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Mi viaje inolvidable
Estados Unidos, Canadá, Italia y la República Checa. Cuatro destinos y cuatro personalidades que abren sus álbumes de fotografías para describir esa travesía que tanto les fascinó, esos recuerdos que tanto atesoran y esas anécdotas que les dibujan una sonrisa. Lorena Meléndez
Enmascarados en Venecia
David Rondón. Locutor , animador y productor musical
Todo empezó cuando comenzó a ver un libro de fotografías de Jaime Ballestas (Otrova Gomas) sobre las fiestas carnestolendas en distintas ciudades del mundo. De inmediato se vio impactado por aquel vendaval de máscaras, telas sedosas, encajes y antifaces que inundan el Carnaval de Venecia. Semanas después, David Rondón partió con su esposa a la ciudad italiana con la intención de quedarse por más de quince días en ese país y aprovechar para visitar Roma
y Florencia.
El locutor afirma que el aire de misterio alre-dedor de esta celebración italiana fue lo que más le llamó la atención. Considera que los trajes y las vestimentas son una suerte de refugio para quienes desean salir a pasear y caminar por una calle sin ser reconocidos: “Ahí puede estar un famoso disfrazado todo el día y tendrá la oportunidad de caminar por donde le dé la gana”.
Para Rondón, quienes se disfrazan en el Car-naval veneciano participan en una competencia sana que forma parte, a su vez, de una tradición muy rigurosa. Desde la media mañana y hasta el final del día los nativos y habitantes de los poblados cercanos llevan su lujosa indumentaria a través de los puentes, callejuelas
y canales asumiendo roles y comportamientos de mediados del siglo XVII.
Uno de los sitios que más impactaron al también animador y pinchadiscos fue la Iglesia de San Marcos. La también conocida plaza San Marcos, frente al templo, alberga cafés y restaurantes que la pareja pudo visitar durante la noche y en donde pudieron ver los disfraces más llamativos y espectaculares.
Cuando Rondón visita una ciudad prefiere irse sin ningún tipo de reservación,
y este viaje, realizado en 2006, es una muestra de ello. Afortunadamente,
a pesar de la temporada, pudo conseguir hospedaje en un céntrico hotel,
cerca del Puente Rialto y tuvo la oportunidad de alquilar un auto para irse de Venecia a Florencia. Su recomendación es acudir a los puntos de información
de los aeropuertos para encontrar ofertas del lugar.
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Quintero entre copas
Frank Quintero. Cantante
Vinos, carretera y restaurantes.
El mismo recorrido que hicieran
los personajes interpretados por
Paul Giamatti y Thomas Haden
Church en la película Sideways
(Entre Copas), lo siguió el cantautor
en 2002 junto a su esposa, la locutora
y escritora Indira Páez, degustando
el néctar de Baco y disfrutando
cada velada sin los apuros
y compromisos que abruman
sus viajes de trabajo. El haber
vivido en Los Angeles durante
unos años le impulsó a regresar
a estos predios en plan de turista
visitando San Juan Capistrano,
Monterrey y El Valle de Molino,
una pequeñísima villa con apenas diez cuadras.
La pareja atravesó Estados Unidos de costa a costa, desde Miami hasta San Francisco, en donde, finalmente, se quedaron cinco días. La travesía incluyó la visita a varios viñedos, hospedaje en pequeños hoteles sin reservación previa y la oportunidad de probar algunas delicias gastronómicas de la zona como la crema de almejas y los mejillones cuello de tortuga.
Una anécdota que recuerda Quintero ocurrió una noche en San Francisco, cuando la pareja decidió visitar algunos clubes de jazz de la ciudad. Luego de caminar varias cuadras, el cantautor encontró un local en donde estaba entrando un grupo de músicos con indumentaria africana. El hecho le llamó la atención y al acercarse se dio cuenta de que una larga cola precedía la entrada al sitio. Decidió aproximarse y, para su sorpresa, lo dejaron pasar junto a su esposa sin hacer la formación. El bar estaba lleno de afroamericanos y esa, cree Quintero, fue la razón por la cual pasó tan rápido.
El viaje lo hicieron en automóvil, tal y como lo prefiere el autor de Química, ya que es una opción que le permite investigar el lugar y cambiar de planes cuando quiere.
Por su profesión, salir de viaje es una tarea bastante regular y cuando lo hace no puede dejar su iPod en casa. Su destino más frecuente es Estados Unidos, adonde se traslada casi todos los meses. Al momento de tomar las ma- letas, recomienda que se recurra a las oficinas o stands de información turística cuando se va a alguna ciudad de Norteamérica o de Europa, pues ofrecen buenas ofertas de hotelería y boletería.
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Siete días en los
dominios de Bohemia
María Elena Lavaud.
Periodista y locutora
Allí estaba, con la Torre de Pisa al fondo
en su viaje de quince años. Luego, dándole
de beber una gaseosa a un burro en México.
Otra en la que está recibiendo el Año Nuevo
en Nueva York. Aunque sus viajes de placer
sólo la sacan de su trabajo una vez al año,
María Elena Lavaud atesora muchísimos
recuerdos de viaje junto a su familia a través
de sus fotografías. Algunas de las páginas
de sus álbumes tienen anotaciones
para precisar lugares y momentoss
en cada travesía.
Después de revisar varias imágenes, encuentra la elegida: ella en Praga posando delante del famoso Puente de Carlos IV, el más antiguo de la ciudad. La visita
la hizo en 2001, durante el mes de diciembre, cuando acostumbra a realizar
estas largas travesías para así disfrutar de destinos con las estaciones frías
que tanto le encantan. La meta, ya cumplida, era llegar hasta Brno, localidad donde habían nacido los bisabuelos de Ivana, la hija de la periodista.
“La idea era buscar algún rastro de ellos”, recuerda.
En este viaje pudo trasladarse en todos los medios de transporte. Un largo vuelo Caracas-Madrid. Luego otro hacia Frankfurt y, de allí, una noche en tren hacia
la capital de la República Checa. Hubo recorridos en carro y en bote.
“Praga es una ciudad antigua pero con contenido moderno. Recuerdo que en cada esquina hay un espacio para el arte”, dice. También rememora un paseo
en una embarcación por el Río Moldava en donde el guía le preguntó su lugar
de procedencia. Cuando supo que se trataba de un grupo de venezolanos,
el anfitrión comenzó a hablar de la telenovela Rubí Rebelde, de la cual era fanático, pues su emisión en esa ciudad acababa de finalizar. “¡Esta es la
última!, venir de tan lejos para que me hablen de Rubí Rebelde”, pensaba
Lavaud mientras le seguían hablando del dramático y de las bellas mujeres
que allí aparecían. Una anécdota que, sin dudas, cuenta entre risas.
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La alegria de viajar
en familia
Emma Rabbe. Actriz
Veinte días pasó la conocida intérprete con su esposo,
Daniel Alvarado, y sus dos hijos en Canadá. El viaje, en el cual también la acompañó su
hermana con su marido
y su nené, se hizo por
razones familiares.
Su padre vive en Ottawa
con todos sus parientes
y ya habían pasado
dos años durante los cuales
la artista no había visto
a su progenitor.
La segunda razón de peso que convenció a la familia de pasar la Navidad y el Año Nuevo fuera del país, algo a lo que no están acostumbrados, fue cumplir uno de los grandes sueños de Alvarado: visitar las Cataratas del Niágara, una de las últimas paradas de la travesía.
“Yo tenía seis años sin ir a Niágara y debo decir, con gran satisfacción, que ahora es un sitio que ofrece espectáculos al estilo de Universal Studios”, cuenta Rabbe. El despliegue de recreaciones turísticas fascinó a grandes y chicos, tanto que, el hijo mayor de la pareja, Daniel Alejandro, piensa recomendárselo a su hermana Daniela como un destino romántico ideal para que pase su luna de miel.
Los chiquillos de la actriz, de siete y cinco años, nunca habían estado en contacto con la nieve, así que fue su primera vez. La noche más especial del viaje fue aquella en la que empezó a nevar. “Todos salimos en pijamas para recibir la nieve en el cuerpo”, recuerda Rabbe, al tiempo que revela que su esposo nunca había visto una nevada, por lo que también estaba tan emocionado como los niños.
“Ver esas sonrisas fue lo mejor. Estábamos como unos muchachitos”, dice.
En vista de su embarazo —para la fecha ya contaba con cinco meses— Rabbe no pudo esquiar ni realizar ninguna actividad que le generase un gran esfuerzo físico. Sin embargo, recibió un susto al resbalarse por unas escaleras. Afortunadamente nada pasó y su barriguita siguió el curso correcto.
Montreal y Québec fueron otras de las ciudades visitadas por la familia Alvarado Rabbe en las navidades de 2006. La reunión familiar y el reencuentro con sus seres queridos fue lo más inolvidable del viaje. Para la artista no hay nada más hermoso que viajar con su esposo y sus niños.
Para los recorridos largos, Rabbe prefiere ir en avión. No es simpatizante de los barcos ni siquiera del ferry, pues se cansa y se marea muy rápidamente. Cuando salen de Caracas lo hacen en carro. Simplemente deciden cual será el destino final y comienzan un paseo deteniéndose en esos lugares en los que merece la pena interrumpir la marcha. “A mí me encanta por tierra”, comenta.
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