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La gastritis tiene su doliente, el estómago. Conozca aquí los más comunes cuadros
de esta dolencia y sepa lo que puede y debe hacer para evitarla. Arquímedes Espinoza

Se trata de un recurrente trastorno. Con el término gastritis se designa a cualquier proceso inflamatorio que se desarrolla en el tejido que reviste el estómago. La mucosa resiste la irritación y habitualmente puede soportar un alto contenido ácido. Sin embargo, puede irritarse e inflamarse por diferentes motivos.
No sólo tiene su origen en asuntos relacionados con la ingestión de alimentos y bebidas, también se sabe que el uso prolongado de ciertos medicamentos antiinflamatorios y analgésicos o el tomar demasiadas aspirinas produce irritación en el estómago. Incluso, aunque el consumo no se realice por vía oral, la administración por vía intravenosa o muscular termina afectando este órgano, también sensible a las situaciones de estrés que ocasionan la producción de ácidos que afectan la barrera mucosa gástrica protectora.
Y por si esto no fuera poco, también existen bacterias que se transmiten a través de la saliva y los alimentos, las cuales se alojan en el estómago; una de las más peligrosas es la llamada Helicobacter pylori. Un alto porcentaje de personas en el mundo tiene alojada esta bacteria en su organismo, hablamos de un 60 por ciento de la población mundial.
Cuadro clínico
Aunque los síntomas varían dependiendo del tipo de gastritis, generalmente éstos comienzan con pérdida del apetito, náuseas y vómitos ocasionales, mareos y sensación de ardor o quemazón en el abdomen, en el lugar que comúnmente se conoce como la boca del estómago. En algunos casos se presenta con un cuadro de hemorragia digestiva, eliminación de sangre por la boca o heces oscuras. Las pérdidas de sangre pueden ser no evidentes y con el tiempo ocasionan un cuadro de anemia. También puede aparecer distensión del abdomen, eructos, pesadez luego de las comidas y mal sabor en la boca. Ahora bien, no siempre la aparición de estos síntomas implica por sí misma la presencia de gastritis.
Durante un tiempo se tuvo la costumbre de atacar estos síntomas a través del uso de antiácidos para contrarrestar el efecto de los ácidos estomacales, pero esta medida es considerada obsoleta hoy en día, de acuerdo con el gastroenterólogo Luis Raúl Monserat, quien refiere que esta costumbre “ha sido superada por el uso de medicamentos como los prazoles (Nexium, Pantop, Ogastro y Pariet, entre otros) que inhiben la producción de ácidos y permiten aliviar el malestar y mejorar las condiciones”.
Es de notar que aun cuando la gastritis puede ser erosiva o no erosiva, según se haya comprometido el nivel de deterioro de la mucosa, puede surgir en forma súbita de acuerdo con el tiempo de evolución y sólo implica una inflamación de este tejido por lo que estamos ante un cuadro agudo; pero cuando se hace crónica, la gastritis surge en forma gradual y se presenta cierto grado de atrofia y disminución de la digestión de los alimentos, llegando —incluso— a producir úlceras. No hay que olvidar que el estómago segrega ácidos y enzimas que fraccionan (digieren) los alimentos en partículas más pequeñas. La comida pasa del estómago al duodeno, que es la primera parte del intestino delgado. Allí, el ácido del estómago es neutralizado y las enzimas del duodeno continúan digiriendo los alimentos, convirtiéndolos en sustancias más pequeñas de tal forma que puedan ser absorbidas hacia el torrente circulatorio para nutrir propiamente al organismo.
La gastritis aguda por estrés, considerada el tipo más grave de gastritis, es causada por una enfermedad o lesiones graves de rápida aparición que no necesariamente afectan al estómago. Los casos más frecuentes surgen por quemaduras extensas y por lesiones que ocasionan las hemorragias masivas o los traumatismos, por ejemplo.
En la gastritis aguda por estrés, la enfermedad subyacente enmascara los síntomas gástricos. Poco después de un traumatismo, en el revestimiento del estómago se pueden desarrollar pequeños puntos hemorrágicos. En pocas horas, estas pequeñas lesiones hemorrágicas pueden convertirse en úlceras. Las úlceras y la gastritis pueden desaparecer si la persona se recupera rápidamente de un traumatismo.
Si no es así, las úlceras pueden hacerse mayores y comenzar a sangrar, generalmente entre dos y cinco días después de la lesión. La hemorragia puede hacer que las heces sean de un color negro alquitranado, teñir de rojo el líquido del estómago o, si es muy copiosa, bajar la presión arterial. La hemorragia puede ser masiva y mortal. La mayoría de las personas con gastritis aguda por estrés se cura por completo cuando se logra controlar la enfermedad subyacente, la lesión o la hemorragia.
La gastritis erosiva crónica puede surgir a consecuencia de los fármacos, especialmente la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y a infecciones bacterianas y víricas. Con este tipo de gastritis, que se desarrolla lentamente en personas que, por otra parte, gozan de buena salud, se pueden producir hemorragias o ulceraciones. Es más frecuente en personas que abusan del alcohol. La gastritis vírica o por hongos puede desarrollarse en enfermos crónicos o inmunodeprimidos.
La gastritis eosinofílica puede resultar de una reacción alérgica a una infección por ciertos gusanos (nematodos). En este tipo de gastritis, los eosinófilos (un tipo de glóbulos blancos de la sangre) se acumulan en la pared gástrica. En la gastritis eosinófila, el dolor abdominal y los vómitos pueden ser causados por un estrechamiento o una obstrucción completa de la salida del estómago hacia el duodeno.
La gastritis atrófica se produce cuando los anticuerpos atacan el revestimiento mucoso del estómago, provocando su adelgazamiento y pérdida de muchas o de todas las células productoras de ácido y enzimas. Este trastorno afecta generalmente a las personas mayores. También tiende a ocurrir en aquellas a quienes se les ha extirpado parte del estómago (procedimiento quirúrgico llamado gastrectomía parcial); puede causar anemia perniciosa porque interfiere con la absorción de la vitamina B12 presente en los alimentos.
También puede inducir gastritis la ingestión de corrosivos, como los productos de limpieza, o los altos niveles de radiación, por ejemplo, en la radioterapia. La gastritis por radioterapia causa dolor, náuseas y ardor debido a la inflamación y, a veces, por el desarrollo de úlceras en el estómago.
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| INDESEABLE HUESPED |
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| Warren y Marshal, investigadores que recibieron el pemio Nobel po el hallazgo de la bacteria Helicobacter Pylori |
Helicobacter Pylori es la bacteria que crece en las células secretoras de moco del revestimiento del estómago. No se conocen otras bacterias que se desarrollen en ambientes normalmente ácidos como el del estómago, aunque muchos tipos sí pueden hacerlo en el caso de que el estómago no produzca ácido. Tal crecimiento bacteriano puede causar gastritis en forma transitoria o persistente.
Desde su descubrimiento por Warren y Marshal en 1982, dos investigadores australianos, que el año 2005 recibieron el premio Nobel por el hallazgo de esta bacteria, su estudio ha sido de gran interés en la medicina por ser una de las causas más frecuentes de infecciones bacterianas crónicas en el ser humano. Esta bacteria afecta a todas las edades de la población mundial, lo que ha conllevado a un nuevo concepto en patología gástrica con importantes repercusiones.
En los últimos años, diversos estudios apoyan el papel de esta bacteria como agente causal, fundamentalmente, de la gastritis crónica. En los países en vías de desarrollo, con un sistema sanitario deficiente, escaso nivel cultural y bajos ingresos económicos, la prevalencia de la gastritis crónica es muy elevada, sobre todo en los adultos y los ancianos.
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Sus tratamientos
La mayoría de las lesiones erosivas de la mucosa del estómago cicatrizan y se curan, a más tardar en un mes, con tratamientos adecuados. Para acelerar el proceso resultan de gran utilidad los medicamentos inhibidores de la secreción ácida del estómago, antiácidos, antihistamínicos, o los que poseen propiedades protectoras del estómago contra agentes patógenos.
En los casos de gastritis asociadas al Helicobacter pylori, la eliminación del microorganismo se asocia con una mejoría de las manifestaciones clínicas.
Según el gastroenterólogo Monserat, si una persona alcanzó los 40 años de edad, es recomendable que se realice una endoscopia cuando se presente un cuadro de gastritis y no conformarse con el simple tratamiento para aliviar sus síntomas. Uno de los principales objetivos de este estudio es detectar la presencia del Helicobacter pylori que se asocia con el cáncer gástrico y, de existir úlcera, tomar las respectivas biopsias para descartar dicha posibilidad.
Sólo en raras ocasiones es necesaria la cirugía para las úlceras, si se tiene en cuenta que el tratamiento médico es muy eficaz. La cirugía se reserva principalmente para tratar las complicaciones de una úlcera péptica, como una perforación, una obstrucción que no responde al tratamiento farmacológico o que recurre, ante dos o más episodios importantes de hemorragia; o cuando existe la sospecha de que la úlcera sea cancerosa.
A seguir
Llevar a cabo una alimentación lo más variada posible, excluyendo tan sólo temporalmente aquellos alimentos que crean molestias y los que aumentan la acidez o irritan la mucosa gástrica. Entre las recomendaciones médicas figuran las siguientes:
• No hacer comidas abundantes, pesadas o copiosas; comer lentamente y masticar muy bien los alimentos
• Evitar alimentos sólidos justo antes de ir a la cama (fermentan en el estómago y producen molestias)
• Probar la tolerancia frente a los alimentos ricos en fibra (verduras cocidas enteras, ensaladas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y frutas)
• Excluir los alimentos muy salados, condimentados y excesivamente picantes
• Evitar ingerir en exceso alimentos que estimulan la secreción gástrica (café, descafeinado, té, bebidas alcohólicas)
• Incluya achicoria, malta o infusiones suaves (menta, malojillo, yerbabuena, romero, salvia, poleo, manzanilla, ). Evite las bebidas gaseosas y no consuma cantidades excesivas de azúcar refinada
• Tome suficiente agua, al menos ocho vasos al día
• Haga varias comidas pequeñas durante el día e ingiera cantidades moderadas para no aumentar mucho el tamaño del estómago. Es muy importante que no se salte ninguna comida y que respete los horarios de ésta
• Evite tomar medicamentos irritantes para el estómago
• Aumente el consumo de fibra en su dieta: cereales integrales como arroz, pan, cereales de desayuno, germen de trigo, avena integral, galletas de soda. También leguminosas: caraotas negras, garbanzos, frijoles de soya, lentejas. Frutas, preferiblemente consumirlas con cáscara (excepto cítricos), ciruelas, manzanas, duraznos, cambur, patilla, melón, lechosa. Verduras crudas y cocidas: ensaladas con lechuga, repollo, pepino, zanahoria y brócoli
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