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Con "patente de corso" para endulzar generaciones

Una pastelería para que los niños crezcan y recuerden lo que comían

  • Diario El Universal

27/09/2019 12:17 pm

Osmelia Díaz-Granados
Especial para El Universal 

Más de 42 años en el país elaborando y enseñando a generaciones sobre dulces típicos italianos, pasapalos, pizzas, tortas para bodas y todo tipo de eventos. Con productos frescos del día, elaboran sabores infinitos. Son las características del invitado de hoy en nuestra serie "Los de siempre": Pastelería "El Corso", puros sabores de tradición Europea.

"Corso" se refiere a la autorización del gobierno que tenían embarcaciones mercantes europeas y luego americanas, para atacar barcos enemigos. De allí "La Patente de Corso". Todo comienza con un viaje de disfrute y descanso a nuestro país. Partió de Italia y, "hace 42 años vine de vacaciones y ¡todavía sigo de vacaciones!", expresa el propietario, quien trajo una maleta llena de conocimientos pasteleros, se quedó para dar felicidad a nuestros paladares. Desde entonces, se mantiene endulzando vidas de familias enteras con niños que luego vuelven de adultos a recordar, con el mismo sabor, parte de su infancia. Y repiten para sus bodas la torta y dulces de sus celebraciones infantiles. 

Gerenciar una pastelería es brindar momentos dulces. Para su dueño, cerebro creativo de cada producto, es crear cada dulce o salado con esmero para alegrar al comensal. La pastelería El Corso lo tiene muy claro y todo su personal pone en práctica día a día la misma pasión y cuidado en cada elaboración. De allí el éxito sostenido de sus productos durante más de 42 años. 

A la hora del dulce 
Sorprende apreciar las vitrinas repletas de tanta variedad de opciones, entre salados y dulces. Las protagonistas Corso de siempre son: La cola de langosta. Se distingue por lo crujiente de la masa y la textura suave de su crema interior. La torta de mazapán es la reina de las celebraciones. Mención aparte merece el trabajo de catering. Tuvimos la oportunidad de conocer sobre la Sfogliatella: "Es la mamá de la cola de langosta, tiene 600 años de creada y la hacían la monjas benedictinas. Yo las elaboro conservando la receta original", nos cuenta su propietario.


Cuando observamos con calma la actividad de esta pastelería y apreciamos su pasta seca, las milhojas, torrejas, dulcitos variados - nos encantó el cubierto de caramelo- y un sin fin de opciones, vemos el trabajo diario de tantos años. ¿La Clave? "Se necesita mucho amor para cada elaboración; hay que darle tiempo y amor. Nos llena de satisfacción porque, este negocio es para que los niños se acuerden ya de adultos de lo que comían". 

Ellos tienen su patente de Corso para endulzar, pues son dulces sabores para estar entre "Los de Siempre".

La pastelería se puede ubicar a través de las Redes Sociales  como @pasteleria_del_corso. 

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