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Con espíritu
de aventura
Frecuentemente confundido, el ecoturismo pretende el disfrute a un bajo costo para el ambiente y con grandes beneficios para las comunidades locales. Aquí le decimos cómo y dónde practicarlo.
María Ángela Valbuena
El turismo representa cerca de 35% de las exportaciones mundiales de servicios y más de 70% en los países menos adelantados (PMA), según cidras de la Organización Mundial del Turismo. La industria reporta grandes beneficios económicos, pero también acarrea graves perjuicios al ambiente: pérdida de la biodiversidad y de los espacios naturales, uso desmedido de los recursos y aceleramiento del cambio climático (se estima que contribuye con 5% de la emisión global de CO2).
En tal sentido, los países firmantes de la Declaración de Davos sobre Cambio Climático y Turismo (Suiza, octubre 2007) acordaron la necesidad de responder rápidamente con acciones específicas y la participación de los gobiernos, las organizaciones internacionales, las redes de investigación y comunicación, los operadores turísticos y los consumidores. Una alternativa viable de desarrollo sostenible la constituye el ecoturismo, frecuentemente confundido con la simple contemplación o la práctica deportiva en escenarios naturales. Se trata, sin embargo, de un turismo ético y de responsabilidad social, que promueve la conservación, tiene bajo impacto ambiental y propicia la participación activa de las poblaciones locales en los procesos de planificación y en la distribución de sus beneficios
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Los ecoturistas pueden contribuir con la protección ambiental siguiendo unas normas básicas cuando viajan y llegan a sus destinos. En el caso de los alojamientos y el turismo rural, el consumidor debe exigir la utilización de productos ecológicos y materias primas naturales renovables, el ahorro de agua y energía, una apropiada gestión de residuos y en general, el respeto al paisaje y cultura local. Otra manera de comprobar la calidad de una oferta turística ecológica es mediante los sistemas de certificación de sostenibilidad o “ecoetiquetas”, expedidos por los organismos internacionales competentes.
Costa Rica, Ecuador y, más recientemente Panamá, explotan exitosamente el turismo “verde” en Latinoamérica. En Venezuela se trata de una actividad incipiente, a pesar de sus recursos naturales: es uno de los 17 países con mayor cantidad de biodiversidad del mundo (todos ellos concentran dos tercios de las especies del planeta). Aquí presentamos algunas alternativas para su disfrute responsable, por los siglos de los siglos.
Hato El Cedral
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| Foto:www.elcedral.com |
Ubicado en los llanos bajos del estado Apure, el hato El Cedral tiene 53.000 hectáreas y una larga tradición de protección de la fauna que allí habita, además de ofrecer excursiones guiadas —en vehículos tipo safari o botes— y cómodas instalaciones para su observación y disfrute. Las marcadas estaciones climáticas brindan dos visiones distintas del reservorio: durante la temporada de lluvias (mayo a octubre) todo es verde y húmedo, las garzas y corocoras están anidando y es la mejor época para ver a los delfines de río, los caimanes y las impresionantes anacondas; durante la sequía (de noviembre hasta abril) los colores cambian y la fauna se concentra en los caños y lagunas, facilitando su contemplación. Osos palmeros, venados, monos, pumas, cunaguaros, chigüires y centenares de aves son algunos de los habitantes de este santuario de la vida silvestre, que cuenta con el espaldarazo de importantes instituciones nacionales e internacionales.
Señas
El Cedral
Caracas: Av. La Salle, edif. Pancho, piso 5, PH, Los Caobos
Telfs.: 781.8995 / 781.1826
www.elcedral.com
info@elcedral.com
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| Foto:Archivo |
Reserva Forestal de Caura
La zona que circunda al río Caura (Estado Bolívar) constituye la mayor reserva forestal de Venezuela: cinco millones de hectáreas con diferentes tipos de bosques, cerca de 400 especies de aves y 200 de mamíferos, entre otros habitantes naturales que conviven armoniosamente con las tribus Sanema (Yanomami) y Yekuana. Un paseo de cinco días a través de la reserva hasta el Salto Para, que divide al alto y bajo Caura, es una excelente oportunidad para disfrutar de la naturaleza y reflexionar sobre el papel de la humanidad.
Los viajeros salen de Puerto Ordaz para cruzar por tierra las sabanas inundables del Orinoco y luego la selva húmeda hasta el pequeño pueblo pescador de Trincheras. Allí abordan una curiara que los lleva río arriba hasta el Playón, un remanso de arena blanca. A tres horas de caminata suave entre orquídeas y bromelias se encuentra el Kuyui Sori o Salto Para: una espectacular caída de agua donde refrescar el cuerpo y el espíritu.
Señas
Akanan Travel & Adventure
Calle Bolívar, edificio Grano de Oro, PB. Chacao
Telfs.: 264.2769 / 266.8663 / 715.5433
www.akanan.com
akanantours@akanan.com
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Observación de aves
La organización de visitas a los parques nacionales y excursiones guiadas dentro y fuera de la ciudad para la observación de aves son parte de las actividades desarrolladas por Audubon, organización no gubernamental sin fines de lucro asociada a BirdLife International. Su interés principal es conocer y proteger las aves y sus hábitat en Venezuela, a través de planes y acciones que involucren a la comunidad.
Nuestro país es el sexto en el mundo con mayor diversidad de especies de aves —unas 1.400— y Caracas, una de las capitales más privilegiadas en cuanto a variedad y cantidad. Pero no es necesario ser un experto en la avifauna; el amor por la naturaleza y el interés en preservar la biodiversidad para las generaciones futuras son suficiente para participar en los paseos y eventos, si bien algunas actividades están reservadas para los miembros de Audubon. Una organización que, más que verde, tiene el colorido de las aves que sobrevuelan nuestro cielo.
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| Fotos:Cortesía Audubom |
Señas
Audubon de Venezuela
Calle Veracruz, edificio Matisco, piso 1, oficina 5, Las Mercedes
Telfs.: 992.2812 / 992.3268
audubon@cantv.net
www. audubonvenezuela.org
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››Cuando esté en un bosque, manténgase siempre dentro de los senderos
››No recoja objetos ni muestras de ningún tipo (flores, semillas, fósiles, rocas)
››Tampoco deje nada detrás de usted, excepto sus huellas
››Evite molestar a los animales, especialmente si están cortejándose, desovando o alimentándose
››Observe el desove de las tortugas marinas sólo con un guía calificado
››No proporcione comida de ningún tipo a los animales
››Nunca compre animales o plantas silvestres
››Adquiera sólo artesanías hechas a base de productos naturales, producidos específicamente para su comercialización o aquellos fabricados con recursos renovables, como la madera
››Contrate guías locales, compre artesanías locales, sea cliente de los hoteles y restaurantes de la zona y apoye los proyectos que benefician a las comunidades locales
››Sea sensible a las tradiciones y cultura local y trate de interactuar con los lugareños
››Apoye los programas de conservación
Fuente: Travel Excellence
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