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Tres días
en Berlín
Una ciudad de contrastes palpita hoy plena de vida: recorra la zona este, donde se aprecian los vestigios de su división política; visite luego la City West y su pasado imperial; y luego disfrute de las obras de renombrados arquitectos. María Angela Valbuena

Quien visita por primera vez la capital germana puede sentirse sobrecogido por su gran escala y sorprendido ante una arquitectura tan maravillosa como heterogénea, reflejo de las épocas del imperio prusiano (opulenta), nacionalsocialista (escueta) y contemporánea (fantástica).
La movida nocturna y cultural es igualmente variada: es posible vibrar al ritmo de la música electrónica en la famosa Tresor o con las poderosas notas de la Filarmónica de Berlín bajo la batuta de Sir Simon Rattle. Una característica de las animadas noches berlinesas: no existe un horario oficial de cierre.
A partir de mayo y hasta septiembre se celebra anualmente el Festival de la Isla de Los Museos, con muestras de cine, música y literatura. En verano proliferan las playas artificiales y los picnics en el parque central de la ciudad, el Tiergarten. Los antiguos patios internos esconden galerías de arte, tiendas y cafés donde podrá deleitarse con una típica tarta frutal, mientras que en los espacios abiertos florecen los lugares para degustar la afamada cerveza alemana. Los domingos hasta las cinco de la tarde, diversos locales capitalinos ofrecen un tradicional brunch, oportunidad para saborear los platos de la gastronomía alemana: salchichas, ensaladas y extraordinarios panes.
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De izquierda a derecha tres maravillas:
la imponente Puerta de Brandenburgo,
el Tiergarten, pulmón vegetal de la ciudad y
la estatua de la Diosa de la Victoria |
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La afamada Antena de la Televisión tiene una plataforma giratoria desde la cual se accede a encantadoras vistas panorámicas de la ciudad |
Día 1
Berlín oriental
La zona peatonal de Alexanderplatz es el centro de Berlín oriental y fue declarada “fuente de amistad entre los pueblos”, prueba de lo cual es su reloj universal. En ella se erige la Antena de la Televisión, visible desde casi cualquier punto de la ciudad y con una maravillosa panorámica de ésta desde su plataforma giratoria de observación.
En las proximidades se encuentran la Marienkirche, la segunda iglesia en antigüedad de Berlín; el Ayuntamiento Rojo, cuyo friso describe la historia de la ciudad desde su fundación y la hermosa Fuente de Neptuno, en la que el dios de los mares se yergue sobre cuatro figuras femeninas que encarnan a los ríos Elbe, Weichsel, Oder y Rin.
Partiendo de la majestuosa avenida Unter den Linden y cruzando el puente Schlossbrücke se llega al casco histórico de Berlín. Allí se encuentran el Palacio de la República de la era socialista y el Domo, la catedral de Berlín, con su cúpula característica.
Sobre el río Spree se halla el conjunto arquitectónico de la Isla de los Museos (Museumsinsel), que alberga excepcionales tesoros del arte clásico y contemporáneo en cinco soberbios edificios: Altes Museum —hogar de la hermosa Nefertitis—, Neues Museum, Alte Nationalgalerie, Pergamonmuseum y Bodemuseum.
Volviendo a la Unter den Linden encontramos la Komische Oper, el Museo Guggenheim, la Antigua Biblioteca, el Teatro de la Opera (Deutsche Staatsoper, bajo la dirección musical de Daniel Barenboim) y la Universidad Humboldt, el último edificio del foro real. Junto a ésta se encuentra la Neue Wache, una pequeña construcción convertida en monumento que aloja en su interior una copia de la piedad Madre con hijo muerto. A su izquierda y de color rosado se alza el Museo Alemán de Historia, la edificación barroca más antigua e importante de Berlín.
Rematando la avenida y como entrada al Tiergarten se encuentra la famosa Puerta de Brandenburgo, que pasó de ser símbolo de la división de la ciudad a emblema de la reunificación alemana. La más bella de las 18 puertas de Berlín se construyó durante el siglo XVIII a imitación del peristilo de la Acrópolis en Atenas, y fue coronada posteriormente con un carruaje conducido por la diosa de la Victoria.
A pocos metros de la Puerta se erige el simbólico edificio del Parlamento (Reichstag), cuya restauración a cargo de Norman Foster incluyó una fantástica cúpula acristalada de acceso público y desde cuya terraza puede disfrutarse de hermosas vistas en todas las direcciones.
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El Checkpoint Charlie representa
un recordatorio de la división del país |
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En el deslumbrante Sony Center
los visitantes quedan gratamente impresionados por su cúpula.
En estas dos imágenes
se puede apreciar en detalle |
Día 2
El nuevo Berlín
Hackescher Markt tiene una singular concentración de edificaciones simbólicas, galerías de arte y muestras de cultura alternativa, restaurantes, cafés y locales para gustos diversos. Allí puede recorrer la Oranienburgerße y empatar luego con la Friedrichstraße, que ofrece marcas exclusivas, centros comerciales y tiendas por departamento como Quartier 205, Quartier 206 y las Galeries Lafayette. Los tres edificios, de estilos muy diversos y sorprendentes en su interior, se comunican por una galería. El banquete arquitectónico continúa en los bloques multicolores del Quartier Schützenstraße, de Aldo Rossi, servido en las calles aledañas.
Más abajo y sobre la Friedrichstraße se encuentra un recordatorio importante de la división del país: el famoso puesto fronterizo Checkpoint Charlie. Una Casa Museo da cuenta de la construcción y caída del muro de 161 km, así como de los increíbles planes de fuga concebidos para traspasar la frontera de la República Democrática Alemana, RDA hacia el territorio de los aliados. Del muro sólo se conservan en la actualidad algunos fragmentos dispersos y una línea que demarca su antigua ubicación.
Si se desvía hacia la Lindenstraße podrá contemplar la resplandeciente edificación plateada del Museo de Cultura Judía (Jüdisches Museum), cuya planta reproduce la forma de una estrella de David despedazada.
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La Filarmónica un magnífico
edificio arquitectónico |
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| El Monumento al Holocausto puede ser transitado por el visitante |
Saltamos a Potsdamerplatz, la zona más nueva de la ciudad, cuyo plan maestro estuvo a cargo de Renzo Piano. Diseño y tecnología confluyen en obras espectaculares como el complejo DaimlerChrysler, con 19 edificios y el SonyCenter, con siete edificios en torno a una plazoleta, cubierta por un alucinante techo que cambia de color. Hablamos de casi 100 mil metros cuadrados que incluyen oficinas, viviendas, hoteles, restaurantes, locales comerciales, salas de teatro y cine. En el SonyCenter se encuentra también el Filmmuseum Berlin.
A pocos minutos y caminando por la Potsdamerstraße hallamos otro conjunto de magníficos edificios: la Filarmónica, la Sala de Música de Cámara y la Biblioteca Estatal —entre las diez mayores del mundo— del arquitecto Hans Schauron; el Foro Cultural, los Museos de Arte Europeo y la Nueva Galería Nacional, última obra de Mies van der Rohe.
Por la Reichspietufer se llega al Bauhaus-Archiv, del propio Walter Gropius, fundador y director de la Escuela de Arquitectura y diseño de vanguardia más significativa del siglo XX. Caminando en dirección a la Puerta de Brandenburgo encontramos el controversial Monumento al Holocausto diseñado por Peter Eisenman, transitable y ¡sorprendente!
Día 3
Berlín occidental
El centro histórico de Berlín Occidental refleja la opulencia de su pasado imperial prusiano bajo el reinado de Guillermo I, en cuyo honor se erigió la Geadächtniskirche (apodada “el diente careado”), símbolo de la City West. La iglesia del siglo XIX fue arrasada durante un ataque aéreo en 1943 y las obras de restauración integraron la ruina a un conjunto arquitectónico con una nueva torre de cemento, que esconde un sugestivo juego de luces sólo visible desde su interior o de noche, cuando es iluminada.
En la aledaña Tauentzienstraße y sobre la franja central, la Berlin Skulptur alza sus cuatro brazos de acero en representación de los cuatro sectores en que fuera dividida la ciudad. Siguiendo hasta la Wittenbergerplatz encontramos los legendarios —y lujosísimos— almacenes KaDeWe.
FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM / THOTONONSTOP/ WALTER BIBIKOWWASS |
Esta iglesia (Geadächtniskirche) es símbolo de la City West. Data del siglo XIX |
Otro punto importante es la estación Bahnhof Zoologischer Garten, adonde arribaban todos los trenes con destino Berlín Oeste. Durante la división de la ciudad y que toma el nombre del Parque Zoológico situado enfrente. Este cuenta con dos exóticas entradas: la Puerta de León (en la Hardenbergplatz) y la Puerta del Elefante (en la Budapester Straße) y es uno de los más grandes y espectaculares del mundo, exhibiendo osos panda entre sus principales atracciones. Al sur del zoológico y cerca de la Geadächtniskirche se observa la Weltkugelbrunne, una llamativa fuente que sirve de antesala al Europa Center. La Breitscheidplatz marca el inicio de una de las avenidas más comerciales de la ciudad, la Kurfürstendamm —o Kudamm—. Centro de la alta burguesía de finales del siglo XIX, pronto eclipsó a la Unter den Linden y aún se hace palpable algo de la rivalidad entre el City West y el antiguo casco histórico.
Un par de kilómetros más adelante encontramos un curioso edificio circular, sede de la compañía teatral Schaubühne, que alcanzó gran reputación bajo la dirección de Peter Stein. Berlín Occidental también tiene su ópera: la Deutsche Oper Berlin, ubicada en el Municipio de Charlottenburg.
Si está por esa zona o dispone de tiempo, vale la pena visitar el Palacio de Charlottenburg, residencia del Rey Federico I y su esposa Sofía Carlota. Puede echar un vistazo a los aposentos reales y otras salas abiertas al público o dar un paseo por los hermosos jardines y sus edificaciones, como el Museo Real de Porcelana.
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| ¿COMO MOVERSE? |
››En red
Las distancias en Berlín son muy largas pero el sistema de transporte público ofrece una red integrada —y bastante compleja— de trenes subterráneos (U-Bahn) y de cercanías (S-Bahn), autobuses, tranvías (las paradas están señalizadas con una H de Haltestelle) y ferry.
››En español
Las máquinas dispensadoras de boletos cuentan al español entre sus opciones idiomáticas y existen pases diarios, mientras que otros son de duración limitada y permiten viajar en una sola dirección. Tenga presente, además, que aun cuando los boletos no son requeridos al abordar o abandonar las unidades de transporte pueden ser solicitados en cualquier momento por agentes de control y su carencia da lugar a multas.
››En bicicleta
Una excelente forma de moverse por Berlín es en bicicleta, ya que la topografía se presta para ello
y existen rutas con señalización adecuada (ciclovías, semáforos, etcétera). Además es posible abordar con ella las unidades
de metro, resultando una
combinación bastante efectiva
y económica.
››En autobús
Para una primera impresión global, recorra los alrededores de las avenidas Unter den Linden y Kurfürstendamm. Las líneas
100 y 200 de autobús funcionan como una ruta turística por
los principales puntos de interés de la ciudad. |
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