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revista Estampas
Caracas, sábado 06 de junio de 2009  
 
foto: www.shutterstock.com / monkey business images

Los cambios
en la andropausia

¿Declive masculino?

Con los años, los hombres manifiestan algunas transformaciones hormonales que alteran su vida emocional, sexual y física. La visita al urólogo es determinante para llevar la testosterona a sus niveles clínicos.
Carolina Velásquez

En sociedades como la venezolana es cada vez más común hablar abiertamente del proceso de madurez femenino. Hay quienes hasta hacen chistes, cuentan anécdotas y bromean con los "vaporones o calorones de la mujer madura", de la menopausia y las necesidades del suministro de hormonas para que calmen el mal genio, así como para que recupere el apetito sexual.

Pero, ¿qué pasa con el hombre en el período de la madurez? Juan Fernando Uribe, profesor de urología de la Universidad de Medellín, reconoce que mucho se ha hablado de la menopausia y de sus riesgos, como si el declinar hormonal con los años fuese un asunto exclusivo de ellas y que ellos ni siquiera se ven salpicados por dicho acontecimiento. "Y resulta que cuando los hombres llegan a los 50 años, suelen experimentar un fenómeno similar a la menopausia femenina. Sólo que en el caso de los varones es conocida como hipogonadismo tardío o andropausia, y a diferencia de las mujeres, en ellos no tiene signos claros, como el cese de la menstruación, para marcar dicha transición", explica Uribe quien agrega que ambos, sin embargo, están caracterizados por una caída en los niveles hormonales: el estrógeno en la mujer y la testosterona en el varón.

Según explica Joseph Abitbol, urólogo del Hospital de Clínicas Caracas, existe gran variabilidad en los niveles de testosterona entre los hombres sanos, de manera tal que no todos experimentarán los mismos cambios en la misma medida. "Las manifestaciones más frecuentes en un paciente con hipogonadismo tardío son, entre otras, cambios emocionales, psicológicos y de conducta; menor masa muscular, aumento de la grasa corporal a nivel central y superior del cuerpo, riesgo cardiovascular, osteoporosis o huesos débiles, lumbalgia y menor impulso sexual", describe Abitbol.

Sus causas
Cuando los hombres llegan aproximadamente a los 30 años, explica Uribe, los niveles de testosterona comienzan a disminuir aproximadamente 10% por ciento por cada década. Simultáneamente, otro factor del organismo, la Globulina Transportadora de la Hormona Sexual o SHBG, aumenta. "La SHBG atrapa gran parte de la testosterona todavía circulante y le impide que produzca su efecto en los tejidos del cuerpo. La testosterona remanente cumple con la tarea beneficiosa y se la denomina testosterona 'biodisponible".

La andropausia se relaciona con niveles (biodisponibles) bajos de testosterona. "Todo hombre experimenta una caída de la testosterona biodisponible pero los niveles en algunos hombres caen más bajo que en otros. Cuando esto ocurre pueden presentar síntomas andropáusicos, que pueden afectar su calidad de vida y exponerlos a otros riesgos a largo plazo por ese bajo nivel de testosterona. Se estima que el 30% de los hombres de alrededor de 50 años tendrán la testosterona lo suficientemente baja para causar síntomas o representar un riesgo", indica Abitbol.

Pero, ¿cuál es la importancia de la testosterona? Abitbol coincide con Uribe en señalar que esta hormona tiene un efecto único en todo el cuerpo del hombre. "La testosterona se produce en los testículos y en las glándulas suprarenales y representa para el hombre lo que el estrógeno es para la mujer", expone Abitbol mientras Uribe complementa diciendo que la testosterona "ayuda a formar proteínas y es esencial para la conducta sexual normal y producir erecciones. También afecta muchas actividades metabólicas, como la producción de glóbulos en la médula ósea, la formación ósea, metabolismo de los lípidos, metabolismo de los hidratos de carbono, función hepática y formación de la próstata".

Falta de información
Segundo Núñez, un funcionario público de 62 años de edad, recuerda como hace un par de años sintió que su masculinidad y parte de su atractivo se vieron afectados. "No sabía qué me pasaba, pero todo me irritaba. Sentía cierto desasosiego, cansancio e incluso una tendencia a sentirme deprimido. Además, sexualmente no era el mismo", describe Núñez, y confiesa que luego de ir al urólogo para el chequeo de próstata y de que le hiciera una serie de exámenes, se enteró que sus niveles de testosterona no eran normales. Se enfrentaba a los síntomas de la andropausia.

foto: www.shutterstock.com / Zsolt nyulaszi

Este hombre revela que al principio, en vez de sentirse tranquilo porque había obtenido respuestas a los cambios que estaba experimentando, se sintió avergonzado. "No sabía con qué se comía eso de la andropausia, comencé a ocultarlo y negarlo. De hecho, me costó mucho comprender que se trata de un proceso natural e irreversible, que no es ni enfermedad ni defecto; simplemente se trata de un proceso fisiológico que ocurre en el transcurso de la vida del hombre y que requiere tratamiento", dice.

Pero no todos los casos se parecen al del señor Núñez. En este sentido, Uribe afirma que los pacientes están mejorando y están adquiriendo la cultura de la prevención. "Anualmente asisten al urólogo para saber cómo está su próstata y de una vez aprovechamos y chequeamos los niveles de testosterona. Cada hombre es diferente, por tal motivo cada caso de andropausia debe tratarse de forma individual con el propósito de lograr una mejor calidad de vida para el paciente".

Los especialistas comentan que la andropausia fue descrita por primera vez en la literatura médica en la década del 40 y para diagnosticarla, desde hace poco, se disponen de pruebas sensibles a la biodisponibilidad de la testosterona, de manera tal que ha recorrido un largo período durante el cual se la ha subdiagnosticado y subtratado. Ahora que los hombres viven más, ha aumentado el interés en la andropausia y esto ayuda a avanzar en el enfoque de esta etapa importante de la vida, identificada tanto tiempo atrás. También existe una mayor preocupación por el envejecimiento masculino entre los investigadores médicos.

"Se ha generado tanto interés en la andropausia que se están realizando esfuerzos importantes para compartir rápidamente la información científica emergente con la comunidad médica internacional, revela Uribe.

Hoy, el tratamiento masculino se realiza con testosterona. En Venezuela -asegura Abitbol- al igual que en Colombia, sólo se comercializa como inyectable intramuscular que se absorbe lentamente, y la testosterona en gel. "En otros países hay parches que aportan cinco miligramos diarios, una cantidad parecida a la dosis fisiológica diaria necesaria y se asimilan por el cuerpo de manera progresiva. También se investiga sobre los implantes subcutáneos cuyo efecto puede durar tres o cuatro meses. La testosterona es una hormona sexual, con efecto andrógeno y anabolizante que debe ser utilizada sólo cuando lo indica el médico especialista", sentencia Abitbol.

Uno de los aspectos más importantes, según los dos especialistas, es que todo hombre que pase los 45 años de edad debe comenzar hacer su chequeo anual con el urólogo. La idea, en palabras de ambos expertos, es que los hombres obtengan la información correcta sobre sus cambios fisiológicos que afectarán su entorno, incluso su propia sexualidad, con el objeto de disminuir las alteraciones psicosociales que existen durante la madurez.

Sanos apuntes

» El tratamiento con testosterona permite controlar los síntomas de la andropausia, y de ser necesario es un tratamiento que se mantiene de por vida.

» Durante el tratamiento hay que controlar regularmente la próstata cada tres meses durante el primer año y luego con menos frecuencia.

» Los efectos adversos de la testosterona son acné, ginecomastia, edema,
apnea del sueño y reacciones cutáneas, sobre todo con los parches y las inyecciones.

» Si bien la testosterona mejora la libido y la respuesta sexual, no mejora la disfunción eréctil.

» La dosis debe adecuarse a cada paciente, según la respuesta sintomática y los dopajes hormonales.


Señas
•Joseph Abitbol, urólogo.
Hospital de Clínicas Caracas, piso 2, consultorio 237,
San Bernardino - Caracas.
Telf.: (212) 576.6202
hcc237@telcel.net.ve

•XVI Simposo Internacional
de Sexualidad. Caracas, Octubre 2008.

 

 
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