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Respirar es ...
Nada en la vida es más básico —ni esencial— que este acto vital.
Pero esta función tiene, curiosamente, un significado muy
particular para cada quien. He aquí seis opiniones
de distinto aliento. Irene Carrasquero / Fotos: Natalia Brand

Fotos: Cortesía Gabriela Contreras
Carlos Coste, campeón de apnea
... el combustible
Para quien ostenta nueve marcas mundiales y un récord Guinness en diferentes modalidades de apnea, respirar no puede ser cualquier cosa. De hecho, define esa acción como “el principio y el fin”. “La técnica básica de toda apnea es la de respirar. Con ella comenzamos y con ella culminamos”. Pero esta función vital trasciende la disciplina deportiva que practica. A su juicio, es primordial para la vida. “Una persona que no respira bien no es saludable”. Asegura que es fuente de energía. “Es el combustible que me permite trabajar. Sin aire no hay apnea.
Y todo esto va ligado a la respiración. Al respirar mejor tengo más aire, más energía, dispongo de más tiempo y disfruto más de la apnea”.
El secreto de sus logros está en utilizar toda la capacidad pulmonar disponible.
“El 90 por ciento de la gente no sabe respirar, porque sólo utiliza la respiración intercostal”. Pero la apnea requiere mucho más y Coste llega hasta un tercer
nivel: la respiración diafragmática, la intercostal (que es la que todos utilizamos)
y la clavicular. “Todo ello me permite soportar las grandes presiones propias
de este deporte”.
Reinaldo Pacheco, veterinario
... diferente en cada ser vivo
¿Alguna vez han pensado en cuán diferente
debe ser el sistema respiratorio de los animales al del ser humano? Recuerde sólo en lo distinta que es la vida de las aves y los peces, por ejemplo, a la del hombre. “El sistema
respiratorio de las aves está bien adaptado
para el vuelo, pues éste demanda una buena ventilación del organismo”, comenta el veterinario. Y esta demanda se refleja
en la frecuencia respiratoria de estos animales, la cual, a su vez, depende de su tamaño.
“El colibrí, por ejemplo, puede respirar
más de 200 veces por minuto en reposo, mientras que un pavo lo hace alrededor
de unas 10 veces”. Un ser humano adulto,
en reposo, respira entre 16 y 20 veces
por minuto.
Los peces, por su parte, respiran tomando agua. Literalmente. “El agua,
sometida a presión, pasa desde la boca del pez al interior de las cámaras branquiales (situadas a ambos lados de la cabeza), donde se da el
intercambio de gases. Entonces el oxígeno se difunde a la sangre a través
de los vasos sanguíneos de los filamentos branquiales”. ¿Otro dato curioso?
El principal órgano respiratorio de los sapos y las ranas es la piel.
“Sus pulmones son pequeños, con forma de saco simple y poco eficientes”.
Julia Martínez,
neumonóloga
... sinónimo de vida
En contacto diario con la función respiratoria, esta neumonóloga infantil considera que respirar es sinónimo de vida. “Es la acción
que permite llevar oxígeno a los tejidos
y mantenerlos vivos a través de un proceso único que transforma el aire de la atmósfera
en la energía indispensable para vivir”.
Julia Martínez tiene una relación estrecha
con cada uno de los órganos que intervienen
en la función respiratoria: desde las fosas nasales, pasando por la faringe, la laringe,
la tráquea y los bronquios, hasta los pulmones. Su experiencia con variedad de afecciones respiratorias le permite hablar con propiedad sobre lo que todo ser humano debe hacer para mantener su sistema respiratorio
en óptimas condiciones.
“Debemos proteger y conservar nuestro medio ambiente lo más puro y limpio posible, libre de contaminantes, además de alimentarnos bien y velar por un crecimiento sano desde la niñez. Es necesario hacer ejercicios que contribuyan
a fortalecer nuestras vías respiratorias y pulmones, tales como caminar, correr
o nadar y, por supuesto, no fumar. Finalmente, acudir al médico a chequeos regulares y ante la sospecha de cualquier afección”. Palabras sabias.
Pedro Rodríguez, biólogo
...un proceso celular
de generación de energía
Para cualquier mortal, la respiración por
excelencia es la del ser humano, donde interviene el oxígeno como componente
vital. Pero para este biólogo, profesor
del Centro de Microscopía Electrónica
de la Facultad de Ciencias de la
Universidad Central de Venezuela,
la aeróbica (en la que interviene el oxígeno)
es sólo un tipo de respiración. Hay otros,
pero es el del ser humano el más estudiado
y el que todos conocemos. “Se trata de un proceso celular de generación de energía altamente eficiente respecto a otros procesos respiratorios en los que no interviene
el oxígeno”, afirma.
“Los organismos que desarrollaron la respiración aeróbica (entre ellos, el hombre) contaron con una clara ventaja evolutiva en comparación con aquellos que no lo hicieron; de ahí su gran complejidad”. Para Rodríguez, desde el punto de vista estrictamente biológico, la respiración es un proceso relacionado con las células más que con los individuos.
Rafael Clavijo, instructor de yoga
...el control de la energía
“Respirar es energía. Es el motor de la vida”, dice este instructor de yoga, quien prefiere presentarse con su nombre espiritual: Rameshwar Das (Señor Instructor).
“Con cada inhalación se mueve un
universo dentro de nuestro cuerpo.
Se activa la energía interna, llevando
nuevo oxígeno y renovando
las células de cada órgano”.
En cada sesión de yoga que imparte, Clavijo incluye los ejercicios de prana-yama (prana
es energía; yama es control). Se trata,
entonces, del control de la energía. “Con los ejercicios de prana-yama buscamos activar nuestras dos energías: el lado derecho,
que es el lado masculino, del sol y de la
acción; y el lado izquierdo, el femenino, el de la luna y el raciocinio.
Y el centro es un río donde se encuentran siete puntos energéticos: los chakras”.
Para Clavijo, la respiración afecta tanto al ser humano que cualquier estado
de ánimo se va a ver reflejado en ella. En definitiva, “cuerpo y mente se
conectan a través de la respiración”.
Carolina White, triatlonista
...lo más importante
en mi entrenamiento
“El acto de respirar, además de permitirme
estar viva, dice mucho de cómo
está mi estado de ánimo. Si estoy muy
nerviosa (antes de una competencia,
por ejemplo), voy a tener la respiración
bastante acelerada. Por el contrario,
cuando estoy tranquila, respiro más
pausado”. Esta economista de profesión
y corredora por afición afirma que respira
como todo el mundo. “Sin embargo,
he hecho talleres de yoga y meditación
para aprender a estar más consciente
de mi respiración, pues estoy convencida
de que hacerlo adecuadamente
ayuda, no sólo en una competencia,
sino en la vida diaria”.
Aficionada al triatlón desde hace cinco años, White comenta que lo más importante en sus entrenamientos es, precisamente, la respiración. “La idea
es optimizar mi capacidad aeróbica y respiratoria para que, durante la competencia, pueda retrasar al máximo el agotamiento propio de estas
pruebas”. Afirma que se concentra mucho más en su función respiratoria
antes de la competencia que durante ella. “Mientras estoy compitiendo,
respiro de forma automática sin necesidad de pensar en ello. Es algo que el cuerpo me pide”.
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