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Hablan dos buzos que actuaron en el rescate en la cueva en Tailandia

"Hubo un sentimiento de liberación al completar el traslado del último de los atrapados (...) El objetivo era sacar a los niños 'cueste lo que cueste' y lo conseguimos", dice Fernando Raigal

  • AFP

12/07/2018 11:36 am

"Todo era felicidad al verlos salir", recuerda el buzo español Fernando Raigal, que participó en el rescate de los doce niños atrapados junto a su tutor deportivo en una cueva del norte de Tailandia. 

"Mientras los trasladábamos algunos de ellos eran muy pequeños e iban sedados, pero era un alivio escuchar su respiración", describió en una entrevista a Efe tras su regreso a Bangkok, donde reside desde hace unos meses. 

Detalló que efectivamente los niños y el entrenador de fútbol recibieron sedantes "para evitar que entrarán en pánico" durante el rescate y salieron al exterior "inconscientes". 


Rescate de uno de los niños atrapado en la cueva (EFE)

La extracción empezó el domingo 8 cuando sacaron a los cuatro primeros niños; el lunes 9, sacaron otros cuatro; y el martes 10, completaron la operación con los cinco restantes, entre ellos el adulto.  

Recuerda la agencia española que los estudiantes, de entre 11 y 16 años, y el entrenador, de 26, se adentraron en la caverna Tham Luang, en la provincia de Chiang Rai, el sábado 23 de junio tras completar un entrenamiento del equipo de fútbol "Jabalíes salvajes", del que forman parte. Una súbita tormenta inundó parcialmente la cavidad y les dejó atrapados en el interior. La voz de alarma la dio una de las madres al ver que su hijo no regresaba a casa. 


Imagen cortesía de la Marina de Tailandia (EFE)

Raigal, que aprendió a bucear con el Ejército y se especializó en trabajos de alta mar, cumplió 33 años en el interior de la cueva mientras contribuía a los preparativos. Ayudó a colocar los cabos que sirvieron como guía a un grupo de buzos británicos experimentados en inmersiones subterráneas y de los cuales dos encontraron a los desaparecidos en una gruta a cuatro kilómetros de profundidad el 2 de julio: habían pasado nueve días desaparecidos, sin comida y en la oscuridad.  

"Hubo un sentimiento de liberación al completar el traslado del último de los atrapados (...) El objetivo era sacar a los niños 'cueste lo que cueste' y lo conseguimos", dice Raigal. 


Interior de la cueva (EFE)

Último buzo en salir de la cueva cuenta el dramático final  

La electricidad y las bombas para sacar el agua dejaron de funcionar, por lo que salir de la cueva pasó a ser algo imperativo, cuenta el último buzo en dejar la cueva en Tailandia tras el rescate de los doce niños y su entrenador. 

Las cinco últimas personas rescatadas acababan de ser extraídas, el martes por la noche, cuando de repente se escuchó un grito desde el lugar más delicado del recorrido de salida, una galería tubular en donde había que pasar haciendo contorsiones con el cuerpo. 

"El australiano que supervisaba el paso se puso a gritar diciendo que la bomba de agua había dejado de funcionar", explica a AFP Chaiyananta Peeranarong, de 60 años, ex comando de la Armada tailandesa. "Si no se bombeaba el agua en ese lugar sólo se podía salir con una botella de oxígeno", explicó, relatando los últimos instantes de esa dramática evacuación.  

Los últimos buzos se "precipitaron" entonces para pasar por ese lugar en 'T', una pesadilla por lo estrecho. 

Chaiyananta dejó pasar a sus colegas y salió último. Apenas tuvo tiempo de pasar antes de que el lugar quede totalmente sumergido. "El agua ya llegaba a la cabeza, casi al punto en que se necesitaba una botella de oxígeno", contó. 

El ex comando tailandés explicó que la prioridad del equipo internacional de expertos del que formaba parte era asegurarse que los niños no entraran en pánico. Es por ello que algunos fueron sedados y dormidos como lo muestra un video impresionante publicado el miércoles por la noche por la célula de crisis. 


Transportan tanques de oxígeno (EFE)

Entre los 13 principales socorristas están los británicos Stanton y John Volanthen, que son los que encontraron a los niños a cuatro kilómetros de la entrada de la cueva. En ese momento el nivel del agua era muy alto, y el grupo aguardaba sobre una roca rodeada de agua.  

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