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revista Estampas
Caracas, sábado 05 de agosto de 2006  

 

Fobia
La enfermedad  del miedo

Caracterizada por un temor exagerado, paralizante, consciente e incontrolable a ciertas situaciones, objetos o animales, una fobia puede cambiar la vida de quien la sufre, limitándole tanto personal como profesionalmente. Irene Carrasquero

Una cosa es tenerle aversión a una cucaracha. Otra, que este desagrado paralice, produzca taquicardia, palpitaciones, temblor, náuseas, ahogo y sudoración, entre otras molestas reacciones. Unas más, otras menos, todas las fobias afectan la vida de quienes las sufren.

Muchas personas en el mundo (las cifras apuntan a un 15 por ciento), padecen de fobias. Manuel Ortega Sánchez, médico psiquiatra, destaca que ellas constituyen una de las patologías psiquiátricas más frecuentes.

Tenerle aversión a una mariposa negra o sentir miedo al montarse en un avión no necesariamente es una fobia. Existen, según explica el doctor Ortega, dos características fundamentales que diferencian una fobia de otros sentimientos de desagrado ante situaciones, objetos o animales:

1. La intensidad del miedo es enfermizo, irracional y absurdo y la persona está consciente de ello, pero no es capaz de controlarlo.

2.La persona no puede estar en contacto con el motivo de la fobia sin sufrir un ataque. Por eso lo evita a toda costa, aunque ello implique muchas limitaciones y dificultades en su cotidianidad.

Si la fobia es producida por un murciélago, por ejemplo, es probable que ello no tenga mayor incidencia en la vida de la persona. Si es ocasionada, en cambio, por un ascensor, la rutina de la vida se complica, pues ¿hasta qué punto es posible evitar un ascensor cuando se vive y trabaja en una ciudad de edificios, centros comerciales y grandes construcciones?

Fobias de fobias
Según explica Ortega, existen tres tipos de fobias bien diferenciadas:

Las fobias específicas: Se manifiestan ante determinadas circunstancias y constituyen los casos más frecuentes. Las más comunes dentro de este grupo pueden dividirse en: situacionales (fobia a los aviones, ascensores, espacios cerrados, oscuridad, alturas), ambientales (truenos, relámpagos, terremotos, mar), animales (cucarachas, arañas, ratones, culebras, perros, murciélagos, aves, mariposas) y la fobia denominada de sangre, inyección y daño, relacionada con todo lo que tiene que ver con clínicas y profesionales de la salud.

La fobia social: También presenta síntomas de miedo exagerado. La diferencia, en este caso, radica en que lo que produce la ansiedad es estar en la mira de mucha gente o en contacto con otras personas por el temor a hacer el ridículo y quedar mal ante ellas. “Es la timidez en su máxima expresión”. A esta fobia se le conoce como trastorno de ansiedad social y es un desorden que produce mucha frustración, limitando de manera importante la vida de una persona. “A quien sufre de fobia social le cuesta salir de su casa, interactuar y enfrentarse a otras personas, hacer actividades recreativas y conseguir pareja, entre otros inconvenientes”.

La agorafobia: Es una complicación del trastorno de pánico y lo padecen las personas que sufren este desorden. Se caracteriza por el miedo a encontrarse en situaciones o lugares de los cuales pueda ser difícil escapar o pedir ayuda si se sufre un ataque de pánico. En este caso, la persona no puede estar sola, ni dentro de multitudes, no es capaz de hacer colas, no utiliza medios de transporte público, etcétera. Explica el especialista que quienes sufren este trastorno diseñan una representación geográfica propia, es decir, un mapa en el que identifican las zonas seguras y las zonas de riesgo. Puede ser seguro, por ejemplo, ir solo de la casa al trabajo (siguiendo siempre la misma ruta), o estar en su hogar, pero un sala de cine puede ser una zona de riesgo.

¿De dónde vienen?
Existen dos modelos que buscan explicar, desde el punto de vista psicológico, la aparición de las fobias.

El primero se basa en la teoría de que son el resultado de una experiencia desagradable que la persona tuvo en algún momento de su vida: un incidente en un avión, un encierro en un ascensor, o un encuentro traumático con un perro u otro animal, por ejemplo. “Muchas fobias siguen este patrón que pudiéramos llamar de aprendizaje anormal”, señala Ortega.

Sin embargo, esto no explica todas las fobias. Surge entonces la otra tendencia que apunta a que ellas son la manifestación de un problema psicológico más profundo. “Este modelo afirma que las fobias son el resultado de un conflicto inconsciente. La persona tiene situaciones no resueltas en su vida y en su mente y, sin darse cuenta, las expresa bajo la forma de una fobia”.

Fobias e infancia
“Las fobias generalmente son cuadros de aparición en la infancia”, afirma Ortega.
Con frecuencia, las primeras fobias que aparecen, a muy corta edad, son las relacionadas con ciertos animales. Muchas de ellas son comprensibles y además transitorias, pues tienden a desaparecer. “Un niño puede ser fóbico porque un perro lo mordió o lo asustó. Mientras que hay otros casos en los que la fobia no tiene ninguna explicación”, asegura el especialista.

“Sin embargo, hay algunos pacientes que continúan con cuadros fóbicos que se establecen, se estructuran y se cronifican para toda la vida”.
Es allí cuando la fobia comienza a ser un asunto que requiere atención y  debe ser manejado.

Musofobia:
miedo a los ratones

Aracnofobia:
miedo a las arañas

Ailurofobia:
miedo a los gatos

 

¿Cómo se tratan?
Hay diferentes formas de tratamiento. Algunas de las más utilizadas son las siguientes:

Psicoterapia cognitivo-conductual: “Se busca que la persona logre entender que el motivo de la fobia no tiene realmente ningún riesgo para ella”, explica Ortega. Una de las herramientas más utilizadas dentro de esta técnica es la desensibilización sistemática. Para ello, el paciente realiza una lista de las circunstancias (siempre relacionadas con el motivo de la fobia) que le producen miedo. Progresivamente, comenzando con la circunstancia que menos angustia le produce, se van trabajando una por una, enseñando al paciente a relacionarlas mentalmente con sensaciones gratas. “Se comienza por lo que menos miedo le produce y el paciente aprende a asociar esa circunstancia específica con sentimientos agradables, sustituyendo entonces el miedo por el bienestar”. Esta herramienta culmina con lo que se llama exposición en vivo, donde la persona se enfrenta directa y realmente (no sólo en la fantasía) al motivo de su fobia.

Psicoterapia dinámica o profunda: Esta técnica se utiliza normalmente para tratar la fobia social y la agorafobia. “Aquí el objetivo no es atacar el síntoma sino evaluar y manejar la causa de la fobia”. La herramienta más usual en estos casos es el psicoanálisis.

Medicación: Esta opción se utiliza igualmente para tratar la fobia social y la agorafobia. “Existen en el mercado medicamentos tipo antidepresivos que son de gran efectividad para mejorar esta patología”. En los casos de fobias específicas, también puede recurrirse a la medicación, pero ésta se limita a tranquilizantes o betabloqueantes para disminuir la angustia cuando se sabe que la persona va a enfrentarse al motivo de su fobia.

 
SUS SINTOMAS

La reacción ante el motivo de la fobia es principalmente un miedo exagerado e irracional, que viene acompañado de:

››Palpitaciones o taquicardia

››Sudoración

››Temblor

››Boca seca

››Sensación de ahogo o falta de aire

››Sensación de atragantamiento

››Opresión torácica

››Náuseas

››Escalofríos o sofocaciones

Todas éstas son manifestaciones comunes en las personas que sufren de fobias, tanto específicas como social y agorafobia.

Sin embargo, existe una curiosa particularidad que es prudente resaltar. Quienes padecen la fobia conocida como a sangre, inyección y daño no responden de la misma manera que el resto de las personas fóbicas al enfrentarse a una situación médica,
la colocación de una vacuna o la visita a un dentista. “En este caso, la reacción es el desmayo”.

Señas
Grupo Humana
Manuel Ortega Sánchez
Médico Psiquiatra
San Bernardino, Avenida Mariscal Sucre, Instituto de Medicina Integral,
piso 7, Telfs.: 552.2962 / 550.1776
www.humana.com.ve

Otras fuentes consultadas:
l www.humana.com.ve
l www.asociacionayuda.org

 
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