Motricidad alterada
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo caracterizado por lentitud de
movimientos, rigidez muscular y temblor en reposo, que se debe a la muerte neuronal. Conozca cómo el paciente puede llegar a alcanzar una óptima calidad de vida. Ysabel Velásquez

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La enfermedad de Parkinson es, a diferencia de lo que se suele identificar, más que temblores incontrolables. Consultamos a Roberto Weiser, presidente de la Sociedad Venezolana de Neurología y a Eduardo Carvallo, psiquiatra y director de Conexión Red de Apoyo Humano, para conocer el mecanismo que desencadena esta progresiva condición, así como las estrategias clínicas para mejorar la cotidianidad del paciente.
Déficit de dopamina
El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa después del Alzheimer. Se trata de un trastorno crónico y progresivo, explica Weiser, el cual se produce por la degeneración y muerte de las neuronas de la sustancia nigra del cerebro, donde estas células nerviosas sintetizan el neurotransmisor dopamina, el cual llega a los ganglios basales para conferir coordinación y precisión a los movimientos. "Cuando no llega suficiente dopamina a los ganglios basales el movimiento no se ejecuta en forma adecuada", afirma el especialista.
Los síntomas normalmente comienzan entre los 50 y 60 años; sin embargo hay Parkinson de inicio precoz presentado alrededor de los 40 años (menos frecuente). Se sabe que es más usual en los varones.
La génesis de la enfermedad, descrita por primera vez por James Parkinson en 1817, no tiene causas identificables. "Se definen múltiples factores que inciden pero no se puede señalar una razón específica. Si una persona trae una predisposición genética y está en contacto con determinados factores ambientales puede desarrollarlo, pero es más correcto señalar que aparece al azar y no hay ninguna causa clara, lo cual la convierte en una enfermedad no prevenible", señala Weiser.
La predisposición genética es determinante en la minoría de los casos. Sólo un 15% de los afectados cuentan con un familiar con Parkinson, en los cuales incluso, apunta Weiser, se han identificado genes que pueden ser responsables de su desarrollo. "El 85% de los pacientes no refieren antecedentes familiares demostrables y sin embargo lo desarrollan, por lo cual se definen como esporádicos o azarosos", precisa.
"En el medio rural hay más Parkinson que en el urbano y se le atribuye al contacto directo con pesticidas e insecticidas utilizados para la fumigación de los cultivos. Sin embargo, no puede tomarse como un determinante", explica Weiser y señala otro factor que se ha listado como posible desencadenante, y es consumir agua de pozo sin hervir, al tiempo que reitera "no hay evidencias concluyentes que llevan a decir que hay que evitar el contacto con este u este otro factor".
Erráticos movimientos
El diagnóstico del Parkinson se basa en la observación del neurólogo. "Hasta ahora no existe una prueba de laboratorio que determine su presencia, es el especialista siguiendo los criterios clínicos establecidos por el Banco de Cerebros de Londres, institución que dictaminó los signos que lo definen ", asegura Weiser.
El síntoma más importante es, a juicio del especialista, la lentitud en la ejecución de los actos motores (bradicinesia). "La persona con enfermedad de Parkinson es lenta para ejecutar sus movimientos; por ejemplo, le cuesta mover la mano, arrastra una pierna, la cara se torna sin expresión, empieza a hablar y se tarda en pronunciar la segunda frase; tardan más tiempo en bañarse, en vestirse, en cualquiera de estas actividades. Esto a su vez se puede acompañar con rigidez en las manos, en las piernas, y de temblor en reposo, en estadios avanzados el tronco se flexiona y se camina con pasos cortos y vacilantes", explica Weiser.

Esperanzas en proceso
El tratamiento farmacológico apunta a suministrar la dopamina faltante al cerebro para mejorar los movimientos lentos y erráticos. "Hasta hoy no existe ninguna molécula que puede detener la progresión de la enfermedad y mucho menos revertirla" afirma el especialista, y añade que la comunidad científica está abocada al estudio para conseguir la cura definitiva, línea en la cual se están probando las células madres "aún sin resultados contundentes para ser consideradas como una alternativa viable".
El concepto de neuroprotección es otra línea de investigación que está dando nuevas luces. "Se trata de estudios que apuntan a cómo se desencadenan los mecanismos de muerte de las neuronas dopaminérgicas, para lo cual es preciso conocer los pasos químicos y enzimáticos por los cuales atraviesa para degenerarse y así actuar con fármacos que detengan el proceso en estadios tempranos".
Comprensión familiar
El diagnóstico debe ser explicado claramente a los familiares pero en un tono delicado, al tiempo que se le debe hace saber al paciente que se trata de una enfermedad crónica que requiere tratamiento farmacológico de por vida, consultas periódicas y fisioterapia. "Tanto el paciente como el entorno familiar deben adaptarse a esta situación nueva".
El paciente de Parkinson, en la experiencia del psiquiatra Eduardo Carvallo, presenta cuadros depresivos debido a los cambios que comportan la enfermedad en el control de los músculos, el habla y la postura, así como por la falta de dopamina. "Debido a la alta incidencia en que ambos estados se presentan juntos, se ha planteado que la depresión puede ser no sólo una expresión más de la enfermedad sino incluso el primer síntoma de esta".
Por ello, al tiempo que se aplica el tratamiento clásico, Carvallo recomienda la atención psicoterapéutica tanto del paciente como de su grupo familiar, orientada a identificar los recursos de adaptación y afrontar el estrés que la acompaña.
PARECE, PERO NO ES |
La enfermedad de Parkinson, por su rigidez y sus temblores, suele confundirse con la Corea de Huntington, también conocida
como "Mal de San Vito".
Ésta última es una enfermedad genética producida por un cromosoma dominante y fue estudiada ampliamente por el médico venezolano Américo Negrette. "Ambas están relacionadas en que son neurológicas, degenerativas y afectan a los ganglios basales, pero la Corea de Huntington no afecta a la zona nigra del cerebro", aclara Roberto Weiser. |
Señas
Sociedad Venezolana
de Neurología.
Colegio Médico del Estado Miranda, calle El Gol, quinta LA 76, El Bosque - Caracas.
Telf.: (212) 731.3093
Eduardo Carvallo, psiquiatra y psicoterapeuta.
Calle Choroní, Qta. Gaya, Chuao - Caracas.
Telf.: (212) 993.5861,
0414-126.2617,
0412-205.7439
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