El VIH: minuto a minuto
Según cifras del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida), cada minuto, durante el 2007, se infectaron de VIH cinco personas en el mundo. Ya no se trata de ser niño o adulto, hombre o mujer, homosexual o heterosexual. La humanidad debe cuidarse.
Irene Carrasquero - La Jolla
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foto: www.shutterstock.com / Bruce Rolff
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"El primer grupo de riesgo para contraer el virus del VIH es uno: el ser humano", sentencia el doctor Javier Báez Villaseñor, Gerente Médico Senior de Merck, Sharp & Dohme en México.
"Cuando hablamos de VIH/sida no se trata de casos. Son hombres y mujeres, niños, adultos -mayores y jóvenes-, protestantes, católicos, islámicos, budistas, ricos, pobres, latinoamericanos, africanos o europeos".
Unas pocas cifras, tomadas del más reciente reporte de Onusida (Unaids, en inglés), son suficientes para presentar un panorama que hace tan sólo tres décadas no era siquiera una amenaza que se pudiera soñar:
• Para diciembre de 2007, 33 millones de personas en el mundo vivían con el virus del VIH, de las cuales 2 millones eran niños menores de 15 años.
• De estas 33 millones de personas, 22 se encuentran en África subsahariana.
• Se calcula que durante el año pasado 2 millones 700 mil personas adquirieron el virus y dos millones más murieron por su causa.
"Esta enfermedad tiene apenas 27 años entre nosotros y le ha pasado una factura absolutamente inaceptable a la sociedad".
Menos desarrollo, más VIH
Una dramática realidad que golpea a los países en vías de desarrollo (y tristemente, Venezuela es uno de ellos) es que el VIH es más común en sus sociedades que en las de naciones más avanzadas.
Y aquí otro número que respalda la crudeza del horizonte: el 96 por ciento de los casos de VIH en el mundo están en naciones de ingresos medios o bajos. El continente más agredido es África en su parte sur y hay regiones con una prevalencia alarmante, como es el caso del Caribe.
En Venezuela, las cifras reportadas no son tampoco alentadoras. Según explica la doctora Fátima De Abreu, especialista en Medicina Interna e Infectología, desde que comenzó la epidemia (en el año 1981) hasta el 2006 se habían registrado en el país 61.626 casos de sida (manifestación del VIH), según cifras del Programa Nacional de sida. "La población más afectada ha sido la masculina y la edad más común entre 25 y 45 años, aunque se ve una tendencia creciente de jóvenes entre 15 y 25 años". Las relaciones sexuales, como en el común del mundo, se registra como la vía de transmisión más frecuente.
"Además, se estima que por cada caso de sida puede haber entre 10 y 20 portadores del virus de VIH, en quienes aún no se ha manifestado la enfermedad, lo cual implica entre 200 mil y 400 mil personas infectadas, aunque probablemente el número sea bastante mayor".
¿A qué se debe, pues, que los países menos desarrollados sean más propensos al VIH? Báez lo atribuye a una lamentable situación de logística. "No es una cuestión de costo. Aun cuando decidiéramos regalar el tratamiento, la infraestructura y capacidad médica, así como la red de distribución y vigilancia no existen y entonces es mucho más complicado. Por eso hay tanta diferencia en mortalidad entre los países desarrollados y, por ejemplo, el continente africano".

Mujeres a conciencia
A pesar de los evidentes estragos que el VIH/sida está haciendo en todos los países del mundo, parece todavía no haber una conciencia clara del riesgo en la sociedad. "Es como la violencia -comenta Báez-. Se van cerrando los círculos. Antes hablábamos de que habían asaltado a un conocido de un primo, pero ahora lo vamos sintiendo cada vez más cercano".
¿Cuántos de nosotros asocia automáticamente la imagen de un homosexual cuando oye hablar de VIH o sida? Es el pensamiento más común y no por ello, válido. "Si piensas que el VIH/sida es problema de otro, recuerda que para los demás tú eres el otro", apunta Báez.
Es obligatorio en este punto profundizar sobre la creciente incidencia que las mujeres están teniendo en los números relacionados con el VIH/sida. Según las cifras de Onusida, de las 6.300 nuevas infecciones diarias que por VIH se dieron en adultos durante el año 2007, la mitad ocurrieron en mujeres.
Una enfermedad "reservada" hace apenas algunos años sólo para hombres homosexuales, hoy en día está tomando totalmente desprevenidas a millones de mujeres en el mundo, quienes se sienten a salvo por llevar una vida sexual "segura" con una única pareja.
¿Dónde está, entonces, el riesgo? Precisamente en esa pareja, única para ellas pero para quien ella no es la única. Y en América Latina, por razones culturales, esta realidad es mucho más dramática que en otras regiones del mundo.
"La mayoría de las mujeres mexicanas, por ejemplo, tiene una sola pareja. Pero, por el contrario, esa pareja no sólo las tiene a ellas. En las culturas latinoamericanas la sociedad parece no sólo tolerar sino además festejar que el hombre tenga varias mujeres, pero tiende a condenar y aislar a cualquier mujer que se atreva a tener varios hombres", explica Báez.
Y es aquí donde se abre de par en par la ventana al riesgo. Una mujer que ha tenido relaciones sexuales por años con un solo hombre puede estar segura de que ella no lo va a infectar con VIH. Pero no sucede lo contrario. ¿Cómo puede estar ella confiada de que ese hombre no ha tenido relaciones con otras mujeres (u otros hombres) que sí hayan podido infectarlo y ser él portador del virus? Sería el momento oportuno entonces para pedir a esta pareja de siempre el uso de un preservativo. "Pero esto la va a exponer a una mala cara, una serie de terribles críticas, una gran desconfianza por parte de su pareja, a lo mejor violencia verbal y hasta física. En ese sentido, la mujer latinoamericana es mucho más vulnerable que, por ejemplo, la norteamericana, donde hay muchísima más libertad en ese sentido".
Pero además de la influencia cultural, donde está visto que la mujer latinoamericana tiene las de perder, también biológicamente el sexo femenino está en desventaja. Y esto aplica a cualquier país del mundo. En este sentido, las cifras apuntan a que es mucho más fácil y común que el virus del VIH pase del hombre a la mujer que viceversa, debido, básicamente, a la propia constitución de la vagina y al tiempo de exposición de ésta con el semen.
Son entonces las mujeres cotidianas, amas de casa, monógamas, precavidas y conscientes, un grupo de riesgo para contraer el VIH, no por su propio comportamiento, totalmente bajo su control, sino por el de sus parejas, el cual difícilmente pueden manejar.
Juventud… ¿productiva?
Otra cifra que está castigando duramente a la sociedad mundial es la que se refiere a la edad de los hombres y mujeres que se están contagiando de VIH. Es pertinente aclarar que quienes adquieren el virus hoy probablemente se enfermarán, según las estadísticas, dentro de diez o quince años.
"El 45 por ciento de las nuevas infecciones se están dando en personas entre 15 y 24 años", explica Báez. "Estos jóvenes que se están infectando ahora, en diez años deberían estar trabajando, generando ingresos, pagando impuestos, creando una familia, votando en las elecciones y decidiendo el futuro de un país. Pero en lugar de eso, estarán luchando contra una infección que tiene unas implicaciones de salud muy importantes".
Pero además de esta sentencia que amenaza la productividad de muchos países, hay otra realidad que comienza a aparecer, especialmente en continentes como África, donde está la mayor tasa de VIH. "Actualmente existen en el mundo aproximadamente 20 millones de huérfanos. Son niños sanos, sin VIH, pero sin padres porque han muerto a causa del virus. ¿Quién va a cuidar a estos niños?", se pregunta Báez. Parece no haber -hasta ahora- una respuesta.

Vacuna conductual
Muchas esperanzas se han cernido sobre la creación de una vacuna contra el VIH. "Esto está a décadas de distancia", comenta Báez.
Olvidemos entonces, por un momento, la prometedora panacea que implicaría contar con un método que evite el contagio con el VIH. Por qué no centrarnos, más bien, en la más manejable alternativa de cambiar la conducta, especialmente desde el punto de vista sexual, para evitar la propagación del virus. Un solución en manos de cada quien, que no requiere mayores desembolsos económicos pero sí mucho de compromiso y conciencia.
Las principales vías de contagio son (en este orden) la sexual, la sanguínea y la perinatal. "El contacto sexual es la forma predominante de transmisión del VIH alrededor del mundo. La probabilidad de adquirir o transmitir el virus se relaciona con el número de parejas y la prevalencia de infección en la población", resaltan los doctores Julio César Potenziani, especialista en Urología, y la doctora Fátima De Abreu, especialista en Medicina Interna e Infectología, en su libro Infecciones de transmisión sexual en población de alto riesgo: adolescentes y adultos jóvenes.
La primera vacuna conductual es, entonces, asumir un control sobre las relaciones sexuales. Al respecto, Onusida establece lineamientos claros de prevención:
• Mantener la abstinencia, sea retrasando el inicio sexual (en la población más joven) o evitando tener relaciones sexuales con parejas poco conocidas o de las que se desconozca su condición de salud.
• Evitar cambiar constantemente de pareja o ser fiel a una sola, no infectada, que también sea fiel y no tenga comportamientos riesgosos.
• Utilizar preservativos de forma correcta y consistente en cada relación sexual.
En cuanto a la transmisión sanguínea, "el VIH se transmite por exposición parenteral de sangre infectada con el virus a través del uso de agujas contaminadas u otros equipos para inyectarse", los cuales se utilizan básicamente para la inyección de drogas intravenosas. Otra forma de infección por esta vía es mediante la recepción de sangre o productos sanguíneos (como componentes celulares o plasma) no examinados y que provienen de pacientes infectados con VIH.
Aunque pueda parecer una recomendación obvia además de redundante, Onusida propone evitar el uso de drogas inyectables o en todo caso, utilizar para ello jeringas nuevas y estériles. La transmisión por sangre contaminada, por su parte, sólo puede prevenirse recibiendo sangre examinada y libre del virus, lo cual es posible acudiendo a centros clínicos u hospitalarios serios y reconocidos.
La transmisión perinatal, conocida también como vertical, se da desde una madre infectada hacia su hijo, y "puede ocurrir durante la gestación (in útero), al momento del parto (en el intraparto) o en el posparto por amamantar al recién nacido".
La prevención en este caso es la detección temprana de la infección en la madre, lo cual permite un tratamiento oportuno durante el embarazo y disminuye el contagio hacia el hijo. Onusida, además, recomienda recurrir a la cesárea en lugar del parto al momento del alumbramiento y evitar la lactancia materna, siempre y cuando la alimentación alternativa sea aceptable, accesible, sostenible y segura.
"Todas las cifras de VIH/sida en el mundo son el resultado de lo que se hizo bien, lo que se hizo mal o simplemente lo que no se hizo hace diez años", dice Báez. Y concluye: "Si todos adoptamos al menos una (medida de prevención), la epidemia se controla. El problema son los que no aplican ninguna".
GOTA A GOTA |
» En muchos países han disminuido a cero los casos de transmisión de VIH por sangre mediante los controles clínicos y hospitalarios.
» Los medicamentos antirretrovirales disponibles han permitido convertir esta enfermedad en una afección que ocasionaba la muerte en meses a una con la que se puede vivir durante décadas enteras.
» A pesar de que la prevalencia de VIH en el mundo es alta e inaceptable, las nuevas infecciones, según datos de Onusida, disminuyeron en 2007 con respecto a 2006.
» De esta disminución se deriva que el porcentaje mundial de personas que viven con el VIH se ha estabilizado, lo cual -lejos de implicar la solución de la epidemia-, indica al menos que los mecanismos de educación y control están comenzando a funcionar en algunos países.
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Oído al tambor |
» A pesar de que las mujeres están pasando a engrosar la lista de personas con VIH en el mundo, en Latinoamérica la mayor incidencia de infectados sigue recayendo sobre hombres que tienen sexo con hombres.
» En Brasil se concentra aproximadamente un tercio de la población con VIH de América Latina.
» En Perú, las poblaciones indígenas de la región amazónica han registrado una alta prevalencia de VIH.
» En Argentina, para el año 2005, el 80% de los nuevos diagnósticos correspondieron a contagio por relaciones heterosexuales.
» En la región del Caribe, la prevalencia de adultos con VIH fue del uno por ciento en el 2007, la segunda más alta del mundo después de África subsahariana.
» En República Dominicana
y Haití se concentran las tres cuartas partes de la población con VIH del Caribe.
En esta región, el sida es una de las principales causas de mortalidad entre adultos de 25 a 44 años. Cuba y Nicaragua son los países latinoamericanos que registran menor prevalencia de personas con VIH (0,1 y 0,2 por ciento, respectivamente), mientras Guyana y Bahamas muestran las mayores tasas (2,5 y 3 por ciento, respectivamente).
Cifras tomadas del más reciente reporte de Onusida. |
SOLUCIONES |
El VIH se conoce cada vez más. Aunque faltan grandes distancias por recorrer, las investigaciones en materia de tratamientos avanzan poco a poco hacia el ideal.
»¿Dónde estamos?
En la etapa de control. Ya existen los medicamentos que permiten al paciente infectado llevar una vida productiva, plena y funcional.
»¿Hacia dónde vamos?
Posiblemente hacia la cura. La meta es lograr tratamientos que hagan posible que un paciente infectado con VIH deje de tener el virus.
»¿Cuál es el ideal?
La disponibilidad de una vacuna. Aunque faltan décadas para ello, las investigaciones se centran en lograr la fórmula que evite, en definitiva, que las personas se infecten. |
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Fuentes consultadas
• Sexto Taller Anual de la Salud en Latinoamérica y El Caribe. La Jolla, California (EEUU), Septiembre 2008.
• Javier Báez Villaseñor, Gerente Médico Senior de Merck, Sharp & Dohme México. Funcionario del Consejo Nacional para la Prevención y Control del SIDA (Conasida) de México entre 1991 y 1997.
• Fátima De Abreu Nunes, especialista en Medicina Interna e Infectología. Médico Adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Dr. Domingo Luciani.
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