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Así
aprender
a hablar
El lenguaje es un proceso
complejo que empieza mucho antes de que el pequeño diga su
primera palabra. Si a los nueve meses no han empezado los balbuceos,
hay que consultar a un especialista. Raúl
Chacón Soto
Los seres humanos llegan a este mundo dotados
biológicamente para aprender el lenguaje. Quien por infortunio
no goce de esta capacidad -por sordera, por ejemplo- tendrá
que recibir una educación especial para desarrollarlo. Pero
la capacidad biológica por sí sola, aunque necesaria,
no es suficiente. Se necesita, además, alguien que lo enseñe
-y allí está el ejemplo de los niños lobo,
quienes no hablaron porque no tenían de quién aprenderlo-,
un papel que juegan principalmente los padres.
El proceso es complejo, y se va dando desde
que el niño nace y empieza a interactuar con la familia y
con quienes lo rodean. No podía ser de otra manera, pues,
como es sabido, el lenguaje es la herramienta social de comunicación
por excelencia entre los humanos. Apenas nace, el bebé empieza
a tener contacto con las palabras de los adultos... Los mayores
se acercan y le hablan, en una interacción que es básicamente
social. Elsa Reyes J., terapista de lenguaje, explica que en el
proceso de aprendizaje hay una primera etapa que se define como
preintencional, porque el niño manda señales -como
el llanto- sin tener conciencia del papel facilitador del adulto,
no tiene idea de que quien lo escucha puede hacer algo para satisfacer
sus necesidades. Se pasa a la etapa intencional cuando ya el pequeño
está consciente del impacto comunicativo de sus señales
y busca la interacción con sus padres y familiares. Esta
intencionalidad se vuelve mucho más compleja en la medida
en que el niño aumenta su sistema de conocimiento... lo que
dará paso a la aparición de las primeras palabras
y, con ellas, a la entrada de la fase propiamente lingüística
de todo el proceso. Todo lo vivido antes de la aparición
de esa primera palabrita se conoce como etapa prelingüística,
no menos importante, apunta la especialista, que la segunda, a pesar
de que se repara en ella con menos insistencia. "Durante esta
etapa, por ejemplo, se puede detectar si hay algún problema
con el bebé, si tiene dificultades para relacionarse, para
establecer contacto visual. Casos de autismo se pueden detectar
mucho antes de que se suponga aparezcan las primeras palabras".
De allí, entonces, la importancia de
describir todo el proceso con suficientes detalles de lo que ocurre
en los primeros meses de vida. Reyes hace la salvedad de que lo
que leerá a continuación no debe tomarse con rigidez,
pues no todos los niños aprenden con un mismo ritmo. Hay
diferencias individuales, más allá de las que distinguen
a las hembras de los varones, por ejemplo. Con todo, reconoce que
no hay alarma que más mortifique a los padres que un retraso
importante referido a la adquisición del lenguaje... una
alarma que, en todo caso, resulta beneficiosa, pues descartados
los casos en los que nada grave acompañaba la tardanza, algunas
veces sí resulta indicativa de un mal mayor. A continuación,
entonces, el proceso paso a paso, descrito por la especialista:
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| Con frecuencia, los padres
creen que el bebé ha dicho mamá o papá,
pero, por lo general, no es así... sólo están
balbuceando. De todos modos, no se desanime, porque es con esa
reciprocidad que se va formando el lenguaje. |
Etapa prelingüística
0-3 meses
Acá los expertos hablan de una comunicación preintencional.
¿Qué quieren decir con ello? Pues que el bebé
manda señales que son interpretadas por los adultos, pues
todavía es muy pequeño para estar consciente del papel
facilitador que ellos poseen. Así, cuando el bebé
llora -ya sea por hambre, sueño, frío o, simplemente,
porque quiere que lo carguen-, corresponde al adulto darle el particular
significado a ese llanto. El pequeñín sólo
está comunicando necesidades físicas o de interacción
humana. Cuando el padre descubre lo que está pasando, satisface
la necesidad, e inhibe la conducta inicial del bebé, lo que
quiere decir que cesa el llanto.
Al mes ya el bebé debe estar interactuando
mucho más. Aparece lo que se llama la sonrisa social -esa
sonrisa que regalan a los padres cuando se les mira fijamente- lo
que es indicativo de una conexión... y lo que también
significa que, previamente, han sido capaces de establecer contacto
visual con las personas; el cual es mucho más intenso a los
dos meses, cuando muestran real atención e interés
en el interlocutor. Note cómo se quedan mirado fijamente
cuando se les hace muecas, por ejemplo...
Tienen sólo dos meses, pero ya son capaces,
también, de reaccionar ante las diferentes entonaciones de
voz (el padre observador debería notar en esta etapa, por
ejemplo, si el pequeñín tiene problemas de audición).
Las primeras vocalizaciones también pueden aparecer en cualquier
momento entre el primero y quinto mes... al principio son sonidos
guturales, "gorgoritos", y luego son claramente vocalizaciones.
Los sonidos pueden ser vocálicos e, incluso, consonánticos.
Présteles atención. Es lo primero que dice el bebé.
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| LA CLAVE:
INTERACTUAR |
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Asegura Elsa Reyes J., que la estimulación debe
ser a través de una interacción constante
con el bebé. La especialista no está de
acuerdo con esa creencia que dice "no lo carguen
porque se va a malacostumbrar". Todo lo contrario.
El pequeño necesita interacción física...
La única manera de darle significado a las señales
preintencionales del bebé es interactuando con
él. Hay que recordar que el lenguaje es una herramienta
social. Algunas
recomendaciones específicas son:
Hablarles,
hablarles, hablarles
Usar
un lenguaje que sea contingente a los intereses del
niño
Cantarles
o mecerlos, cuando son muy pequeñitos, constituyen
excelentes estímulos
Dirigirse
a ellos con un tono de voz menos grave, usando
oraciones simples, muchas inflexiones, repeticiones
de palabras, pronunciando muy bien
Una
buena idea es hacerles comentarios sobre lo que están
haciendo a diario. No se trata de que los pequeños
repitan palabras que escuchan
Jugar
con muñecos
Leerles
cuentos apropiados a la edad. Los primeros libros deben
tener sólo una imagen por página. Con
el tiempo, ganarán en complejidad
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Señas:
Elsa Reyes J. Terapista del lenguaje. Unidad Psicoeducativa
Tema. Teléfono: 991.5813 |
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4-6 meses
La comunicación sigue siendo preintencional, pero es mucho
más elaborada. El bebé es capaz, por ejemplo, de atraer
la atención hacia un objeto o un evento, pero todavía
no tiene conciencia del papel facilitador del adulto. A estas alturas
de su vida, el pequeñín puede responder a contextos
significativos, a claves paralingüísticas y extralingüísticas,
que no son otra cosa que gestos, entonaciones, y el contexto contingente
a determinado evento. Por ende, muchas veces muestra una conducta
de anticipación. Si él ve, por ejemplo, que están
preparando el tetero, empieza a hacer gestos y movimientos corporales
que indican que ya está anticipando el momento de la comida.
6-8 meses
Es capaz de responder a juegos ritualizados, como el de las arepitas,
tope-tope... Como ya responde a entonaciones, puede seguir el juego...
la entonación es la clave, Puede, también, responder
a órdenes con ademanes: ven, párate, chao... El entiende
los gestos y la entonación, pero no la palabra como tal.
No hay simbología, todavía... si bien es lo previo
parta entender la palabra.
Lo más importante es que aparece el balbuceo. El bebé
dice las primeras sílabas o combinaciones silábicas.
Las sílabas pueden ser consonante-vocal (ma, pa), vocal-consonante-vocal
(aba, ata), vocal-consonante (av, am, ag) y consonante-consonante-vocal
(nge). Las combinaciones silábicas son combinaciones del
tipo consonante-vocal en una serie de dos o más de los mismos
sonidos (ma, ma, ma, ma...). Con frecuencia, los padres creen que
el bebé ha dicho mamá o papá, pero, por lo
general, no es así... sólo están balbuceando.
De todos modos, no se desanime... es importante que la madre o el
padre le dé ese significado al balbuceo, porque es con esa
reciprocidad que se va formando el lenguaje.
8- 12 meses
El balbuceo indica que ya la primera palabra está a punto
de aparecer... Acá, por lo general -hay que recordar que
el aprendizaje del lenguaje es un proceso-, se inicia la comunicación
intencional. El bebé actúa a conciencia del papel
facilitador del adulto... por lo que le gusta llamar su atención.
Se inicia la comprensión de sonidos significativos. Puede
entender "guau guau"... o cuando le dicen "pum pum",
y entonces él mira a la pelota... Si el pequeñín
utiliza, por ejemplo, la combinación silábica "ata"
para todo lo que se cae, ya se puede hablar de simbología,
y entonces podría hablarse de la primera palabra... y es
que hay un significado aunque no sea esa la palabra exacta. A esta
edad, el bebé comprende varias palabras aisladas: nariz,
tetero...
Etapa lingüística
12 y 18 meses
El bebé empieza a entender más de una palabra dentro
de la expresión... Se le dice: "peina al perro"
-y lo hace-, "dale el zapato a mamá", y se lo lleva.
Ya empieza a decir palabras aisladas y palabras encadenadas... que
puede incluir en una jerga. Es cuando hablan como marcianitos. Se
trata de combinaciones de sílabas con una entonación
similar a la del adulto, donde pueden insertar sus propias palabras.
¡Ya están "conversando"!
Esta fase no durará mucho, pues casi
de inmediato empiezan a utilizar verdaderas palabras. Es cuando
descubren que las cosas tienen nombres, y empiezan a nombrar personas,
objetos, acciones. "Mamá", "papá",
"agua", "tete".... Siempre la comprensión
va más adelante que la propia expresión. Esta última
dependerá de la maduración necesaria para la articulación.
Por ello, en esta fase dicen muchas palabras, pero no perfectamente
pronunciadas. La fonología es un proceso que termina de darse
entre los cinco y seis años de edad.
18 y 24 meses
Ha aumentado claramente la comprensión del número
de palabras dentro de una expresión. Entiende adjetivos y
verbos además de sustantivos. A los 19 meses ya debería
expresar unas 50 palabras; y es entonces cuando empieza la unión
de significados -comienza a utilizar más de una palabra en
sus propias expresiones-. Primero lo hace con palabras aisladas
a las que une en significados: "mamá tete", "mamá
tete no". Habla de lo que está presente. No puede hablar
de lo que sucedió otro día. Es el aquí y ahora.
Cuando llega a los dos años puede decir hasta cuatro o cinco
palabras en una sola frase...
Empieza a utilizar palabras funcionales:
artículos, preposiciones, que le ayudan a construir un lenguaje
conectado. Empieza a utilizar marcas morfológicas: género,
número, conjugación de los verbos. Es entonces cuando
se puede hablar de que el niño usa oraciones. Tiene sintaxis:
sujeto-verbo-complemento. Más adelante comienza con las oraciones
subordinadas y vendrá el momento cuando pueda contar cosas
que pasaron con anterioridad.
rchacon@eluniversal.com
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