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revista Estampas
Caracas, sábado 30 de abril de 2005  


Así aprender
a hablar

El lenguaje es un proceso complejo que empieza mucho antes de que el pequeño diga su primera palabra. Si a los nueve meses no han empezado los balbuceos, hay que consultar a un especialista. Raúl Chacón Soto

Los seres humanos llegan a este mundo dotados biológicamente para aprender el lenguaje. Quien por infortunio no goce de esta capacidad -por sordera, por ejemplo- tendrá que recibir una educación especial para desarrollarlo. Pero la capacidad biológica por sí sola, aunque necesaria, no es suficiente. Se necesita, además, alguien que lo enseñe -y allí está el ejemplo de los niños lobo, quienes no hablaron porque no tenían de quién aprenderlo-, un papel que juegan principalmente los padres.

El proceso es complejo, y se va dando desde que el niño nace y empieza a interactuar con la familia y con quienes lo rodean. No podía ser de otra manera, pues, como es sabido, el lenguaje es la herramienta social de comunicación por excelencia entre los humanos. Apenas nace, el bebé empieza a tener contacto con las palabras de los adultos... Los mayores se acercan y le hablan, en una interacción que es básicamente social. Elsa Reyes J., terapista de lenguaje, explica que en el proceso de aprendizaje hay una primera etapa que se define como preintencional, porque el niño manda señales -como el llanto- sin tener conciencia del papel facilitador del adulto, no tiene idea de que quien lo escucha puede hacer algo para satisfacer sus necesidades. Se pasa a la etapa intencional cuando ya el pequeño está consciente del impacto comunicativo de sus señales y busca la interacción con sus padres y familiares. Esta intencionalidad se vuelve mucho más compleja en la medida en que el niño aumenta su sistema de conocimiento... lo que dará paso a la aparición de las primeras palabras y, con ellas, a la entrada de la fase propiamente lingüística de todo el proceso. Todo lo vivido antes de la aparición de esa primera palabrita se conoce como etapa prelingüística, no menos importante, apunta la especialista, que la segunda, a pesar de que se repara en ella con menos insistencia. "Durante esta etapa, por ejemplo, se puede detectar si hay algún problema con el bebé, si tiene dificultades para relacionarse, para establecer contacto visual. Casos de autismo se pueden detectar mucho antes de que se suponga aparezcan las primeras palabras".

De allí, entonces, la importancia de describir todo el proceso con suficientes detalles de lo que ocurre en los primeros meses de vida. Reyes hace la salvedad de que lo que leerá a continuación no debe tomarse con rigidez, pues no todos los niños aprenden con un mismo ritmo. Hay diferencias individuales, más allá de las que distinguen a las hembras de los varones, por ejemplo. Con todo, reconoce que no hay alarma que más mortifique a los padres que un retraso importante referido a la adquisición del lenguaje... una alarma que, en todo caso, resulta beneficiosa, pues descartados los casos en los que nada grave acompañaba la tardanza, algunas veces sí resulta indicativa de un mal mayor. A continuación, entonces, el proceso paso a paso, descrito por la especialista:


Con frecuencia, los padres creen que el bebé ha dicho mamá o papá, pero, por lo general, no es así... sólo están balbuceando. De todos modos, no se desanime, porque es con esa reciprocidad que se va formando el lenguaje.

Etapa prelingüística
0-3 meses
Acá los expertos hablan de una comunicación preintencional. ¿Qué quieren decir con ello? Pues que el bebé manda señales que son interpretadas por los adultos, pues todavía es muy pequeño para estar consciente del papel facilitador que ellos poseen. Así, cuando el bebé llora -ya sea por hambre, sueño, frío o, simplemente, porque quiere que lo carguen-, corresponde al adulto darle el particular significado a ese llanto. El pequeñín sólo está comunicando necesidades físicas o de interacción humana. Cuando el padre descubre lo que está pasando, satisface la necesidad, e inhibe la conducta inicial del bebé, lo que quiere decir que cesa el llanto.

Al mes ya el bebé debe estar interactuando mucho más. Aparece lo que se llama la sonrisa social -esa sonrisa que regalan a los padres cuando se les mira fijamente- lo que es indicativo de una conexión... y lo que también significa que, previamente, han sido capaces de establecer contacto visual con las personas; el cual es mucho más intenso a los dos meses, cuando muestran real atención e interés en el interlocutor. Note cómo se quedan mirado fijamente cuando se les hace muecas, por ejemplo...

Tienen sólo dos meses, pero ya son capaces, también, de reaccionar ante las diferentes entonaciones de voz (el padre observador debería notar en esta etapa, por ejemplo, si el pequeñín tiene problemas de audición). Las primeras vocalizaciones también pueden aparecer en cualquier momento entre el primero y quinto mes... al principio son sonidos guturales, "gorgoritos", y luego son claramente vocalizaciones. Los sonidos pueden ser vocálicos e, incluso, consonánticos. Présteles atención. Es lo primero que dice el bebé.

 
LA CLAVE: INTERACTUAR

Asegura Elsa Reyes J., que la estimulación debe ser a través de una interacción constante con el bebé. La especialista no está de acuerdo con esa creencia que dice "no lo carguen porque se va a malacostumbrar". Todo lo contrario. El pequeño necesita interacción física... La única manera de darle significado a las señales preintencionales del bebé es interactuando con él. Hay que recordar que el lenguaje es una herramienta social. Algunas
recomendaciones específicas son:

›› Hablarles, hablarles, hablarles

›› Usar un lenguaje que sea contingente a los intereses del niño

›› Cantarles o mecerlos, cuando son muy pequeñitos, constituyen excelentes estímulos

›› Dirigirse a ellos con un tono de voz menos grave, usando
oraciones simples, muchas inflexiones, repeticiones de palabras, pronunciando muy bien

›› Una buena idea es hacerles comentarios sobre lo que están haciendo a diario. No se trata de que los pequeños repitan palabras que escuchan

›› Jugar con muñecos

›› Leerles cuentos apropiados a la edad. Los primeros libros deben tener sólo una imagen por página. Con el tiempo, ganarán en complejidad

Señas:
Elsa Reyes J. Terapista del lenguaje. Unidad Psicoeducativa Tema. Teléfono: 991.5813


4-6 meses
La comunicación sigue siendo preintencional, pero es mucho más elaborada. El bebé es capaz, por ejemplo, de atraer la atención hacia un objeto o un evento, pero todavía no tiene conciencia del papel facilitador del adulto. A estas alturas de su vida, el pequeñín puede responder a contextos significativos, a claves paralingüísticas y extralingüísticas, que no son otra cosa que gestos, entonaciones, y el contexto contingente a determinado evento. Por ende, muchas veces muestra una conducta de anticipación. Si él ve, por ejemplo, que están preparando el tetero, empieza a hacer gestos y movimientos corporales que indican que ya está anticipando el momento de la comida.

6-8 meses
Es capaz de responder a juegos ritualizados, como el de las arepitas, tope-tope... Como ya responde a entonaciones, puede seguir el juego... la entonación es la clave, Puede, también, responder a órdenes con ademanes: ven, párate, chao... El entiende los gestos y la entonación, pero no la palabra como tal. No hay simbología, todavía... si bien es lo previo parta entender la palabra.
Lo más importante es que aparece el balbuceo. El bebé dice las primeras sílabas o combinaciones silábicas. Las sílabas pueden ser consonante-vocal (ma, pa), vocal-consonante-vocal (aba, ata), vocal-consonante (av, am, ag) y consonante-consonante-vocal (nge). Las combinaciones silábicas son combinaciones del tipo consonante-vocal en una serie de dos o más de los mismos sonidos (ma, ma, ma, ma...). Con frecuencia, los padres creen que el bebé ha dicho mamá o papá, pero, por lo general, no es así... sólo están balbuceando. De todos modos, no se desanime... es importante que la madre o el padre le dé ese significado al balbuceo, porque es con esa reciprocidad que se va formando el lenguaje.

8- 12 meses
El balbuceo indica que ya la primera palabra está a punto de aparecer... Acá, por lo general -hay que recordar que el aprendizaje del lenguaje es un proceso-, se inicia la comunicación intencional. El bebé actúa a conciencia del papel facilitador del adulto... por lo que le gusta llamar su atención. Se inicia la comprensión de sonidos significativos. Puede entender "guau guau"... o cuando le dicen "pum pum", y entonces él mira a la pelota... Si el pequeñín utiliza, por ejemplo, la combinación silábica "ata" para todo lo que se cae, ya se puede hablar de simbología, y entonces podría hablarse de la primera palabra... y es que hay un significado aunque no sea esa la palabra exacta. A esta edad, el bebé comprende varias palabras aisladas: nariz, tetero...

Etapa lingüística
12 y 18 meses
El bebé empieza a entender más de una palabra dentro de la expresión... Se le dice: "peina al perro" -y lo hace-, "dale el zapato a mamá", y se lo lleva. Ya empieza a decir palabras aisladas y palabras encadenadas... que puede incluir en una jerga. Es cuando hablan como marcianitos. Se trata de combinaciones de sílabas con una entonación similar a la del adulto, donde pueden insertar sus propias palabras. ¡Ya están "conversando"!

Esta fase no durará mucho, pues casi de inmediato empiezan a utilizar verdaderas palabras. Es cuando descubren que las cosas tienen nombres, y empiezan a nombrar personas, objetos, acciones. "Mamá", "papá", "agua", "tete".... Siempre la comprensión va más adelante que la propia expresión. Esta última dependerá de la maduración necesaria para la articulación. Por ello, en esta fase dicen muchas palabras, pero no perfectamente pronunciadas. La fonología es un proceso que termina de darse entre los cinco y seis años de edad.

18 y 24 meses
Ha aumentado claramente la comprensión del número de palabras dentro de una expresión. Entiende adjetivos y verbos además de sustantivos. A los 19 meses ya debería expresar unas 50 palabras; y es entonces cuando empieza la unión de significados -comienza a utilizar más de una palabra en sus propias expresiones-. Primero lo hace con palabras aisladas a las que une en significados: "mamá tete", "mamá tete no". Habla de lo que está presente. No puede hablar de lo que sucedió otro día. Es el aquí y ahora. Cuando llega a los dos años puede decir hasta cuatro o cinco palabras en una sola frase...

Empieza a utilizar palabras funcionales: artículos, preposiciones, que le ayudan a construir un lenguaje conectado. Empieza a utilizar marcas morfológicas: género, número, conjugación de los verbos. Es entonces cuando se puede hablar de que el niño usa oraciones. Tiene sintaxis: sujeto-verbo-complemento. Más adelante comienza con las oraciones subordinadas y vendrá el momento cuando pueda contar cosas que pasaron con anterioridad.

rchacon@eluniversal.com

 
ENLACES DE INTERES

››Todo un consultorio
www.grupoalianzaempresarial.com/consultorioespecializadoenlenguajeyaprendizaje
Por las siglas CELA se conoce a este Consutorio Especializado en Lenguaje y Aprendizaje donde encontrará artículos de interés relacionados con pedagogía y terapia de lenguaje, entre otros temas. Artículos de interés sobran: ¿Cómo hablan los bebés?, Alteraciones del lenguaje infantil, Patologías del lenguaje, Desarrollo del lenguaje oral, y muchos otros más.

››Guía para ayudar al pequeño
www.ed.gov/Family/Familias/dear_fm.html
Esta página es producida por el Centro de Asistencia Técnica para la Primera Infancia y Niñez de Americorps (Americorps Early Childhood Technical Assistance Center) en conjunto con el Departamento de Educación de Estados Unidos. Se trata de una guía que ofrece ideas para
ayudar al niño pequeño a aprender el lenguaje. Las actividades están clasificadas, según la edad, en cuatro grupos.

››Sabios consejos
www.pbs.org/wholechild/spanish/parents/talk.html

En esta direción de la reconocida televisora PBS, se pueden encontrar páginas es español que
tratan diversos temas de interés. Respecto al tema del aprendizaje del lenguaje hay artículos
interesantes como uno que se llama Hablemos de eso, dedicado a la formación de destrezas de lenguaje y alfabetización; y otro llamado El ABC del desarrollo del niño.

 
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