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La columna vertebral tiene quien la atienda. Se trata del Instituto de Columna Caracas (ICC), donde un equipo multidisciplinario conformado por fisiatras, fisioterapeutas, traumatólogos, neurocirujanos y psicólogos se encarga no sólo de hacer un diagnóstico y recomendar el tratamiento más adecuado en cada caso, sino también de despejar las dudas y los temores que suelen acompañar a quienes sufren de malestar en esta delicada zona.
El coordinador del ICC, doctor Guillermo Bajares, acota: “Se ven en consulta 400 pacientes al mes aproximadamente y tenemos un promedio de 300 a 400 cirugías anuales —apenas un 8%, igual que en otros sitios a nivel mundial”.
Rildo Rodríguez, cirujano de columna del ICC, destaca que en esta especialidad, un aspecto muy importante a tratar es el miedo con que llega el paciente, sobre todo su resistencia a operarse. “Pero los procedimientos han avanzado muchísimo; además, el concepto del instituto es que la mejor cirugía es la que se puede evitar”, afirma Rodríguez.
Las patologías de la columna vertebral suelen ser de difícil diagnóstico debido al número de condiciones que pueden asociarse a ella. Toda evaluación se inicia con una historia médica completa, seguida por un minucioso examen físico y algunas pruebas especiales que, en conjunto, van a orientar a los especialistas en cuanto al tipo de condición y su seriedad.
Pruebas diagnósticas
Rayos X: Permiten evaluar los huesos de la columna e, indirectamente, las articulaciones, evidenciando signos de artritis, fracturas, mala alineación, infecciones, tumores, etcétera.
RMN (Resonancia Magnética Nuclear): Proporciona la mejor información sobre cualquier patología de las partes blandas: discos intervertebrales, ligamentos, estructuras nerviosas y músculos.
TAC (Tomografía Axial Computarizadas): Las imágenes de la columna en varios planos sirven para evaluar las estructuras óseas, las articulaciones y particularmente, el canal neural. De gran utilidad para detectar tumores, fracturas, estenosis espinal e infecciones.
Mielografía: Estudio radiológico que implica la inyección de un medio de contraste dentro del canal espinal para determinar la existencia de algún tipo de compresión sobre las estructuras nerviosas.
Discografía: Facilita la evaluación de cada uno de los discos intervertebrales, ayudando a determinar cuál de ellos es el causante del dolor. Para ésto se inyecta un medio de contraste dentro del disco.
Electromiografía: Consiste en el análisis de los impulsos nerviosos captados en diferentes lugares de las extremidades inferiores para detectar cualquier compresión en las raíces nerviosas, el nivel en que se produce y el grado de daño del nervio.
Una vez hecho el diagnóstico se indica el tratamiento más indicado. De requerirse algún procedimiento que incluya anestesia, se concerta una entrevista con el anestesiólogo para despejar las dudas del paciente. Adicionalmente, un psicólogo clínico evalúa al individuo para determinar aquellos aspectos psíquicos que puedan entorpecer el buen desenvolvimiento del proceso terapéutico.
Mínima invasión
El doctor Bajares es enfático en cuanto a la filosofía del ICC: “En primer lugar, tenemos que buscar medios no quirúrgicos para solucionar el problema del paciente. Si debemos operarlo, tratamos de hacerlo con procedimientos de invasión mínima y de necesitarse algún tipo de elementos —como tornillos, placas o discos— preferimos las técnicas que preservan el movimiento”, dice.
Los tratamientos conservadores o no invasivos incluyen: medicación (para mitigar el dolor y reducir la inflamación músculo-esquelética y, además, para tratar la neuropatía periférica o inflamación del nervio) además de fisioterapia, quiropraxia y terapia láser, que se realizan en centros adscritos al ICC.
La nucleoplastia por radiofrecuencia, un proceso similar a la cirugía láser pero más avanzado, y la epiduroscopia (endoscopia epidural), son tratamientos de invasión mínima que se realizan bajo anestesia local. Otro procedimiento es la vertebroplastia, que consiste en inyectar cemento óseo dentro del hueso en casos de fracturas por osteoporosis.
El tratamiento quirúrgico de las hernias discales —la afección más común entre los adultos menores de 55 años— se hace a través de una herida de dos centímetros, mediante videoendoscopia y bajo anestesia general. Uno de cada diez pacientes herniados requiere operarse. Por el contrario, la escoliosis (propia de niños y adolescentes) sólo se trata con cirugía y bajo indicaciones muy precisas.
Aprender y enseñar
Como parte de su programa de investigación y docencia, el Instituto de Columna Caracas ofrece pasantías de postgrado en Cirugía de la Columna. Durante seis semanas, los cursantes se instruyen en cinco aspectos: conocimientos generales de las patologías de la columna, evaluación clínica, tratamientos conservadores y quirúrgicos, manejo postoperatorio y rehabilitación.
Adicionalmente, el primer jueves de cada mes se realizan presentaciones de casos clínicos y temas de interés relativos a la columna. Las charlas tienen una duración de 20 minutos y la entrada es libre.
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