Este órgano -el más grande del cuerpo- tiene tres capas perfectamente diferenciadas:
• La epidermis es la capa
exterior y visible.
• La dermis contiene la gran reserva de agua y constituye el auténtico tejido de sostén de la piel.
• La hipodermis, constituida por un tejido adiposo, es la que da a la piel su gran flexibilidad, además de un aislamiento térmico eficaz.
Las tres capas son ricas en colágeno, una proteína vital que marca la diferencia entre una piel tersa y una arrugada.
Cuando la piel es joven, el colágeno es soluble, con
moléculas dinámicas que son capaces de desplazarse y permiten absorber la humedad y mantenerse tersa.
Cuando el organismo envejece, las moléculas del colágeno de la piel se vuelven insolubles y ésta va perdiendo su capacidad de absorber la humedad, volviéndose seca y envejecida.
Por eso, la nueva tecnología en cuidados de la piel apunta hacia las cremas humectantes con colágeno soluble que puede ser absorbido. Aunque este componente difícilmente llega a la dermis (donde ocurre el envejecimiento),
es capaz de regenerar la epidermis eliminando el aspecto seco y envejecido.
Fuente: www.mundobelleza.com |