Murano universo de cristal
Vidrio, fuego y agua hacen de esta isla uno de los lugares más maravillosos e interesantes del mundo. Alexandra Guevara
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Caminar por las calles de estas cinco islas, pertenecientes a la laguna veneciana y comunicadas por una red de puentes, es retroceder 1.000 años. Así es Murano. Allí, cada lugar nos transporta al pasado, a un secreto que fue resguardado por mucho tiempo como un tesoro por sus habitantes.
La mejor época para visitar estas tierras flotantes es el verano, perfecta para apreciar cómo el agua y el sol se reflejan en cada pieza de cristal producida por nobles artesanos. Ir desde Venecia es muy fácil. Basta con usar el transporte público de la ciudad (el barco de vapor llamado Vaporetto) y en un corto y ameno paseo se llega al esperado destino.
Una vez en tierra, aparecen múltiples talleres que anuncian shows en vivo para los turistas. En ellos pueden encontrarse verdaderos artistas que fácilmente asombrarán a los presentes con sus destrezas para trabajar el vidrio.

fotos: alexandra guevara
Arte de magia
Con una pequeña tribuna y rodeado de visitantes de muchas partes del mundo, con micrófono en mano, un bilingüe nativo, relata todo el trabajo del maestro. Éste último, entre el calor fuerte que emite el horno y con magistral delicadeza, empieza a realizar -en una pasta de sílex y álcalis fundidos- un llamativo objeto. Trabaja la materia del vidrio con gran destreza; se ayuda con un tubo de hierro con agujeros y un par de tijeras, moviéndolo continuamente en sentido rotatorio. Utilizando las tijeras, corta y moldea hasta crear el objeto. Si, por ejemplo, quisiera hacer una copa empezará a soplar el tubo, como resultado se abre la bola de vidrio y como por arte de magia, va delineándose, rápidamente, una hermosa copa.

la técnica de trabajo era
>> un secreto
y se guardaba con la vida |
El maestro tiene que trabajar la materia prima a una velocidad indescriptible, introduciéndola en el horno varias veces para poder seguir moldeándola y mantenerla a una temperatura estable. Una vez terminado el show llueven los aplausos y el maestro, como todo un artista, agradece la ovación, mientras vende algunas de las piezas producidas en ese instante.
Secreto a voces
La manera de procesar el vidrio en Murano ya no es un secreto reservado y exclusivo de los italianos. Pero bien se sabe que, desde la Antigüedad, era un misterio que se pagaba hasta con la vida de quienes guardaran el secreto y se atrevieran a revelarlo. Para el siglo XIII se creó una ley que prohibía a los artesanos vidrieros divulgar la clave de su arte.
Cuenta la historia que los maestros residenciados en Venecia en el año 987 se mudaron a Murano por temor a que las altas temperaturas de los hornos incendiaran la madera con la cual está construida la ciudad. También dicen que era para resguardar el secreto del particular vidrio que se hacía en esta zona; tanta era su importancia porque comercializaban muy bien cada pieza que realizaban con mercaderes de todas parte del mundo y especialmente del Oriente. Cada objeto de vidrio de Venecia tenía reconocimiento mundial, siendo famosa por este arte.
No sólo de vidrio…
Murano tiene otras atracciones aparte del cristal; de hecho, antes de que la ciudad se dedicara al negocio del vidrio solían existir muchas iglesias. La que actualmente se encuentra abierta es la de Santa María y San Donato, con sus mosaicos bizantinos del siglo XII y donde se encuentran -según se dice- los huesos del dragón que mató San Donato. También sobrevive la iglesia de San Pietro Martire, con obras de Tintoretto y Bellini. Cuando se comenzaron a establecer los talleres de soplado de vidrio, la mayoría de las iglesias fueron derribadas para hacer espacio a las casas y las fábricas.
Para cerrar con broche de oro este histórico paseo, después de caminar por sus hermosas calles y haber visitado algunas iglesias es recomendable sentarse en uno de sus cafés al lado del canal, ver a la gente pasar y admirar el paisaje de puentes y casas viejas. Terminará por concluir que Murano es y será sinónimo de elegancia y diseño.

A través de los canales se transportan las piezas de vidrio hechas en las fábricas
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La Iglesia de Santa María y San Donato es una de las mejores muestras del estilo veneciano-bizantino |
| GRAN HALLAZGO |

Los primeros espejos de vidrio fueron inventados en Murano
por dos artesanos, Dominico y Andrea. En épocas remotas, los espejos eran chapas convexas de plata o cobre fundido con estaño, pero en poco tiempo estos espejos de metal se volvían oscuros y opacos por la acción del aire.
Este invento fue uno de lo más extraordinarios, no sólo para el mundo de la estética
sino también para otras
importantes aplicaciones en la ciencia, como la astronomía.
foto: www.shutterstock.com/vikoi
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| MUSEO VETRARIO |
Fundado en 1861, el Museo Vetrario tiene su sede en el palacio Giustinian (construido en el año 700) y ofrece un recorrido a través de varios siglos de historia de elaboración de vidrio y cristal en Venecia. Allí se pueden admirar cerca de 1.000 piezas -algunas pertenecientes a épocas tan
remotas como el antiguo egipto-, además de las que están guardadas en depósito a disposición de los estudiosos. En el primer piso del museo se encuentran los
vidrios contemporáneos, y en la planta baja se exponen las piezas más significativas que salen de los hornos de la ciudad.
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