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revista Estampas
Caracas, sábado 06 de octubre de 2007  

Cuidado
con los
intrusos

Parásitos, virus, bacterias y toxinas constituyen una verdadera amenaza para el aparato digestivo de los seres humanos. La Medicina contempla más de 250 enfermedades con origen en la contaminación de alimentos. A continuación sólo algunas de ellas Yuly Belle Youssef G.

Múltiples virus, bacterias y parásitos producen la irritación e inflamación del intestino y del estómago. Víctor Bracho, médico gastroenterólogo, explica que,
en la mayoría de los casos, el mecanismo de transmisión es el llamado fecal-oral, que ocurre cuando se ingiere agua o alimentos contaminados con materia fecal
(la incidencia es mayor donde existen sistemas cloacales deficientes, cuando
la defecación de animales se produce en lugares que están en contacto con
los alimentos  —agua de riego, sembradíos—, o, sencillamente, cuando no hay medidas de higiene adecuadas y, por ejemplo, se llevan las manos sucias y contaminadas a la boca o a los bocados que se consumen). La ingestión de alimentos insuficientemente cocidos, como suele suceder con carnes o huevos,
o el contacto de alimentos crudos con cocidos (llamada contaminación cruzada) son también mecanismos de transmisión comunes. También lo es
el contacto entre una persona infectada y otra sana.

Las infecciones intestinales se ubican entre las enfermedades de mayor incidencia en el mundo y con un alto índice de mortalidad. El síntoma más frecuente es la diarrea, pero ésta puede venir acompañada de náuseas, vómitos y dolor abdominal. La complicación se genera tras un cuadro de deshidratación, ocasionado por la diarrea profusa mal tratada, que puede poner en peligro la vida del paciente. “Los niños, especialmente los lactantes, los adultos  de la tercera edad, las personas con enfermedades crónicas y los viajeros son más vulnerables a las complicaciones de la diarrea, una de las cuales es el desequilibrio hidroelectrolítico, es decir, la pérdida de líquidos y electrolitos, que produce la  deshidratación, lo que descompensa todo el equilibrio homeostático”, explica Alejandro Rísquez, médico pediatra y epidemiólogo.

“La probabilidad de contraer una infección intestinal depende de la virulencia del agente patógeno ingerido y de su cantidad; también influyen factores propios del paciente como la edad, la inadecuada higiene personal, la disminución en la secreción de ácidos gástricos, menor motilidad intestinal, alteración de la flora intestinal habitual o un estado inmunodeprimido que puede aumentar la susceptibilidad a la infección y potenciar su gravedad”,  señala Rísquez.
A continuación, algunas de las infecciones gástricas más comunes, clasificadas de acuerdo con la naturaleza del agente patógeno que las causa.

Infecciones por virus

 

• Rotavirus:
Es la principal causa de gastroenteritis
grave (diarrea aguda) infantil en todo el mundo.
Los más afectados son los niños menores de
dos años, y es altamente contagioso.
Su transmisión es oral-fecal, por alimentos
y agua contaminada. La conocida vacuna
contra el rotaivirus el altamente eficaz en
la reducción de los riesgos de infección.
Se aplica vía oral (gotas) y se requieren
dos dosis antes de los seis meses de edad.

•Astrovirus: Produce gastroenteritis en niños y en ancianos. Se han registrado brotes en instituciones como escuelas, hogares para ancianos y salas de hospital.

•Calcivirus humanos: Son responsables de brotes de gastroenteritis en adultos
y niños, y están asociados a la ingestión de agua y alimentos contaminados, especialmente mariscos crudos.

•Norwalk: Común en niños en edad escolar, pertenece al grupo de los calicivirus, que es conocido por causar epidemias de gastroenteritis en adultos comúnmente asociadas a contaminación del agua, alimentos, pescados y mariscos. Las infecciones por este tipo de virus son menos severas que las del rotavirus en los niños, pero son más serias en los adultos. El virus se puede presentar en cualquier época del año, aunque es más frecuente en el invierno y también después de inundaciones que dan como resultado contaminación del agua.

Infecciones por bacterias



• Infección por Escherichia coli:


La responsable de la llamada “diarrea del viajero”
es la E. coli, que se encuentra en las carnes mal cocidas, principalmente hamburguesas, y en la
leche cruda y productos agrícolas. Dolor
abdominal difuso tipo cólico y, sobre todo, 
diarrea,  pueden denotar su presencia.

•Listeriosis: Producida por la bacteria Listeria monocytogenes, es una enfermedad relacionada con el consumo de alimentos lácteos y productos cárnicos que han sido congelados durante mucho tiempo. Las mujeres embarazadas y los recién nacidos son quienes tienen riesgo de contraerla, mientras que el resto de personas no corren peligro. Sus síntomas son
similares a los de una gripe.

•Salmonelosis: La enfermedad que provoca la Salmonella es quizás la más conocida y una de las más temidas en los meses de calor. Los productos con más posibilidades de contener Salmonella son la carne (principalmente el pollo), el pescado, los huevos, los lácteos y sus derivados. Cuando se consumen estos productos crudos, los riesgos de contaminación son altos, mientras que si se cocinan durante unos minutos a temperaturas altas, la bacteria desaparece. Diarrea, fiebres y dolores abdominales son los síntomas.

•Shigelosis: Distintos tipos de bacterias denominadas Shigella son los responsables de esta patología. Aunque son las malas condiciones higiénicas (heces) las que favorecen su presencia, en algunos casos la transmiten los alimentos como ensaladas, leche y también el agua contaminada.

•Staphylococus aureus: El nombre corresponde a una bacteria que produce
una toxina causante de vómitos al poco tiempo de ser ingerida. Se encuentra en alimentos cocinados con alto contenido en proteínas, como el jamón cocido, ensaladas, productos de pastelería y productos lácteos.

•Yersiniosis: Causada por la bacteria Yersinia enterocolítica, esta enfermedad se caracteriza por diarrea y vómitos. Se transmite a partir de productos derivados del cerdo, productos lácteos y agrícolas.

•Campilobacteriosis: Es una enfermedad
infecciosa ocasionada por bacterias del género Campylobacter, y constituye la causa más común
de diarrea en Estados Unidos. Su origen se
encuentra en las carnes y pollos crudos o mal cocinados, la leche no pasteurizada y en el
agua sin tratar. Sus síntomas comprenden,
además de diarrea, dolor de estómago
y fiebre.

Infecciones por parásitos

•Amebiasis: Es causada por el parásito Entamoeba histolytica. Común en áreas tropicales donde hay hacinamiento y malas condiciones higiénicas, se puede transmitir a través de los alimentos, especialmente verduras, y el agua contaminada.

•Giardiasis: La giardia lambia   se suele transmitir por agua y alimentos contaminados. Las personas pueden contagiarse con giardiasis al tragar agua no tratada de lagos, ríos, arroyos, piscinas de natación y otras fuentes de agua contaminadas por animales o personas infectadas. Dolor de cabeza, náuseas, diarrea
y pérdida de apetito son los síntomas más comunes
de esta enfermedad.

•Teniasis: Esta patología está provocada por la conocida tenia o solitaria.
La infección se adquiere al comer carne cruda o poco cocinada de animales infectados, generalmente reses y cerdos. No presenta síntomas.

•Triquinosis: Está originada por el parásito Trichinella spiralis. Se adquiere
por el consumo de carne mal cocida, fundamentalmente de cerdo. Según unos científicos estadounidenses, este mal, que se caracteriza por fiebre, vómitos y dolores musculares, fue el que acabó con la vida de Mozart.

•Anisakiasis: Es producida por el parásito Anisakis, alojado en peces, especialmente de aguas frías. Se adquiere por el consumo de pescado crudo, marinado, ahumado en frío, escabechado o poco cocinado. Cuidado con el sushi.

•Toxoplasmosis: El Toxoplasma gondii   es el que causa esta enfermedad, que puede producir desórdenes del sistema nervioso central y que tiene su origen en las carnes de cerdo, cordero o vaca mal cocinadas.

Infecciones por toxinas

•Botulismo:
Es causado por la toxina liberada por la bacteria Clostridium botulinum, que produce falta de actividad motora reversible. Entre los alimentos más expuestos a la contaminación suelen encontrarse las verduras enlatadas en casa, además de los productos
derivados del cerdo (jamón curado, entre otros) y el
pescado crudo o ahumado. El botulismo también se
produce cuando la bacteria entra al organismo a través
de una herida abierta y produce la toxina en el interior de ésta.

 

No se deshidrate

Según los especialistas, el tratamiento para la diarrea consiste en reemplazar, a través de soluciones orales o intravenosas, los líquidos y electrolitos (sal y minerales) perdidos. Se recomienda consultarle al médico antes de utilizar cualquier medicamento antidiarreico. Se deben tomar medidas de cuidados personales para evitar la deshidratación, como ingerir abundante agua y bebidas electrolíticas.

 
Reglas doradas

En las infecciones intestinales, la prevención es la mejor medicina. Rísquez señala algunas medidas: Comprar alimentos frescos, cocinarlos bien, preservarlos crudos en el congelador, lavar las hortalizas con agua limpia y vinagre, consumir los alimentos recién preparados, evitar el contacto de los crudos con los cocidos, lavarse bien las manos antes de manipularlos y después de usar el sanitario, mantener limpias todas las superficies donde se cocina, proteger los alimentos contra los roedores, insectos y otros animales, disponer de agua potable para su preparación. En cuanto al agua que se ingiere, no se debe consumir directamente de la tubería o el grifo. Sólo el agua filtrada garantiza su potabilidad. “Cuando estemos fuera de la casa o el hotel y no conozcamos el origen del agua, sólo debemos consumir agua embotellada o envasada, o bebidas preparadas con agua filtrada o previamente tratada. El hielo lo podemos consumir sólo si proviene de agua potable. En caso de ser necesario consumir agua no confiable, debemos hervirla previamente durante al menos 10 minutos. También se recomienda su tratamiento con cloro comercial incoloro —como desinfectante— aplicando aproximadamente una gota por cada vaso de 250 cc”, indica el médico.

 
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