
En la más reciente Reunión Anual de la Asociación Americana de Urología, celebrada en la ciudad de Chicago, Illionois (Estados Unidos), el doctor Roger R. Dmochowski hizo referencia a estudios preliminares que han sugerido que
la toxina botulínica A (Botox)
podría ser un agente activo contra la llamada vejiga hiperactiva.
Esta condición, común tanto en hombres como en mujeres, se caracteriza por el aumento anormal de la frecuencia urinaria, además de una sensación de urgencia por llegar al baño, la cual puede venir acompañada de pérdida incontrolable de orina (incontinencia).
Según explicó el especialista, la acción del Botox sería la de disminuir la actividad muscular de la vejiga y con ello la función anormal que causa
los deseos continuos e impostergables de orinar.
Aun cuando todavía deben realizarse estudios a mayor escala para probar la eficacia y la seguridad de la toxina botulínica para tratar esta condición, además de obtener la aprobación de la Agencia de Drogas
y Alimentos norteamericana (FDA) para su uso masivo, parece haber un nuevo camino en el tratamiento.
FUENTE: AUA Annual
Meeting Daily News
foto: www.shutterstock.com
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