranas
edades, y para que los padres tengan conocimiento de
cómo debe ser la alimentación y la higiene
dental de los niños.
El programa se imparte por medio de charlas. Una vez
nacido el bebé puede llevársele al centro
para recibir el asesoramiento adecuado.
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La higiene comienza
antes
En ocasiones creemos que la higiene bucal del bebé debe comenzar
una vez aparezcan los dientes; no obstante, los cuidados para una
sana dentadura deben iniciarse desde que la madre amamanta, pues
al niño se le va formando una delgada capa blanca sobre la
lengua y las encías que puede producir bacterias o mal aliento.
Esa película blanca, producto de la leche materna o de la
que se ingiere con el tetero, debe limpiarse regularmente, colocando
en el dedo una gasa humedecida en agua que se pasará con
cuidado por la lengua y las encías del bebé.
La aparición del primer diente nos indica
que ya es tiempo de comenzar a formar hábitos dentales beneficiosos
y duraderos en la vida del niño. "Una vez salga el primer
diente -explica la doctora Paredes- los padres deben acompañar
al niño en el proceso de la limpieza. Al principio le lavarán
su primer o segundo dientecito con cepillos infantiles especiales
y con pasta dental adecuada para niños, hasta que el pequeño
vaya desarrollando las destrezas que le permitan hacerlo por sí
mismo. Es importante utilizar pasta especial para niños,
pues su contenido en flúor es menor que el de las pastas
de adultos y no le hará daño tragarla. De no conseguir
la pasta, el uso del cepillo dental con agua hará un efecto
igualmente benéfico".
"El hilo dental no debe descartarse en
lo absoluto -enfatiza Paredes- . Es una herramienta que debe comenzar
a utilizarse una vez el niño cuente con su dentición
temporal completa. Al comienzo le ayudarán sus padres y luego
él podrá hacerlo sólo. El hilo es necesario,
pues llega donde el cepillo no lo hace, previniendo caries que pueden
formarse cuando los dientes se encuentran muy juntos".
Para
fortalecerlos
La lista de alimentos que colaboran para la buena formación
de los primeros dientes se encuentra encabezada por la leche. También
ayuda el flúor de las pastas dentales y el que se aplica
en consulta en forma de gel, además de las visitas al odontólogo.
Es muy importante acostumbrar al niño
a comer alimentos fibrosos a partir de los dos años, cuando
su dentadura ya está completa. A partir de este período
es bueno que los padres acostumbren a sus hijos a no comer las carnes
cortadas en trozos tan pequeños y que tiendan a darles cada
vez menos papillas, pues el niño debe aprender a masticar
y la alimentación fibrosa evitará que en un futuro
haya malas posiciones en los dientes. Este tipo de alimentación
hace que todo el maxilar reciba estímulo y crezca de una
manera proporcional al espacio que debe haber cuando salgan los
dientes permanentes.
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