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revista Estampas
Caracas, sábado 07 de febrero de 2009 
 
foto: www.shutterstock.com/3445128471

¡Mamá, tengo miedo!

Los niños experimentan diferentes temores a lo largo de su desarrollo, siendo el papel de los padres fundamental para ayudarlos a superarlos con cariño, razonamiento y comprensión. Beatriz García Cardona


"Mi hijo tiene miedo
¿Qué puedo hacer?" esta pregunta es formulada continuamente por progenitores con niños de diferentes edades. Y en realidad es un tema que si bien no tiene por qué preocuparnos en exceso, es necesario tener información y herramientas suficientes para enfrentarlo con tranquilidad y racionalmente.

Los temores infantiles poseen diversas caras, porque son muchas las cosas que pueden provocarlos: animales, objetos de la vida cotidiana, fantasmas imaginarios o seres terroríficos inventados por la imaginación de los niños, a partir de lo que ven, oyen y leen.

Sin embargo, el comportamiento ante el miedo tiene siempre la misma estructura: frente a un hecho concreto, el cerebro codifica que existe peligro e inmediatamente y de forma automática, envía una orden al cuerpo para producir ansiedad, que se traduce en: sudoración, taquicardia, palpitaciones, un nudo en el estómago, falta de aire, entre otros trastornos. Esta reacción nos impulsa a buscar una solución para terminar con la situación que nos amenaza. Pero en otras circunstancias la mente se equivoca, no existe peligro alguno que atente contra la vida, sin embargo manda al cerebro las mismas señales de alerta que provocan la ansiedad. Es allí cuando la situación se complica para los pequeños, y es el momento de ofrecerles explicaciones y herramientas adecuadas para que manejen sin mayores problemas estas emociones.

Aprendiendo del miedo
"Resulta imposible que los niños se despojen de todos sus temores -afirma Carolina Ramírez, psicóloga y profesora de la Universidad de Los Andes-, algunos funcionan como límites y pueden ser utilizados de forma positiva como mecanismos de aprendizaje, tales como el miedo a los carros en una calle con mucho tráfico o al fuego de una cocina encendida. Esos temores les permite entender el ambiente que los rodea, de manera que puedan sentirse más seguros a la hora de desarrollar habilidades para afrontar amenazas reales". Pero si sus angustias son excesivas pueden convertirse en una barrera que les impide llevar una vida plena y equilibrada. Por eso es absolutamente necesario ayudarlos a comprender sus temores.

"Los padres constituyen la primera vía para desarrollar la angustia de sus hijos -continúa explicando la especialista- por eso es preciso que conozcan sus propios miedos y reflexionen acerca de sus reacciones, porque son ellos en primera instancia quienes enseñan a sus hijos la existencia de muchos temores y cómo se responde".

Unos padres ansiosos e inseguros tenderán a ver más situaciones riesgosas y por lo tanto a reaccionar de manera exagerada, contando con menos recursos para confrontar una situación de temor específica. Los especialistas recomiendan que los padres con graves problemas de inseguridad deben realizar terapia para aprender a dominar sus temores, de manera de no traspasarlos a sus hijos.

Los más comunes según la edad
Las investigaciones sobre el tema coinciden en que los sentimientos de miedo aparecen y desaparecen de forma similar en la mayoría de los niños: así como cambia la edad, así también cambia el miedo. Entre los dos y los seis años se presenta la mayor cantidad de temores nuevos. Pueden haber vivido experiencias como perderse, ser mordidos, caerse, escuchar comentarios de otras personas o en la televisión. Saben que existen muchas situaciones a las cuales se les teme. Existen algunos miedos universales, los más habituales de acuerdo a la edad son:

• 0 a 6 meses: los niños al nacer tienen pocas respuestas de miedo pero las que tienen son intensas, por ejemplo: un ruido fuerte y repentino, la pérdida de la sustentación o una estimulación muy intensa y cercana.
• 6 meses a 1 año: desarrollan el miedo a los movimientos repentinos a su alrededor, a las altura, a los extraños y a los nuevos espacios.
• 2 a 4 años: aparece el miedo a los animales, al agua, los fenómenos naturales los atemorizan, es frecuente que se aterren con los truenos; a los médicos, al punto de que con sólo ver una bata empiezan a llorar, porque la asocian con vacunas y dolor.
• 4 a 6 años: generalmente es una etapa donde se ponen de manifiesto muchos temores, se mantiene el recelo hacia los animales, particularmente a los insectos y aparece como protagonista el miedo a la oscuridad. Este es uno de los temores que suelen acompañar a las personas hasta que son adultos. Luego, ligado al anterior están los seres imaginarios como brujas, monstruos o fantasmas. También temen a los espacios abiertos o cerrados, a la muerte y a las personas desconocidas.
• 6 a 9 años: miedo al daño físico, al ridículo por ausencia de destrezas escolares, deportivas o sociales. También a la oscuridad y a quedarse solos. Tienen muchas pesadillas porque liberan la tensión del día en la noche y aparecen sus temores reprimidos.
• 9 a 12 años: miedo a accidentes y enfermedades, a catástrofes, a conflictos entre los padres, o al mal rendimiento escolar. Continúa el temor a la oscuridad y les atraen las películas con escenas violentas o de terror, pero después de verlas se quedan tensos y asustados.

Muchos de estos temores son provocados por el ambiente externo, las series televisivas, las historias que se cuentan entre los compañeros. En ciertos casos están fundados en experiencias negativas, por lo que pueden surgir a cualquier otra edad. Esto puede servir de alerta a los padres para identificar situaciones de abuso, por los que puede estar pasando el niño.

foto: www.shutterstock.com / iofoto
Hable con su hijo de las cosas que le asustan y quíteles
importancia, pero sin ignorarlas


Temores focalizados
El objeto de los temores infantiles es muy variado, están aquellos que se caracterizan por estar focalizados en un aspecto particular de la vida cotidiana y los padecen muchos niños con bastante frecuencia, por ejemplo, esta el miedo a
:
1. Perder el control: cosas tan sencillas como aplicarse el champú al bañarse, usar el inodoro, escuchar el sonido de la licuadora o la aspiradora son situaciones que alteran el sistema nervioso en ellos, porque creen que al cerrar los ojos cuando se bañan, pueden ahogarse con el agua, o en otro de los casos como el sanitario, perciben que los va a tragar. Lo recomendable es que el padre o la madre manejen la situación mostrándole razonadamente cómo funciona cada cosa que le genera pánico.
2. Ansiedad de separación: los especialistas coinciden en que es el temor que más cuidado merece. Se define como la preocupación o el temor excesivos de ser separados de familiares o personas con las cuales el niño está más ligado afectivamente. Se cree hay factores biológicos, familiares y ambientales que contribuyen a la causa de este tipo de trastornos. Uno de los desencadenantes frecuentes puede ser el divorcio de los padres o las peleas continuas de estos frente a los pequeños. Es el caso que más traumatismos psicológicos genera, porque sienten que el mundo se les va a acabar.
3. A la comida: algunos menores desarrollan temores muy específicos, como lo son el miedo a morder o tragar la comida. Es importante que sus padres le demuestren de manera concreta, es decir, comiendo, que no existe riesgo alguno. Este miedo se puede identificar cuando el menor tiene preferencia por los alimentos blandos, como la pasta, las frutas o las gelatinas.
4. Los payasos: para enseñarle a manejar esta situación, los expertos recomiendan que el señor que va a disfrazarse lo haga delante del niño mientras que los padres le van explicando cada paso de la transformación.

Estrategias para enfrentarlos
La mayoría de los niños tienen miedo porque se imaginan situaciones sobre las que no tienen control, pero cuando tienen un método que les permite jugar con sus temores, empiezan a controlarlos y a superarlos. Si el pequeño, por ejemplo, puede hacer grande o pequeño su miedo a voluntad, este dejará de tener sentido. Por eso la participación de los padres es imprescindible a la hora de ayudar a sus hijos en esa ardua tarea. A continuación algunas estrategias para enfrentarlos:

• Delimitar la causa: si se puede dividir el miedo en pequeñas parcelas será más fácil dominarlo, a partir de pequeños logros y superaciones parciales. Ofrecerle mecanismos de control imaginarios para que pueda fragmentar el miedo en el futuro, decirle, por ejemplo: "cuando pongas el dedo índice hacia arriba, tu miedo se hará más grande, cuando lo pongas hacia abajo se hará muy pequeño y cuando esté muy pequeño, puedes hacer con él lo que quieras: meterlo dentro de una bolsa y pisarlo".
• Restarle importancia: hablar con el niño de las situaciones que le han asustado y quitarle importancia pero sin ignorarlas. A veces, el miedo puede ser tan intenso que el niño no quiera razonar mientras está sometido al estímulo. En estos casos, será bueno buscar otros momentos del día, cuando esté más tranquilo y poder reflexionar sobre ello y obtener toda la información posible sobre lo que le asusta.
• Enfrentar juntos al problema: si el niño no es capaz de hacerlo solo, intentar enfrentarse con él para que pueda comprobar que realmente no pasa nada. Por ejemplo, si no quiere entrar a oscuras en su habitación, darle la mano y entrar juntos.
• Inventar, distraer: aprovechar la misma imaginación que le produce el miedo, pero en sentido contrario. Es decir, hacer que el tratamiento sea un juego, desmontándole la estructura de sus pensamientos; por ejemplo decirle: ¿Te imaginas a la momia tumbada en una playa, completamente bronceada por el sol, con un sombrero de flores en la cabeza y diciendo "¿cómo estás cariño?" con la voz de Homero Simpsons? Esto seguramente lo moverá a la risa e internamente se le relativizará su temor al personaje en cuestión.
• Premiar el esfuerzo y el logro: cada vez que avance un poquito en la superación del miedo, alabar su valentía y su decisión. Esto le animará a seguir intentándolo y le dará más confianza en sí mismo.
• Ofrecerle información veraz: los temores pueden darse por desconocimiento y por falta de información. Es conveniente avisar al niño, para que se prepare de lo que va a suceder, de manera que la situación no lo tome por sorpresa.

Es importante que los niños enfrenten los miedos de la mano de sus padres, para que estos los ayuden a filtrar y digerir los diferentes estímulos a que se enfrentan cada día. Escuchar, acoger, explicar, aclarar, poner palabras a sentimientos y hechos, contribuye a disminuir y disipar los temores en los niños.

Las fobias

Un miedo es fobia cuando:

» El temor manifestado es desmedido frente a la situación que lo desencadena.
» No está relacionado con estímulos objetivamente peligrosos.
» No puede ser eliminado de forma racional y utilizando la lógica.
» Está fuera del control de quien lo sufre.
» No es específico de una edad.
» Es de larga duración en el tiempo y con fuertes secuelas para el pequeño.
» Obstaculizan el buen desarrollo de la cotidianidad del niño, sobre todo por evitar continuamente las situaciones a las que teme y por sentir un significativo grado de ansiedad.

Cuando esto ocurre, es necesario acudir a un profesional que guíe tanto al niño como a los padres para buscar solución a sus fobias y para que su vida sea más plena y feliz.


Para leer

Existe una buena cantidad de obras que pueden ayudar a resolver o afrontar los problemas relacionados con los temores:

» Marcos ya no tiene miedo. Roser Rius. Madrid: ediciones SM, 2005.

»¡Que miedo! Buenos Aires: editorial Sigmar, 2007.

» Los miedos de los niños. Evi Crotti. Barcelona (España): editorial Planeta, 2005.

»¿Te da miedo la oscuridad? Treesha Runnells. México: editorial Diana, 2005.

» Buenas noches, Gorila. Peggy Rathmann. Caracas: editorial Ekaré, 2003.

» Sapo tiene miedo. Max Velthuijs. Caracas: Ekaré, 1994.

» A qué tienen miedo los niños. Elena Berazaluce P. Buenos Aires: Síntesis, 2003.

» ¡Que miedoso! España: ediciones Anaya, 2001. Colección:
Mi primera sopa.


Conexiones
www.educacioninfantil.com
www.guiainfantil.com
www.pnlnet.com
www.pediatraldia.com
www.abcdelbebe.com
www.ekare.com
www.tecniciencia.com
 
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