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| Modelo: SebastianPino |
¡Qué cómico!
Según el sitio www.kidshealth. org, un niño ríe en promedio unas 200 veces al día. Un adulto, apenas de 15 a 18
veces. ¿Qué pasa con el sentido del humor? El estrés, los problemas
cotidianos y las dificultades en general hacen que los adultos se olviden de reír, con lo que los niños podrían ir perdiendo esta sana -y divertida- costumbre.
Ayúdelos a reír:
• Los bebés no entienden de humor, pero reconocen cuando sus padres están felices. Para ellos, lo mejor es hacer ruidos y caras graciosas y luego reír. Por imitación, él también lo hará. Las cosquillas también son una buena opción, así como cualquier situación inesperada (el pañal en su cabeza o hacer como un pato). Lo importante es saber qué le da risa y repetirlo hasta que se canse de sus propias carcajadas. • Cuando empiezan a hablar, las palabras sin sentido o
rimas graciosas son divertidas. Además, incentivan su creatividad y su propia búsqueda del humor. En esta etapa ellos tratan de divertir a sus padres, una oportunidad muy valiosa para reír juntos. • En edad preescolar, las situaciones absurdas son buenas aliadas. Un carro con ruedas cuadradas o un cochino con lentes pueden arrancar una buena carcajada a un niño en esta etapa. • Cuando están en el colegio, las exageraciones suelen ser muy divertidas. Además, ya son capaces de contar chistes sencillos. Además:
• Sea usted un modelo a seguir: cuente chistes, historias absurdas, ríase y haga bromas de las pequeñas catástrofes cotidianas. • Tome en serio el sentido del humor de su hijo. Anímelo a hacer tonterías, a contar chistes, a dibujar cosas graciosas y tenga paciencia mientras lo hace.
• Haga de su casa un lugar divertido. Compre libros coloridos y juguetes simpáticos; ponga música alegre y hágalo ver programas animados que le hagan reír. FUENTE:
www.kidshealth.org
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