Pulmones
a menos
Un ambicioso estudio, iniciado en el año 2005, pone la lupa en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una afección
que se está haciendo más común entre las latinoamericanas
y europeas. Irene Carrasquero. Santo Domingo. Enviada especial

Foto: www.latinstock.com.ve / Imane / Image Point / Corbis
Hasta hace pocos años, el estereotipo de una persona con enfermedad pulmonar obstructiva crónica era el de un hombre anciano, enfermo, con tos, cansado y con gran dificultad para respirar. Hoy, este perfil ha cambiado. En América Latina
—así como en Europa—, las mujeres han pasado a engrosar, de forma acelerada
y a la par de los hombres—, la lista de pacientes que diariamente acuden
a clínicas y hospitales tosiendo y sin aliento.
Este creciente protagonismo de las mujeres en lo que respecta a esta enfermedad es uno de los hallazgos preliminares más importantes del estudio GIANT (Greatest International Antibiotic Trial, que traducido al español sería: Mayor Ensayo Internacional de Antibióticos), un importante esfuerzo liderado por Bayer que abarca a unos 49.000 pacientes de ambos sexos, todos afectados por esta dolencia, provenientes de 46 países de Europa, América Latina, Asia y Oceanía.
Con los pulmones disminuidos
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida en español como
EPOC, se caracteriza por una obstrucción de las vías respiratorias debida a bronquitis, enfisema o una combinación de ambas. Los pacientes con EPOC padecen de tos con expectoraciones, tienen dificultades respiratorias y una sensación constante de cansancio o disnea, síntomas que disminuyen de manera importante su calidad de vida. De hecho, se estima que para el año 2020 esta afección se convertirá en la quinta causa de incapacidad crónica a nivel mundial.
La EPOC es una condición con la cual los pacientes viven durante años. Esta enfermedad suele agravarse, de forma esporádica, mediante crisis que pueden ocurrir hasta tres o cuatro veces al año, que entorpecen la rutina diaria y producen trastornos del sueño. Durante estas agudizaciones, clínicamente definidas como exacerbaciones de la bronquitis crónica y casi siempre ocasionadas por infecciones bacterianas, los síntomas de la enfermedad se hacen más dramáticos: empeora la tos, se incrementan las expectoraciones
y disminuye, todavía más, la capacidad respiratoria del paciente.
Hoy en día se sabe que estas agudizaciones,
cuando se hacen frecuentes durante
un año, constituyen un factor de riesgo
de mal pronóstico, que incluso pueden acortar
la supervivencia de los pacientes
que sufren la enfermedad.
Protagonismo peligroso
Según el estudio GIANT, la incidencia de mujeres con EPOC en América Latina es de 48,5 por ciento y en Europa de 43,6 por ciento. Una combinación de dos factores parece ser la explicación: la incorporación del sexo femenino al mercado laboral (tanto en grandes oficinas como en almacenes y fábricas) y, muy relacionada con éste, la creciente tendencia de las mujeres a fumar. “El ambiente en muchos sitios de trabajo no es siempre el más adecuado”, afirma en primer lugar el doctor Marc Miravitlles, médico neumonólogo e investigador del departamento de Neumonología del Hospital Clinic de Barcelona, en España. “El aire en estos lugares está cargado de polvos inorgánicos y humo que aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias, particularmente de EPOC”. Por otro lado, ocurre
que la incorporación de la mujer al mercado laboral conlleva un cambio
en su estilo de vida, en sus relaciones sociales y un mayor riesgo a adquirir el hábito del cigarrillo. “Al incorporarse la mujer al trabajo también lo hace a otras costumbres que antes eran propias del varón, como, por ejemplo, la de fumar”, explica Miravitlles.
Y el tabaquismo es, por sí solo, un factor de riesgo verdaderamente contundente para desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica. De hecho, más de 65 por ciento de los pacientes participantes en el estudio GIANT son o fueron fumadores.
Un dato interesante arrojado por el estudio es que las mujeres asiáticas
son menos propensas a enfermarse de EPOC que las europeas y latinoamericanas, lo cual se debe al hecho de que en los países de Asia la mujer fuma menos, pues socialmente no es tan aceptable como lo es en América Latina
y Europa. Existe otro factor, muy propio de los países latinoamericanos, que está aumentando la incidencia de mujeres con EPOC y que ha llamado la atención de los investigadores del GIANT. Se trata de la exposición al humo de leña utilizado en muchas zonas rurales de América Latina para cocinar o como método de calefacción en épocas de frío.
Pero adicionalmente a que las féminas de América Latina han comenzado a tener un riesgo mayor de desarrollar bronquitis crónica, preocupa el hecho de que en las mujeres la enfermedad se comporta de manera distinta que en los hombres, siendo más agresiva e incapacitante.
Según explica el doctor Antonio Anzueto, investigador y profesor de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, Estados Unidos, la EPOC avanza con mayor rapidez en las mujeres que en los hombres. “Por alguna razón, que hasta ahora no entendemos, hay una predisposición genética que hace que la enfermedad progrese más rápido en ellas”, afirma Anzueto. De hecho, los síntomas en un hombre de 70 años pueden ser los mismos que muestra una mujer a los 55, y ya a esa edad esta paciente va a estar muy disminuida por el problema. “Por ello más mujeres jóvenes están muriendo”.
Día y noche
Todos los estudios que se han realizado
sobre la EPOC (y ahora específicamente el GIANT) han demostrado que tal vez lo que realmente afecta a los pacientes cuando se presenta una crisis, más que la tos y la disnea, es la incapacidad para realizar actividades cotidianas y dormir bien. “El no poder dormir
le ocasiona al paciente serios trastornos
de sueño que lo incapacitan y lo hacen
buscar ayuda”, explica Anzueto.
De allí que una de las principales variables tomadas en cuenta en el GIANT para estudiar
a los pacientes fue, precisamente, la de
los días en que éstos ven trastornada su actividad cotidiana y las noches en que no pueden dormir adecuadamente
debido a una exacerbación de EPOC. “En promedio, los pacientes vieron
afectadas sus actividades rutinarias durante seis días y un deterioro
en el sueño de al menos cuatro noches”, explica el doctor Miravitlles.
Si se toma en cuenta que una tercera parte de los pacientes participantes
en el estudio son laboralmente activos y que, en promedio, han tenido
de dos a tres crisis de la enfermedad al año, se puede calcular el impacto
de estas exacerbaciones en su trabajo, en su vida cotidiana
y, por supuesto, en su salud.
Sin medición
Un dato importante aportado por el estudio de Bayer, y que no deja de sorprender a los investigadores, es el poco uso que se hace de la espirometría en los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, especialmente en América Latina y Asia. Mediante este examen el médico puede conocer cuál es la capacidad respiratoria del paciente y evaluar qué tan disminuida está, con lo cual se le hace más fácil determinar el estatus de la enfermedad y elegir el tratamiento más adecuado. “Llama la atención que tan sólo 22 por ciento de los pacientes participantes se había medido alguna vez su capacidad pulmonar y, en promedio, ésta estaba por debajo de lo normal”, comenta el doctor Miravitlles.
“Es preocupante ver que en cualquier clínica de atención primaria hay un electrocardiógrafo, pero no un espirómetro. Estos últimos cuestan menos y el examen es mucho más sencillo. Hay, además, equipos portátiles que han disminuido bastante de costo en los últimos años”, agrega Anzueto.
¿Puede prevenirse la EPOC?
Aun cuando existen tratamientos sumamente efectivos para controlar la enfermedad pulmonar crónica y prevenir que se repitan las crisis, la gran pregunta es qué puede hacerse, en primera instancia, para evitar que hombres y mujeres
se enfermen y no requieran tratamiento. Y la primera y gran respuesta está en quienes fuman. No sólo ellos están en riesgo de sufrir enfermedades pulmonares, sino también su entorno, que muy probablemente esté formado por personas que no fuman (ni desean hacerlo). “La probabilidad de que los hijos fumen aumenta
si uno de los padres lo hace. Y si ambos tienen el hábito, este riesgo se potencia”, explica María García Guillén, jefa del Servicio Clínico de la Clínica de EPOC,
en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México.
“Por otra parte, el ambiente de trabajo constituye hasta 31 por ciento de los
factores de riesgo para el desarrollo de la EPOC”, agrega. “Si no existiera
el tabaco y hubiera más protección en las muchas empresas del mundo,
no tendríamos este problema. Por eso, prevenir esta enfermedad no es una
labor del médico. Corresponde a las instituciones de salud, a los gobiernos
y a la población en general”.
Dejar de fumar: ¿La solución?
Aun cuando es una realidad que el cigarrillo
es un factor determinante para el desarrollo
de la EPOC, también se sabe que dejar
el hábito cuando la enfermedad está
muy avanzada no es la solución.
“Las estrategias asociadas a dejar
de fumar para combatir la enfermedad
han tenido poco éxito, siendo los
resultados más exitosos cercanos
sólo al 15 por ciento”. Así se lee
en un trabajo publicado
por Plos Medicine, website de la Public Library of Science de Estados Unidos.
Esto sucede si la enfermedad ha progresado mucho, cuando dejar el cigarrillo tiene muy poco impacto sobre su desarrollo y no ayuda a revertir la inflamación crónica de las vías respiratorias. Pero, por el contrario, “dejar el hábito de forma temprana es muy importante, particularmente para aquellos en las etapas iniciales de la enfermedad, en quienes tendrá claros beneficios y reducirá la mortalidad”.
Concluye Peter J. Barnes, autor de este trabajo, afirmando que es necesario entonces hacer investigaciones más profundas sobre otros factores, adicionales
al hábito del cigarrillo, que inciden en el desarrollo de la EPOC, como es la susceptibilidad genética, con el fin de explorar nuevos tratamientos.
Gigante esfuerzo
El estudio GIANT, iniciado en el año 2005 y todavía en curso (se estima que culminará a principios de 2008), fue diseñado para evaluar la repercusión de las exacerbaciones agudas de la bronquitis crónica en pacientes ambulatorios, así como la eficacia y seguridad del antibiótico Avelox, producto desarrollado por Bayer para el tratamiento de esta enfermedad. “Hay una necesidad de estudiar la EPOC, observar su evolución y entender mejor su impacto sobre el paciente”, explica Anzueto. Para febrero de 2007, el GIANT había involucrado a unos 7 mil médicos en el mundo y ya tenía almacenados los resultados de 41 mil pacientes observados.
| A todo pulmón |
›› Actualmente la EPOC es la sexta causa de muerte a nivel mundial y se estima
que en menos de 15 años será la tercera
›› Durante la última década, el número de muertes atribuibles a la EPOC
en América Latina ha aumentado en 65 por ciento
›› Sólo en Estados Unidos la EPOC afecta actualmente a más de 16 millones
de personas
›› La mitad de los pacientes menores de 45 años que participaron en el estudio
GIANT no son fumadores y 50 por ciento de los mayores de 65 años ya no fuman;
sin embargo, todos padecen de enfermedad pulmonar obstructiva crónica
›› De cada 10 pacientes participantes en el estudio sólo dos se han hecho
una espirometría para evaluar su capacidad pulmonar
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