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revista Estampas
Caracas, sábado 14 de junio de 2008 
 

Lisboa con Dulce

Recorremos esta hechizante urbe portuguesa con la cantante de fados
Dulce Pontes, quien
nos narra su historia
y la de su ciudad. Ambas corren paralelas a uno y otro lado
del río Tajo

Nacho Montes

Alma de fado en las callejuelas de Lisboa...,
no es de extrañar, tenemos una cicerone de lujo: la cantante lusa que ha conseguido sumergirse en las raíces de la música portuguesa y reinventarla. La voz luminosa de la intérprete de El corazón tiene tres puertas no cabe en ningún estilo.

Tiene el Tajo un significado especial en la infancia y la historia de Dulce Pontes. Nacida en Montijo, una ciudad en el estuario del río, ella miraba hacia Lisboa con ojos de marinera. "Durante años cogía este barco de Montijo a Lisboa para recibir mis clases de danza contemporánea, y después para dar clases a niños (fui profesora de danza).

Desde siempre, Lisboa ha sido para mí el aprendizaje. Mi abuelo, al que conocí a los 16 años porque se fue a vivir a Brasil, era como un Robín de los Bosques, pero de los Mares -sonríe tierna-, y también hacía este trayecto en una fragata. Por eso parte de mi imaginario infantil mira al río y al mar, a ese encuentro de ambos hasta llegar a la Plaça do Comércio de Lisboa. Es un lugar mágico", recuerda ensoñadora.


El centro histórico puede verse desde el aire

Al realizar este trayecto en barco, nos sumergimos en su infancia para apreciar cada uno de esos sueños. Llegar a la Praça do Comércio, con el sol de la tarde, es un regalo. Desembarcamos en el corazón de la capital portuguesa, la Baixa, que se encuentra sobre las ruinas de la antigua ciudad, pues Lisboa quedó prácticamente destruida por un terremoto en 1755. Su planificación urbana, de calles en cuadrícula, se debe al marqués de Pombal, secretario de estado en el siglo XVIII. En la nostálgica Baixa están la mayoría de los grandes monumentos, como el Teatro Nacional Doña María II, la Praça do Comércio y la Praça del Rossio. "Debajo de aquí hay otra Lisboa, una Lisboa hundida que se abre dos veces al año para que podamos ver cómo era antes del terremoto de 1755. Nunca la he visto y me encantaría, aunque me da un poco de miedo", apunta Pontes.
El centro histórico de la Lisboa no enterrada, la que palpita en el punto más occidental de Europa, se compone de siete colinas. Algunas de las calles son tan empinadas que no permiten el paso de vehículos. La ciudad tiene tres funiculares y un elevador, el de Santa Justa, perfecto para 'vigilar' la ciudad desde el aire y ver cómo sus calles se dirigen románticas, como Dulce, al encuentro del mar.


El romántico barrio de Alfama, cuna del fado

Nos quedan por visitar tres barrios mágicos. A Dulce le fascina el de Alfama, cuna del fado, de estrechas calles y repleto de balcones en los que se asoman las mujeres. En este barrio, que sobrevivió milagrosamente al terremoto, se yerguen majestuosos dos grandes símbolos lisboetas: la catedral y el Castelo de sâo Jorge. "Me encanta el Ponte Rialto, un mirador maravilloso sobre el río. También el castillo, desde allí se ve todo Lisboa".

El Bairro Alto es el lugar de reunión de los jóvenes de la ciudad y una de las principales zonas de ocio nocturno. Pasear por sus noches es otro de los encantos que tiene esta Lisboa camaleónica. En la ribera del Tajo se ubica el barrio histórico de Belém. Su principal reclamo es el Mosterio dos Jeronimos, el mejor ejemplo del estilo manuelino, una mezcla de colonial, gótico y renacentista. Y muy cerca se encuentra la espléndida Torre de Belém. Pero no se puede visitar Lisboa sin pasar por aquellos lugares que tanto hablaron de ella en el mundo. El poeta Fernando Pessoa es, casi sin quererlo, un guía espiritual en nuestro encuentro con Pontes.


Barrio Alto ofrece noches de vibrante emoción
para los jóvenes

Al mítico Café Martinho da Arcada venía a escribir. En él nos sumergimos con Dulce: "Antes de ser obligatorio en la escuela, ya leía a Pessoa. Era una pasión. Me encantaba estar aquí y descubrir sus fotos y su historia. Él también tenía alma de marinero. Me gusta venir a tomar café, observar a la gente, el transcurrir de la vida lisboeta. Y al entrar, el café te devuelve al pasado, se mantiene como era antes". Mientras Dulce habla sentada bajo las arcadas de la Praça do Comér-cio, los niños juegan, los turistas pasean, la vida casi se detiene...: "Me sigo sintiendo como esa niña de Montijo que miraba al mar. No quiero perder esa llama. Voy camino de los 40 y quiero llegar a los 93?". Esta 'niña' lo mira todo con infinita curiosidad, como si fuera la primera vez. Se detiene en los puestos, se prueba pendientes, curiosea por los quioscos... En la Praça do Municipio se sube a las esculturas para mostrarnos, sin rubor, a esa chispeante niña que sigue dentro de ella. "Si esta calle fuese mía, la mandaba adoquinar con piedritas de diamante", comenta divertida. Luego mira al río y entona una canción brasileña, sonríe, y la tarde se llena de música dulce, como su nombre, como el vino de Oporto que compartimos.

© PRISACOM, S.A./HACHETTE FILIPACCHI. Derechos de El Universal

Volar a Portugal

Si decide viajar a la maravillosa Lisboa, son varias las opciones disponibles desde Caracas. American Airlines, Air France, Lufthansa, Iberia y Spainair vuelan con una o dos escalas en Miami, París, Frankfurt y Madrid, respectivamente. Por su parte, la
línea aérea TAP/Portugal ofrece vuelos directos, con una y dos escalas (Madrid y Oporto), así como descuentos especiales al finalizar la temporada de verano.

Señas
www.aa.com/espanol
www.airfrance.com
www.lufthansa-venezuela.com
www.iberia.com
www.spanair.com
http://www.flytap.com/Espana/es/Home

 
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