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revista Estampas
Caracas, sábado 07 de marzo de 2009 
 
foto: www.shutterstock.com/dmitriy shironosov

¿Ve bien? ¿Cómo saberlo?

La incapacidad del niño para seguir un objeto con la vista y el bajo rendimiento escolar pueden ser indicadores de que algo no está bien. Carolina Velásquez

Poco después de comenzar su primer grado, a Aura Marina le costaba seguir las explicaciones en la pizarra, leer y estudiar. Por más que su maestra la hizo sentar en las filas de adelante, no lograba concentrarse y se distraía fácilmente. Estaba realmente frustrada porque empezaba la escuela con el pie izquierdo.
No pasó mucho tiempo para que los padres de esta niña de seis años fueran citados a la escuela por la docente para informarle que posiblemente su hija padecía de déficit de atención, por lo que debían consultar un especialista para tratar el problema de Aura.

Así comenzó la odisea de esta niña y sus padres por consultorios de psicopedagogos, psicólogos y neurólogos, pero ninguno detectó las causas de las dificultades escolares. Lo que sí lograron fue descartar algún déficit de atención. Las dificultades en la escuela continuaban para Aura, hasta que un día su papá notó que se acercaba mucho al televisor.

Esa señal de alarma los orientó y decidieron llevarla al oftalmólogo, quien le hizo un fondo de ojo y una examen de refracción. "Le diagnosticaron miopía: mi hija tenía una disminución del 25 por ciento de su capacidad visual", recuerda Miguel Hernández.

Casos como el de Aura Marina posiblemente se repiten en decenas de hogares venezolanos. La falta de visión en un niño es un problema que puede ser difícil de diagnosticar y que puede ocasionarle múltiples problemas, como fracaso escolar, exclusión del grupo de amistades o accidentes ocasionados por su escasa visión. Una de las dificultades en cuanto a la detección del problema visual reside en el silencio que pueden guardar los niños.

Ide Paz, médico oftalmólogo del Hospital Coromoto de Maracaibo, explica que un buen porcentaje de las dificultades visuales más comunes en los niños son refractivos, "Son problemas que necesitan ser corregidos con lentes para lograr el desarrollo del ojo".

Evaluación pediátrica
Cuando el niño nace, es el médico pediatra quien tiene en sus manos la responsabilidad de evaluar los ojos del chico. En este sentido, Jenny Planchet, pediatra del Centro Médico Buenaventura de Guatire, asegura que en la primera visita al pediatra "Debemos realizar un fondo de ojo y examinar la morfología de los mismos para verificar que todo está bien. Sin embargo, en el caso de sospechar la presencia de alguna alteración, inmediatamente recomendamos la consulta al oftalmólogo para una revisión ocular más exhaustiva".

Por su parte, Paz coincide con Planchet en destacar la importancia de comenzar los exámenes visuales desde que el niño es un recién nacido, para afrontar posibles problemas. "En el momento de su nacimiento, el 75 por ciento de los niños son hipermétropes, una circunstancia asociada a que el ojo es corto y que normalmente se irá modificando con el crecimiento".

De esta manera, puede considerarse normal que un niño recién nacido tenga hasta tres dioptrías de hipermetropía (ojo más corto que el normal) y que este defecto refractivo vaya poco a poco disminuyendo, tendiendo a convertirse en un ojo emétrope o sin graduación. La decisión de compensar o no la hipermetropía de un niño dependerá de la cantidad de la graduación, de la edad del niño y de si ese defecto refractivo va acompañado de otras situaciones como estrabismo o alteración de la visión binocular.

Por ello, para este especialista es fundamental realizar un examen visual completo para poder descartar ciertas patologías o situaciones que puedan provocar ambliopía u ojo vago (pérdida parcial de la visión). Varias de las causas que pueden producir ambliopía son defectos de graduación muy altos no corregidos, una diferencia importante de graduación entre un ojo y otro y un estrabismo, explica Paz.

Patologías de cuidado

Entre las patologías que pueden interferir en el normal desarrollo del sistema visual del bebé, Sonia Ojeda, médico oftalmólogo de la Clínica Las Ciencias en Caracas, refiere los ojos desviados (estrabismo) y los problemas de refracción, que son una condición donde el ojo no se refracta o cambia correctamente la dirección de la luz, lo que ocasiona que las imágenes se perciban borrosas. "Los errores de refracción pueden causar fatiga en la vista o ambliopía. El tipo más común de error de refracción es la miopía, otros incluyen la hipermetropía y el astigmatismo".

"La miopía es cuando tiene dificultad para ver los objetos lejanos y tiene buena visión cercana; el astigmatismo es como ver desenfocado tanto de lejos como de cerca; y la hipermetropia, tiene mala visión cercana y ve bastante bien de lejos".

Este tipo de "defectos" pueden ser corregidos a temprana edad con lentes. Sin embargo, la especialista aclara que "Pese a que se logre el desarrollo visual del niño, no quiere decir que el mismo no vaya a utilizar lentes más nunca; lo importante es corregirlo, ya que si no el ojo no se desarrolla adecuadamente. Por eso muchas veces sucede que en la adolescencia llegan a la consulta y aunque se les pongan lentes, no ven bien".

Pero no todo está en manos de los médicos. "Los adultos deben estar atentos al comportamiento de sus hijos. Habrá momentos en que resulte sencillo, si el chico se queja de que no ve bien la televisión, o le duele la cabeza, o confunde objetos y colores; pero dependiendo de la edad y de los síntomas será un poco más difícil. Por ello, la recomendación es estar atento si al caminar el pequeño de la casa tropieza con algún mueble, si continuamente está frotándose los ojos, cruzar o entrecerrar los ojos, enrojecimiento y lagrimeo crónico y capacidad deficiente para seguir un objeto", apunta Planchet, quien agrega que un niño que no ve bien puede desarrollar estrabismo.

Chequeo necesario
Tal y como recomiendan los especialistas, para garantizar la salud visual de los niños es necesario llevar a cabo una revisión anual, siendo la primera de ellas durante los 12 primeros meses de vida.

Muchos padres erróneamente piensan que sus hijos deben saber hablar para llevarlos a consulta oftalmológica; pero no tienen porqué, ya que la mayoría de los oftalmólogos utilizan títeres o marionetas como parte del examen para evaluar la vista de los niños más pequeños.

"Para niños en edad escolar resulta necesario realizar un examen visual completo antes del comienzo del primer ciclo. La evaluación de rutina que lleva a cabo el pediatra de forma regular no suple a la necesidad de este examen visual integral realizado por un oftalmólogo", recuerda Ojeda.

Asimismo resalta la necesidad de evaluar cada ojo por separado, ya que puede ocurrir que sólo uno de ellos tenga problemas y si se evalúan los dos juntos "Es muy probable que no se detecte que hay un ojito que no ve bien".

Una parte no muy agradable para los niños, pero fundamental, es la dilatación de la pupila, que se realiza rutinariamente en todos los pacientes sin importar la edad. Este procedimiento permite realizar la refracción, a través de la cual se determina si necesita o no usar anteojos, y un examen detallado de la retina.
¿En qué consiste la dilatación de la pupila? Se trata de paralizar transitoriamente la acomodación visual mediante la utilización de colirios especiales que demoran entre 30 y 60 minutos en hacer efecto, lo que produce una visión borrosa por algunas horas.

Los especialistas coinciden en la importancia de que los padres estén atentos ante cualquier cambio en la conducta de su hijo que pudiera ser un indicativo de algún problema en la visión, que si no se trata a tiempo pudiera terminar dificultando el aprendizaje del niño. Sus actividades, de una forma general, se verán afectadas, lo que puede llevarle a sentirse molesto y rechazado socialmente.

DISTANCIA Y LUZ

» No se ha demostrado que el uso de videojuegos o computadoras produzcan alteraciones de la visión, aunque sí es frecuente la aparición de fatiga producto de la concentración visual que se genera al utilizarlos.

» Para ver la TV o trabajar con la computadora -cuyas pantallas presentan alta luminosidad y bajo contraste- resulta conveniente suavizar el nivel de iluminación del ambiente y evitar de esa forma el estrés de los ojos, eliminando los reflejos o brillos de lámparas y ventanas en la pantalla.

» La distancia adecuada entre la pantalla del televisor y los ojos es de 2 a 3 metros.

» La distancia visual óptima para los trabajos de cerca en la computadora es de 45 a 55 cm, debiendo colocarse la pantalla en un ángulo de 10º a 20º. Además, se deben realizar descansos frecuentes para que la vista no acuse excesivamente el esfuerzo.

» La mejor luz para estudiar es la natural. Cuando se use luz artificial, debe colocarse a la izquierda si es diestro, y a la derecha si es zurdo.


OJO CON EL SOL

La reiterada exposición al sol puede aumentar la posibilidad de que sus hijos sufran de serios daños como la degeneración macular, por lo que resulta oportuno tomar precauciones a edad temprana para proteger los ojos y la delicada piel alrededor de éstos. Protéjalos con sombreros y gorras, y si es posible, con lentes provistos de un filtro protector contra los rayos ultravioleta. También es conveniente humedecer el pelo y refrescar su carita a menudo, para combatir la resequedad.

Señas
• Ide Paz, oftalmólogo. Hospital Coromoto, Maracaibo. Telf.: (261) 757.8469.
• Sonia Ojeda, oftalmólogo. Clínica Las Ciencias, Caracas. Telf.: (212) 661.6762, 662.9680 y 0416-816.4457.
• Jenny Planchet, pediatra. Centro Médico Buenaventura, Guatire. Telf.: (212) 514.3955 y 0414-334.6826.

 
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