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Corazón
femenino
Aunque es un hecho que los hombres son más propensos a sufrir de un infarto, las mujeres no deben subestimar las enfermedades arteriales coronarias. I. C

Que las mujeres no sufren infartos y que éste es un padecimiento que sólo afecta a los hombres no es más que un mito. Es cierto que los números favorecen al sexo femenino en cuanto a ocurrencia de infartos se refiere, pues mientras cinco hombres sufren de esta patología cardiovascular, sólo una mujer la padece. Esta realidad ha hecho que ellas se descuiden desde el punto de vista cardiológico y muchas veces no consideren el infarto como una posibilidad que puede afectar seriamente su salud o atentar contra su vida.
El doctor Atilio Goitía, cardiólogo e intensivista, sustenta con cifras y verdades la importancia de que la mujer se ocupe de su salud cardiovascular.
Foto: www.ideasstock.com/ Corbis/ Ken Kaminesky
Entendiendo al corazón
Para comprender claramente qué está en juego al descuidar la salud del corazón, es necesario entender algunos conceptos:
››Enfermedad arterial coronaria: Es una afectación prolongada de las arterias coronarias causada principalmente por la aterosclerosis. Estas arterias son los vasos sanguíneos encargados de llevar la sangre al músculo cardíaco. Si no es atendida y controlada a tiempo, esta enfermedad trae consecuencias para el corazón, siendo el infarto y sus consecuencias uno de los mayores riesgos.
››Infarto: Es la necrosis celular del miocardio, producto de la enfermedad coronaria, que muchas veces es mortal.
››Angina de pecho: Es un dolor opresivo que se presenta con el esfuerzo o con el ejercicio y que se calma con el reposo o mediante la aplicación de medicamentos. Una angina de pecho puede ser el anuncio de un infarto.
Los factores de riesgo para desarrollar enfermedad arterial coronaria, ruta probable hacia un infarto, son los mismos en hombres y mujeres. En algunos, sin embargo, hay diferencias que merecen ser mencionadas.
Diabetes
Es un factor de riesgo independiente, conocido y comprobado, tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, según aclara Goitía, la diabetes en el sexo femenino es más poderosa que en el masculino, “pues generalmente en ellas viene acompañada de hipertensión y obesidad, lo que hace que el riesgo se potencie”.
Algunos números confirman esta realidad. “El riesgo de una mujer diabética a sufrir enfermedad arterial coronaria es 5,4 veces mayor que el riesgo en una mujer no diabética. En el caso del hombre diabético, su riesgo a sufrirla es 2,4 veces mayor con respecto al que no lo es”. En pocas palabras: la mujer diabética tiene más riesgo. Igualmente, al comparar grupos de pacientes diabéticos de ambos sexos que han sufrido un infarto, la mujer tiene dos veces más riesgo a reincidir en la patología que el hombre.
Estas cifras se hacen más preocupantes cuando en Venezuela se calcula que existen más de 700 mil personas diabéticas que no han sido diagnosticadas.
Foto: Cortesía Grupo Intenso
Hipertensión
A medida que aumenta la edad se incrementa también la tendencia a la hipertensión arterial, tanto en hombres como en mujeres. Este es un factor de riesgo poderoso, y las cifras lo comprueban: una persona con hipertensión arterial no controlada tiene 10,5 veces mayor riesgo de padecer enfermedad arterial coronaria, e incluso de sufrir un infarto, que los pacientes de ese mismo grupo sin hipertensión arterial.
En este caso, el doctor Goitía destaca una cifra que las mujeres deben anotar. “Una vez controlada efectivamente la hipertensión, el porcentaje de disminución de la enfermedad arterial coronaria en el hombre es de 47 por ciento, mientras que en la mujer es del 18 por ciento”.
Tabaquismo
“Hay una relación clara y comprobada entre el tabaquismo
y el desarrollo de enfermedad arterial coronaria”, explica
el doctor Goitía. Estudios actuales demuestran que fumar
de uno a tres cigarrillos al día aumenta en 2,5 veces el riesgo de desarrollar enfermedad arterial coronaria. Más aún: una persona debe pasar por lo menos dos años de total abstinencia, una vez que deja el hábito de fumar,
para poder estar fuera de este riesgo.
Y aquí unhallazgo: “Aunque la tendencia mundial es a
dejar el cigarrillo, en las mujeres jóvenes este hábito
más bien está aumentando”.
Foto: Cortesía Grupo Intenso
Colesterol
Es uno de los factores que más inciden en la evolución de la enfermedad arterial coronaria y en la posibilidad de un infarto. Afirma el doctor Goitía que el perfil lipídico de hombres y mujeres se mantiene igual hasta los 20 años. Entre los 20 y los 55 años, los niveles de colesterol del hombre están muy por encima del de las mujeres, y a partir de los 55 años, el de las mujeres se iguala (e incluso sobrepasa) al de los hombres. “La explicación de esto puede estar en los cambios que sufre la mujer durante el período de post- menopausia”.
Triglicéridos
Cuando existen otras condiciones que favorecen el desarrollo de una enfermedad arterial coronaria, un nivel de triglicéridos por encima de 150 miligramos por decilitro constituye un factor de riesgo. Pero si este nivel es de más de 400 miligramos por decilitro, ya se considera un factor de riesgo, independientemente de si existen, o no, otras condiciones.
Esta variable afecta por igual a hombres y a mujeres.
Obesidad
Explica el doctor Goitía que el conocido estudio de Framingham señala que los pacientes obesos tienen el doble de riesgo de presentar enfermedad arterial coronaria con relación a los que no lo son.
“En este caso no se refiere únicamente a los kilos de sobrepeso”, apunta el especialista. Se trata también de la distribución excesiva de grasa en la zona entre la pelvis y la cadera. “Cuando se evalúa a un paciente por problemas metabólicos, se mide el diámetro abdominal. Si éste está aumentado (por encima de 100 centímetros en el hombre y de 94 en la mujer) significa que hay un factor de riesgo para obesidad y, en consecuencia, para enfermedad arterial coronaria.
Historia familiar
Explica el doctor Goitía que es común que las mujeres jóvenes que sufren de infartos tengan antecedentes familiares cercanos con este padecimiento.
Y la postmenopausia
El tema de la relación entre la postmenopausia y la enfermedad arterial coronaria merece mención aparte, pues existen muchas teorías y contradicciones alrededor de este punto, que el doctor Goitía considera pertinente aclarar.
“Hasta hace unos años se creía que la mujer postmenopáusica con terapia de reemplazo hormonal estaba protegida contra la enfermedad arterial coronaria, pues es un hecho que el HDL (colesterol bueno) aumenta alrededor de un 20 por ciento con esta terapia, y el LDL (colesterol malo) disminuye un 40 por ciento”. La conclusión obvia fue, por mucho tiempo, que esto bajaba la probabilidad de enfermedad arterial coronaria, siendo el colesterol un factor de riesgo determinante.
Sin embargo, recientes estudios le salen al paso a esta aseveración. Explica Goitía que hoy en día está demostrado que no hay disminución de eventos cardiovasculares debido a la terapia de reemplazo hormonal.
Una alerta válida para que las mujeres postmenopáusicas que recurren a terapia de reemplazo hormonal no se descuiden, aun cuando en efecto sus niveles de colesterol bueno y malo muy probablemente lleguen a los niveles ideales.
Ellas y ellos
Los síntomas de una posible enfermedad arterial coronaria, especialmente angina de pecho y dolores toráxicos o en la boca del estómago, aparecen normalmente en las mujeres entre los 55 y 60 años. “Durante estos años, existen en ellas un sinfín de otros problemas de salud que pueden reflejar los mismos síntomas y pueden confundir, como son la artritis, la osteoporosis, la depresión, la menopausia y el estrés, entre otros”.
Esto, sumado a que la mujer está consciente de que la incidencia de enfermedad coronaria es mucho mayor en el hombre, le hacen atribuir los síntomas a otro padecimiento no cardiológico, muchas veces con el respaldo de su familia e incluso de su médico.
Y es que la realidad no está lejos. Como determinó un conocido estudio estadounidense sobre enfermedad arterial coronaria, el 93 por ciento de los casos de hombres que presentaron dolor toráxico se trataba de un infarto, mientras que en el caso de las mujeres, la cifra llegaba al 72 por ciento.
Sin embargo, esto no debe ser razón para descartar una enfermedad arterial coronaria en una mujer con dolor de pecho o cualquier otro síntoma similar. La detección a tiempo puede salvar a muchas madres, esposas e hijas.
Además de la tendencia generalizada a pensar que los infartos sólo ocurren en hombres, también es una premisa creída como cierta que un infarto en la mujer es mucho más peligroso y con más probabilidades de ser mortal que en el hombre. Una verdad a medias, según explica el doctor Goitía, que merece ser aclarada.
“Lo que sí es cierto es que las mujeres
tienen más probabilidades de complicaciones luego de una enfermedad coronaria y un infarto”. Esto porque –como ya dijimos– pocas veces atribuyen una dolencia a un problema cardíaco, desviando la atención a otras enfermedades. “Ello implica que cuando finalmente llegan a la consulta (o peor aún, a la emergencia) para descartar un problema cardíaco, ya tienen la enfermedad muy avanzada, lo que obliga a hacer más procedimientos, aumentándose las probabilidades de que haya complicaciones”.
Una razón más para que las mujeres estén atentas y piensen con el corazón.
Foto: Cortesía Grupo Intenso
Buenos hábitos
La prevención puede ser la mejor aliada de la mujer para evitar problemas cardiovasculares. Además de no desestimar los síntomas de una posible enfermedad arterial coronaria, el doctor Goitía recomienda ciertos hábitos básicos que pueden marcar la diferencia:
››No fumar.
››Descartar la existencia de diabetes e hipertensión y, en caso de padecerlas, mantenerlas bajo control.
››Optar por el ejercicio. Un régimen orientado médicamente no sólo permite a la mujer bajar de peso, sino que además favorece su metabolismo, le ayuda a producir óxido nítrico, fundamental para el equilibrio del endotelio vascular, y combate la osteoporosis.
››Bajar el colesterol y los triglicéridos y controlar la dislipidemia. Hay personas para quienes un cambio en los hábitos alimenticios es suficiente. Para otras, será necesario recurrir a medicamentos.
››Acudir a un cardiólogo, más aún si está dentro de los grupos de riesgo, para que éste realice una exhaustiva historia que permita controlar, de ahora en adelante, su salud cardiovascular.
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