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Barcelona
con antiguo
y renovado encanto

Antes de que llegue el invierno, camine esta ciudad deliciosa donde conviven huellas del pasado con una vibrante pasión cosmopolita Carmen Isabel Maracara
Barcelona, la Ciudad Condal, como la nombran orgullosos sus habitantes y la identifican las publicaciones turísticas, merece ese adjetivo: los catalanes —el nombre del genticilio de Cataluña o Catalunya— guardan como un tesoro el recuerdo de las Cortes Reales Catalanas, que ya desde tiempos de Jaime I el Conquistador (1208-1276), se reunían convocadas por este monarca del reino de Cataluña y Aragón en representación de los estamentos sociales de la época.
Elegancia, majestuosidad, autogobierno e independencia financiera siempre han acompañado estas tierras, marcadas por la presencia del mar Mediterráneo y a su vez de cara a las montañas que miran al resto de Europa. La personalidad de sus pobladores fue descrita por el escritor Prosper Mérimée: “Si tenéis interés en hablar con gente inteligente, preguntad por Barcelona”.
El modernismo catalán, estilo arquitectónico que se desarrolla en Cataluña y principalmente en Barcelona entre 1880 y 1930, forma parte del sello de distinción de esta ciudad; su impronta se puede palpar todavía en barrios enteros de Barcelona, rejuvenecida desde finales de los ochenta por el impulso de los Juegos Olímpicos de 1992 y los proyectos de rehabilitación con el apoyo de la UE.
La ciudad goza de atractivos envidiables para el turista: playas cercanas para disfrutar el verano, las amplias aceras del Exaimple, un lugar delicioso para caminar, paseo al que se suman Las Ramblas, siempre repletas de visitantes, estatuas vivas, flores, kioscos de periódicos…, el Barrio Gótico, con sus rincones medievales en pie, el Paseo de Grácia, para admirar la impronta del modernismo y los edificios de Gaudí, los parques, las costas, el Tibidabo y el Montjuic para disfrutar de una vista sobre la población.
Barcelona es la capital administrativa y cultural de la Comunidad Autónoma de Cataluña y es la segunda ciudad de España después de Madrid en población. El catalán es su lengua originaria, que convive con el castellano. Su población para 2006, según cifras del INE era de 1.605.602 habitantes.
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| Un paseo que no debe dejar de hacer lo conducirá al pasado romano de la ciudad, ofrecido por el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona |
Huellas romanas
Barcino fue el nombre que le colocaron los romanos a la población, dulce epíteto que pareciera incluir un diminutivo. Hacia los años 15 y 10 a.C., se habría iniciado la población de esta ciudad, en un lugar denominado Mons Taber, una pequeña elevación cerca del mar Mediterráneo, que permitía una excelente vista tanto de la costa como de la naciente Barcino; los viajantes de entonces hacían uso principalmente de la Vía Augusta, especie de carretera que atravesaba toda la Europa en manos del Imperio Romano. Su nombre completo era el de Colonia Iulia Augusta Faventia Barcino.
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| Foto: Cortesia MHCB |
Este pasado ítalo puede palparse aún en numerosos sitios, pero el más emblemático de ellos es el Museo de Historia de la Ciudad, donde se recorre una antigua calle romana, pasadizos, casas. No deje de adentrarse en este conjunto arquitectónico, conformado por varias edificaciones patrimoniales como el Conjunto Monumental de la Plaça del Rei, el Museo-Monasterio de Pedralbes, el Museo-Casa Verdaguer, el Centro de Interpretación del Park Güell, el Espacio Santa Caterina-Centro de Interpretación Arqueológica y el Centro de interpretación Histórica.
De este grupo de edificaciones, en pleno centro histórico de Barcelona, está el Conjunto Monumental de la Plaça del Rei, formado por el Palacio Condal del siglo XI, más tarde Palacio Real Mayor, residencia de los reyes de Cataluña y Aragón en la ciudad; la torre-mirador del rey Martín del siglo XVI; así como la casa Padellàs, un palacio gótico. Pero lo más impresionante es la visita al subsuelo arqueológico de 4.000 metros cuadrados situados bajo la plaza, con restos que van del siglo I a. C. al siglo VIII, que nos permite conocer cómo era la colonia romana y ver el conjunto episcopal de Barcino.
A este museo se puede llegar en metro —tiene cuatro estaciones cercanas— y está muy cerca de la hermosa Catedral de Barcelona. La entrada global al conjunto vale 5 euros —unos 15.000 bolívares al cambio oficial— y tiene entrada gratuita el primer sábado de mes por la tarde.
Mirada al mar
Al final de Las Ramblas, uno de los paseos preferidos por los turistas, se topa uno cara a cara con el Mediterráneo, mar que guarda para sí el olor a salitre, el aliento cálido de la playa. Para los latinoamericanos, impresiona esa vastedad con un color más cercano al gris que al azul, sin el olor penetrante a sal del mar Caribe y gobernado por el frío la mayoría de los meses del año. Sin embargo, el mar es el mar y siempre abrió a los barceloneses las posibilidades de conocer otros mundos, de intercambiar mercaderías.
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| Foto:Cortesía CIM |
En ese paseo la estatua de Colón señala el rumbo a América y más allá, luego de un puente levadizo, uno de los centros comerciales de la ciudad, siempre abierto a los trasnochadores y visitantes de fin de semana: el Maremagnum. Tome note importante de ello, pues los domingos, como en toda España, luego del mediodía, no encontrá sitio abierto para comer, salvo los lugares como estos centros comerciales, autorizados para la apertura permanente. Si quiere conocer previamente las tiendas —botigas en catalán— y otras opciones que ofrece este centro comercial, puede consultar el portal www.maremagnum.es; en metro puede acceder a él desde dos estaciones: Drassanes y Barceloneta.
Pá amb tomaca y otras tentaciones
En las tapas que ofrecen en los bares y restaurantes, casi siempre aparece un sencillo pero delicioso “pasapalo” catalán: pá amb tomaca —pa amb tomàquet en correcto catalán— es decir una hogaza de pan —siempre crujiente— abierta en dos, o cortada en rebanadas a la que se restriega tomate maduro, y se adereza con aceite de oliva y un poco de sal, y en ocasiones puede llevar un toque de ajo crudo. Este “pan con tomate” es el acompañante perfecto para disfrutar de otras tapas más proteicas.
En los embutidos, además del “jamón del país” —lo que en Venezuela llamamos ‘jamón serrano’— una de cuyas variedades más exquisitas es el de Jabugo, está el fuet, oriundo de la zona, concretamente de una población que se llama Vic.
En cuanto al café, aquí hallará buenos lugares para tomarlo con leche, negro o ‘cortado’ —tallat en catalán, lo que los venezolanos llamamos marrón—, una cerveza, que si es de sifón se llama ‘caña’ —en verano puede tomar una clara, que es una mezcla de cerveza y 7Up—, y por supuesto, excelentes locales para tomar un buen vino y la cocina local. El vino lo puede comprar en las bodegas detallado, por litro, con un costo proporcional a la calidad; En esta materia, un paseo por el placer y la cultura vinícola imprescindible es llegar hasta San Sadurní de Anoia, pueblo cercano a Barcelona en donde se originó el cava —cuyo proceso es el mismo de la champaña— donde podrá conocer su preparación mediante visitas guiadas a las bodegas donde lo fabrican, degustarlo y pasear por los alrededores.
La gastronomía catalana es variada y en Barcelona podrá degustar platos que incluyen tanto la impronta de las diferentes culturas que impactaron a la zona, como la influencia de las variadas zonas geográficas que forman la comarca, dando lugar a platos tradicionales reelaborados en la capital: cocina marinera (con pescados de roca, erizos y guisos marineros; de mar y montaña (combinaciones de mariscos con productos del interior), de montaña (platos a base de buey, jabalí, ternera, con incorporación de las setas); cocina del interior (con carnes, quesos, embutidos y productos de la huerta, del bosque y del corral).
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| A lo largo de Las Ramblas se topará con una variedad de esculturas vivientes con las que incluso podrá fotografiarse |
Huellas del arte
Si de algo dispone Barcelona es de sitios para disfrutar el arte: unos 50 museos, espacios al aire libre, eventos, cines de arte y ensayo. Entre los espacios expositivos más importantes está el Museo Picasso, la Fundación Joan Miró y la Fundación Antoni Tàpies. Igualmente, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona ofrece las tendencias más recientes de la plástica y otras formas expresivas, mientras que en el Museo Nacional de Arte de Cataluña podrá contemplar una de las colecciones de arte románico más importantes del mundo.
No podrá conocer del todo esta ciudad si no visita las obras magistrales de
Antonio Gaudí, como el Templo de la Sagrada Familia —iniciado por D.F. de P. del Villar pero continuado a partir de 1891 por el célebre artista—, el Park Güell, la Casa Casa Batlló, y La Pedrera. A la lista se agregan el Museo de Arte Moderno, el Museo de Historia de Catalunya y otros como el de la Cera, de la Erótica, de la Música, del Barca, del Perfume, entre otros.
La ciudad se ofrece íntegra al viajante: buena comida, buen vino, hermosas playas cercanas como Sitges, Salou, Sant Pol de Mar, una excelente oferta para los amantes del arte y de la historia y la correcta amabilidad de los catalanes. El mar, en este caso el Mediterráneo, siempre es una buena excusa para iniciar un viaje…
Un paseo que no debe dejar de hacer lo conducirá al pasado romano de la ciudad, ofrecido por el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona
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| Foto:Archivo |
| Tenga en cuenta |
››El catalán es la lengua originaria de la zona, no se sorprenda
si se dirigen a usted en este
idioma, simplemente aclare
que es extranjero y le hablarán
en castellano.
››Si anda de noche de paseo, una opción para trasladarse
muy económica es el NitBus.
››No compre boletos individuales pues sale más caro, puede adquirir la T-10, que le permite realizar 10 desplazamientos integrados combinando, en cada uno, hasta cuatro medios de transporte.
››Para conocer la ciudad puede optar por el Barcelona Bus Turístic que ofrece una visita guiada por los principales lugares de la localidad, con 44 paradas. La ventaja
es que puede subir y bajar del bus las veces que quiera con el mismo billete.
››También una opción que le ahorrará muchos euros es adquirir la Barcelona Card, que
le permitirá usar gratis cualquier transporte público urbano, entrar en museos, teatros o restaurantes con un descuento de hasta 50%.
››La ciudad posee variadas opciones de alojamiento. Además de las ofertas de su agencia, al llegar allí puede preguntar en la Oficina de Turismo de Barcelona, la que cuenta con un servicio de información y reservas. Si viaja con poco dinero, puede obtener en Venezuela su carnet de alberguista (consulte la página www.ivivenezuela.com, o llame al teléfono 0212- 993.6082. |
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| Por amor a Barcino |
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Del tiempo transcurrido en
tus calles, la nostalgia atraviesa campos llenos de las hojas ocres del otoño, una tarde en Cerdanyola con un árbol que refulgía en el color casi rojo de esta mágica estación.
Añoro las grandes librerías, la anchura de tus aceras donde mi juventud se devolvía, aquellos croissants perfectos de tus pastisserias, el asombro del Mediterráneo al final de las Ramblas, la solidaridad de tus gentes, la sinuosidad del Barrio Gótico con sus muros donde la historia es como un palimpsesto, el mercado de los Encants donde podría hallar siempre algún objeto sorpresivo o el de la Boquería, con sus pimentones amarillos, sus hermosos y frescos pescados colocados a la vista de todos.
Que no daría por volver al apartamento del Clot, con sus tejados siempre llenos de aquellos gatos tan ajenos y tan míos. Y regresar al Paseo de Gracia, contemplar
la majestuosidad del templo La Sagrada Familia de noche, volver a encontrar a los amigos, brindar en La Champañería y pasear por tus playas al final de un domingo. Encontrar el boleto que ya no aparece en mi cartera. |
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