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revista Estampas
Caracas, sábado 06 de octubre de 2007  

Gastritis
Irritación
permanente

Acidez, molestias estomacales, náuseas
y vómitos son síntomas de esta enfermedad
que sí tiene cura, siempre y cuando
se regularice el
sistema de las
comidas, se cumpla
con el  tratamiento
y se intente llevar
una vida más
armónica.
En caso contrario, podría transformarse
en hemorragias
gástricas severas
e, incluso, dar paso a células cancerígenas.
Liana Calderón

Fotos: Archivo

Esta dolencia es hoy tan común como el estrés. La gastritis es considerada por muchos como una enfermedad irrelevante, pero sólo quien la padece puede dar detalles del cúmulo de malestares que engloba y que hace de la existencia cotidiana, especialmente a la hora de sentarse a comer, una verdadera odisea.

La gastritis es una inflamación de la cámara gástrica que puede afectar sólo una parte del estómago o  extenderse por toda la esfera. “Las causas son idiopáticas: abuso de bebidas embriagantes, de analgésicos (aspirina, piroxicam, indometacina) o la infección por Helicobacter pylori. Por intermedio de una endoscopia del aparato digestivo superior se puede determinar si se sufre de esta dolencia”, explica el especialista en gastroenterología, José Miguel Velásquez.

Velásquez agrega que al momento de realizar la endoscopia se toma una biopsia del antro, y el médico patólogo determinará si el paciente sufre de gastritis por infección de la bacteria Helicobacter pylori. “Existe otra manera de identificar la infección a través del test de la urea.  Luego de que el paciente cumpla con el tratamiento, y se requiere verificar si la bacteria ya no está alojada en el organismo, se procede a realizar el test no invasivo del aliento, que arrojará si hay ausencia de ureasa (enzima degradadora de urea) en el tubo gastrointestinal humano sano”.

Clínicamente hablando, la persona que sufre de gastritis puede experimentar ardor o dolor en el epigastrio, acompañado de náuseas y mareos. Es frecuente encontrar síntomas relacionados con el reflujo gastroesofágico, como la acidez de estómago. “Existen muchas causas de gastritis, las más comunes son el alcohol, los medicamentos como la aspirina y los antiinflamatorios —ya que actualmente se abusa de los analgésicos—, el tabaquismo y el estrés”, concreta Velásquez.
También se puede desarrollar una gastritis por causas menos comunes: trastornos autoinmunitarios (como anemia perniciosa), reflujo de bilis hacia el estómago (reflujo biliar), ingestión de sustancias corrosivas o cáusticas (como las sustancias tóxicas), exceso de secreción de ácido gástrico (como el ocasionado por el estrés) e infección viral, especialmente en personas con un sistema inmunitario débil. 

Nadie se escapa

Aunque popularmente se cree que la gastritis es un mal que afecta sólo a los adultos y es causado por el estrés, mal carácter, disgustos fuertes o comidas condimentadas o infección por la bacteria Helicobacter pylori, cada día aumenta el número de niños, especialmente en edad escolar, que tienen síntomas de gastritis, debido a una deficiente alimentación: adicción por las papas fritas, pizzas, refrescos y chucherías, en general.

“En la actualidad los trastornos alimentarios y la ingestión de alimentos irritantes han desencadenado problemas de colitis y gastritis en los menores, debido a que son los mismos padres los que les dan a sus hijos este tipo de productos. Pero algo que algunos desconocen es que los niños también son víctimas del estrés cotidiano. He tenido pacientes que de verdad se han ‘tragado’ el divorcio de sus padres o que viven en estado permanente de ansiedad”, relata Velásquez.

La gastritis en los menores requiere tratamiento médico para impedir la acidez, paralelamente a un cambio sistemático en el manejo de las emociones por parte del grupo familiar. “Cumplir con los horarios de trabajo, mantener el hogar y, al mismo tiempo, tener espacio para la familia es un estilo de vida que ha obligado a los venezolanos a comer a deshoras y vivir constantemente momentos de estrés que pueden ocasionar severas enfermedades, entre ellas la gastritis”.

El aumento de los casos de gastritis en nuestra población ha sido comprobado en un estudio realizado en el año 2006 por la Sociedad Venezolana de Gastroenterología (SVG), en el cual se reporta que esta enfermedad es el primer motivo de consulta gastroenterológica tanto en los centros de salud privados como en los públicos.

Aliados en la batalla

Para evitar la gastritis ocasionada por la bacteria Helicobacter pylori, la cual se contrae por la ingestión de agua y alimentos contaminados, se aconseja no comer en la calle y lavarse las manos antes y después de ir al baño.

La persistencia de esta bacteria en la mucosa gástrica puede hacer que el individuo tenga alta probabilidad de sufrir cáncer de estómago. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado a esta bacteria como carcinógeno tipo “I”. Así lo explicó la doctora  Maribel Lizarzabal, gastroenteróloga y presidenta de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología, en el marco del XVIII Congreso Venezolano de Gastroenterología y X Congreso de Gastopediatría 2007. “Es necesario motivar a nuestros especialistas a que desarrollen más investigaciones y generen medidas preventivas que controlen la gastritis, enfermedad que puede producir hemorragias estomacales o perforación de vísceras, afecciones que disminuyen significativamente la calidad de vida del ser humano”.

“La gastritis se cura, el primer paso es determinar qué la produce, y luego cumplir con el tratamiento, basado principalmente en el consumo de omeprazol, que  es un inhibidor de la secreción ácida gástrica, cuyo mecanismo de acción involucra la inhibición específica de la bomba de ácido gástrico en la célula parietal. Actúa rápido y produce un control reversible de la secreción de ácido gástrico con una sola dosis diaria”, describe Velásquez, quien recalca que no hay que subestimar esta inflamación del estómago.

“Si se deja avanzar, se produce una erosión en la esfera gástrica, aparece el dolor, las náuseas, las úlceras y la hemorragia digestiva. Es fundamental cumplir con las tres comidas diarias en horas específicas, es increíble el número de personas que no desayunan y se pasan todo el día sin comer, y terminan almorzando a las cuatro de la tarde, ese es el camino directo hacia una gastritis”.

Señas

Dr. José Miguel Velásquez
Clínica Santa Sofía, piso 2, 
consultorio 206
Telf.: 0414 320.6752

Tipología

• Gastritis crónica: Es una entidad endoscópica e histológica. La mucosa gástrica se observa pálida con segmentos descoloridos, con trastornos en su distribución y morfología. Los síntomas clínicos son inespecíficos o ningunos.

• Gastritis atrófica: Puede ser el paso final de una gastritis crónica que puede causar: desaparición de los pliegues (se observan los vasos sanguíneos de la submucosa); la pared de la mucosa se ha perdido en partes o en su totalidad. Los síntomas clínicos son no-específicos, el diagnóstico se realiza por medio de la endoscopia y la biopsia.

›› Gastritis erosiva: Este tipo de gastritis debería de estar descrito en el capítulo de úlceras; si bien mientras en aquella las erosiones son superficiales y múltiples, en la úlcera son más profundas y penetran la capa muscular.

Síntomas

Dolor abdominal
Indigestión abdominal
Heces negras
• Pérdida del apetito
• Náuseas
• Vómitos
• Acidez
• Vómitos con sangre o
     con aspecto de granos de café

 
Micro poderoso

Helicobacter pylori es una bacteria que infecta el mucus del epitelio estomacal humano. Muchas úlceras y algunos tipos de gastritis se deben a su presencia. En muchos casos,
los sujetos infectados nunca llegan a desarrollar síntomas. Esta bacteria vive exclusivamente en el estómago humano, siendo el único organismo conocido que puede subsistir en un ambiente tan extremadamente ácido. Es una bacteria espiral (de esta característica morfológica deriva el nombre de Helicobacter) y puede "atornillarse" literalmente por sí misma para colonizar el epitelio estomacal.

La bacteria ha sido aislada de heces, saliva y placa dental de pacientes infectados, lo cual sugiere una ruta gastro-oral o fecal-oral como posible vía de transmisión.
Se estima que más de dos tercios de la población mundial se encuentra infectada por esta bacteria. La proporción de infección varía de nación a nación. En el mundo occidental (oeste de Europa, Norteamérica y Australia), la proporción es de alrededor de un 25% de la población, siendo mucho mayor en el tercer mundo.

En este último caso, es común, probablemente por las pobres condiciones sanitarias, encontrar infecciones en niños. En Estados Unidos, la infección se da principalmente entre personas de edad avanzada (más de 50% ocurre en personas de más de 60 años frente a 20% que corresponde a personas de menos de 40) y entre personas de bajos recursos.

 

 
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